jueves, 1 de mayo de 2008

Sueños apocalípticos y demasiada sinceridad

Esta vez quiero contar un poco de mi vida, no para justificar lo que pienso o lo que soy, sino por el gusto de decir las cosas sin problemas y de mostrar a mis escasos lectores la forma burda en que se fueron construyendo mis alucines y trastornos.

No sé cuándo me convencí de que el ser humano era una plaga, pero creo que la primera vez que lo pensé a toda conciencia y supe que el aniquilamiento de los seres humanos sería lo mejor que le pudiera pasar al planeta, yo tendía apenas unos trece años, estudiaba la escuela secundaria en un colegio de monjas católicas. Entonces los maestros pensaban que era buena idea sentarnos de acuerdo al número de lista que teníamos, de modo que me asignaron lugar detrás de una niña llamada Lucero que se apellidaba De la Paz, a ella la conocí desde la primaria, era inteligente y bonita (cosa rara) y se hizo mi amiga porque en la primaria nos escogieron para estar en la escolta, un privilegio muy grande, por cierto. Lucero tenía una memoria prodigiosa, para los exámenes de historia se aprendía las páginas de los libros tal cual eran, y sin problemas las podía recitar. Yo pensaba que eso era absolutamente innecesario, pero parecía ser un método que le funcionaba bien.

De platicar con Lucero, entraron en conflicto mis ideas sobre el Apocalipsis, pues yo estaba segura de que los seres humanos eran una plaga indestructible, pero ella se empeñaba en demostrarme lo contrario; ella era una niña muy esperanzada entonces, muy ilusionada y con mucha fe en la humanidad y yo de cierta forma quería tener esa fe en la humanidad que ella tenía; no sé de donde sacó una frase que repetía a cada rato: “quiero creer en dios, aun cuando calla” y yo, que entonces no acostumbraba sacar frases de los libros, me sorprendió que la frase hubiera salido de alguno.

Evidentemente, después de varios, las cosas han cambiado, durante las clases teníamos discusiones acerca del mundo, yo apenas estaba tratando de encontrar mi lugar en la vida, me cuestionaba acerca de muchas cosas, de todo en realidad, y Lucero, al contrario de mí, parecía estar tan segura de todo, sin dudar de nada de lo que se le fuera presentando. Claro, como dije, las cosas cambian. Yo finalmente no me dejé llevar por sus sueños y esperanzas y me atreví a descubrir un mundo más amargo y más real. Hasta hace poco Lucero y yo a pesar de las diferencias evidentes, aún hablábamos y éramos amigas, hasta que un día me enteré de que ella estaba trabajando de voluntaria en una casa de ayuda para niños con cáncer, eso, cualquier cosa, que haga lo que quiera con su vida ¿no?, el asunto fue que me pidió que donara juguetes para sus niños para el día de reyes o algo así. Mi altruismo a esas alturas estaba totalmente desgastado, es más, podría decir que lo consideraba inexistente y, error mío, me atreví a decirle a mi amiga lo que en verdad pensaba mi cabeza

Y la verdad era que yo no era de esas personas caritativas, que, al contrario, me parecía que lo que ella estaba haciendo era una pérdida de tiempo y que básicamente, no me importaba que esos niños se murieran de cáncer, o que estuvieran solos o que no tuvieran juguetes, finalmente, yo ni los conocía. Lucero se puso muy mal después de escuchar eso; en pocas palabras, se sintió decepcionada. Y luego comprendí que yo tuve la culpa, no por ser insensible y no haber dicho lo correcto, sino por manifestar la persona que en verdad era, siendo que para conservar su amistad tal vez ella quisiera que yo fuese diferente, como ella tal vez. Ya no quise cuestionar el verdadero valor de la mistad, en este punto, creo que la verdadera amistad dista mucho de aquellas ideas que venden en los comerciales, en la iglesia, en la sociedad.

Me dolió que Lucero me hubiera abierto de su círculo social sólo por haber sido sincera y me enojó no haber podido entender que en esta vida la sinceridad no lleva sino a desilusiones porque los seres humanos siempre están acostumbrados a esperar algo de la demás gente y ellos mismos se hacen en su cabeza conceptos erróneos de lo que la gente es.

Ahora sigo pensando que el Apocalipsis es una solución perfecta porque el ser humano es una plaga absurda que por un lado deshace todo a su paso sin consideración, pero por otro, el mismo egoísmo lo hace pensar que es merecedor de todas las cosas existentes e inexistentes. Sí, a resumidas cuentas una plaga maligna que parece que no tiene forma de detenerse, y no sólo en el aspecto social o culturas porque si uno se pone a pensar fríamente nada más en aspectos físicos y biológicos, por qué el ser humano no tiene, como todos los mamíferos un ciclo de reproducción determinado y único, las ballenas tienen ciertos meses específicos para aparearse, los perros y gatos igual, no meses pero sí días contados en un año, pero los humanos no, cada 28 días la mujer está listísima para procrear y a ese paso y con el avance de la tecnología la plaga crece y crece sin parar. Por eso, sería bueno el colapso de los seres humanos, que la tierra abriera la boca y se tragara toda la vida para luego que ella misma diera inicio a nuevas especias menos inteligentes que respetaran su lugar en la creación.

La ingeniería de la vida es grandiosa, pero hay muchas fallas al tener los humanos tanta capacidad craneana. Aún podría hablar de los efectos del calentamiento global, sine mbargo eso ya se ha discutido y los opidos premenecen sordos también a esa realidad.

Ahora, después de la sinceridad antes dicha, mi situación se reduce a que como soy, parece que no tengo un lugar en la sociedad y no por ello sufro, sólo que eso implica mentir eternamente para inmiscuirse en el mundo y aparentar ser parte de él. No voy a provocar el Apocalipsis, eso lo sé pero pienso que con mi palabra puedo destruir pequeños mundos y, auque una parte de mí pretende mimeitzarse con el grueso del mundo, hmi otra mitad, mi lado oscuro, se regocija en decir las cosas que producirán un caos deleitable a mis ojos.

Volviendo a la plaga que es el hombre y a mi convicción al respecto, me pregunto ahora cómo les digo a mis otras amigas que pienso que tener hijos es sólo alimentar la misma plaga, ¿para qué hablar? Finalmente, aunque no fuera el ser humano una plaga en sí, ¿para qué procrear si esos seres terminarán odiando a sus padres, perdidos, arrojados a un mundo decadente, solitarios y uno, como padre, no habrá recibido ninguna recompensa? Hace ya cuatro años que otra de mis mejores amigas tuvo un bebé… y he de ser sincera, desde que el niño nació sentí que había crecido una barrera tremenda que me separó de mi amiga, se llama Cynthia; también la conocí en la escuela primaria, era lista y buena amiga… pero creo que después de la experiencia con Lucero ya no me quedan ganas de externar mi opinión; aunque claro que pienso, ¿qué es mejor? ¿ser sincera y ganarme el odio de la gente? ¿o mentir hasta donde sea posible y seguir adelante en el mismo nivel que tiene la vida de todos los demás? En cuanto a ella, opté por mentir, seguramente por debilidad y es que me he dado cuenta de que para poder llevar una vida o es necesario suicidarse o mentir y evidentemente eso del suicidio nunca ha sido mi fuerte, que lo haya pensado es una cosa, pero en realidad es más sencillo mentir. Yo no lo voy a decir a Cynthia que se me hace una estupidez que haya tenido un bebé sabiendo que estaría sola, que dejaría sus sueños de estudiar medicina y que su hijo sólo la explotaría impensadamente, solo porque así tiene que ser. Claro que uno no puede saber el futuro, al final ¿qué importan los sueños si todo es una condena eterna?, sin embargo yo pienso ¿no es mejor tener un sueño y pensar en la remota posibilidad de realizarlo, sólo para entretenerse un rato? Yo prefiero mentir, finalmente todos lo hacen y finalmente también, a la gente le gusta creer en cosas que no son ciertas.

Y junto a Cynthia hay otras, algunas de las que pensé que pensaban como yo, y también muchas más, aún amigas mías, cuya única meta en la vida es casarse y tener muchos hijos. Claro, si dentro de la manada uno es el que piensa diferente, la lógica indica que es uno el que está mal, pero yo sé que no hay nada como el bien y el mal en el mundo, que son conceptos humanos, erróneos por lo tanto y que el bien y el mal se aplican de forma diferente a cualquier situación. Yo no soy mala, tampoco buena, sólo he decidido pensar y actuar conforme a lo que yo creo conveniente para mis propios fines. El egoísmo se ha convertido en la esencia de mi forma de comportarme (soy desagradablemente humana), porque no es posible ser altruista, la vida es demasiado corta como para otorgarla a otros seres humanos (o a cualquier otra cosa) sin remuneración alguna. Y lo peor es cuando alguien pide una sincera opinión y lo que yo tengo que decir nunca es lo que quieren escuchar.

Una ilusión suele ser más fuerte que la realidad y si la gente cree que así es feliz, puede seguir haciéndolo, se trata sólo de despertar y de querer asumir la vigilia como estado único y real, bien se puede vivir en los sueños… a este punto de mi vida, no me importa, yo sé que soy un ser superior y lo único que hago es mimetizarme en medida de lo posible, para parecerme a ellos sin serlo y así burlarme a placer de sus desgracias personales. Así es la vida, nada más. Es asumir que todas nuestras grandes tragedias y eventos no son más que mínimas desgracias que a nadie importan y entonces, al saber eso, las vidas se tornan más sencillas.

Si no puedo provocar el fin del mundo, puedo ser lo suficienteente reacionaria para ejercer un pequeño caos individual, aunque con esta sinceridad arriesgue mi lugar en el mundo, aunque también refuerce mi idea del ser humano como algo despreciable; ultimadamente, nunca dije que yo misma no fuera despreciable, pero ultimadamente también, todos voltean la cara a la verdad, entonces, no creo tener muchos problemas.

Music: Won't go home without you - Maroon five
Quote: "Human kind cannot bear very much reality" T.S. Eliot

1 comentario:

M. Jennifer Sánchez Contreras dijo...

Mmm... aquí no te voy a dejar mi mega comment... mejor te dejo una entrada en mi blog...

te quiero!