viernes 5 de febrero de 2010

Dormir... Paz... Cambio...

En la mañana, cuando desperté, juré dormir temprano esta noche. No lo logro. Hay demasiadas cosas que vuelan por mi cabeza, se entrecruzan, crean y destruyen. No creo ser capaz de dormir sin dejar que algunas salgan.

Leo a Octavio Paz y encuentro la rareza de que me gusta Piedra de Sol, poema que hace unos cuantos años, cuando lo leí por primera vez me pareció mediocre. No entiendo, pero me gusta el cambio. Pienso en el cambio y en lo existencial, en cómo las obsesiones regresan y en cómo me obsesiona particularmente la estela invisible que deja el cambio, vernos cambiados, así, tal cual, diferentes y al mismo tiempo iguales en esencia. Nada permanece.

Pienso en otras de mis obsesiones, hace unos días escuché decir que uno debe tener bien delimitado el mundo que va a trazar, obsesiones incluidas, que no hay que huir de ellas sino trabajarlas, yo he decidido hacer literatura, lo que hagan otros, supongo que no es ya mi problema. Pienso en esa novela que quiero escribir y que por falta de tiempo y exceso de alegría, no he escrito, porque también he escuchado que la felicidad y la literatura poco tienen en común, y lo sé de cierto ya que los mejores momentos poéticos me han llegado cuando estoy al borde de la angustia y la desesperación.

No afirmaré que soy feliz, acaso, que estoy en un estado de alegría mansa en la que no encuentro dolor que consolar. No  necesito, como otras veces, una pausa que me ayude a canalizar mi catarsis, estoy flotando apacible entre el tiempo, sin miedo ni deseo, en un limbo extraño construido por este breve momento de tranquilidad.

También creo que de vez en cuando es necesario estimularse de otra forma, para exorcizarse. Leeré más poesía y un nuevo libro de Henry Miller que probablemente me aterrizará y me pondrá de cara con la verdad, la soledad, la desesperación y la esperanza rota ante la fragilidad del mundo. Tendré dolor que consolar y quizá me sienta como yo de nuevo.

No termino de organizar mi mente, es una sensación rara no poder decirlo todo y querer que un instante lo abarque todo. Paz habla a través de mí, seguiré el camino de la noche contanto sauces de cristal y chopos de agua


Music on: Uprising - Muse
Quote: "El mundo sólo existe por el Secreto" El Zohar
Reading: Piedra de Sol - Octavio Paz

sábado 30 de enero de 2010

Borges


Paseando por Youtube encontré este video de Jorge Luis Borges, del que se han dicho infinidad de cosas: "Yo soñé esta mañana que me moría" dice acá, y después aparece con una humildad enorme que conmueve a quien lo escucha. Tenía 80 años cuando se le hizo esta entrevista en España. Por desgracia, el entrevistador es un inepto, pero a pesar de ello se puede observar a un Borges sencillo en cuya voz resuena una tranquilidad enorme frente a la muerte y también frente a la literatura. Ahí lo dejo, una pequeña parte de la entrevista de la que hay más partes en Youtube, esa maravilla del internet.





Music on: Flowers in the window - Travis
Quote: "Hoy sueño un lenguaje de cuchillos y picos, de ácidos y llamas." O. Paz
Reading: El rey criollo - Parménides García Saldaña

viernes 22 de enero de 2010

Estancias en tu ausencia

I
Con los muebles viejos vamos a hacer un árbol,

piedad luminosa vestirá sus hojas
y sus ramas, pintadas de acero
serán guardias alertas de esculturas eternas.

Con las sobras del dolor construiremos un templo;
el misterio cederá los pasos a la muerte
y del eco de tu nombre colmaré mis lamentos.
 
II
Otra vez tú
al alba destrozarás la alegría
soledad silvestre.

Mis calles dormidas sordas de dudas
guardan tu regreso
en mutismo obligado.

Tristes tus ojos,
abiertas tus manos
orquídea tu boca.

Tu sombra perfecta en mi piel tatuada
verde el deseo
roja mi alma.


III
Mañana el sol me quemará los ojos

Muero de espacio
despacio,
de soledad
desolada
ciega en el firmamento
hacia el abismo, tempestad sin miedo,
residuo solo confinado al suelo.

 
Music on: Let's stay together - Al Green
Quote: "que hay otro ser por el que miro el mundo porque me está queriendo con sus ojos" P. Salinas
Reading: Declive - Sergio Galindo

domingo 17 de enero de 2010

Breve comentario a Los errores de José Revueltas



José Revueltas perteneció al Partido Comunista Mexicano; la novela Los errores, escrita en 1964 esboza el panorama del partido del que Revueltas fuera expulsado, a causa de criticar sus prácticas burocráticas. Asimismo, refleja el desencanto por un ideal enmascarando, las truculencias y engaños que derrotan la ilusión del partido ante ese poder que siempre hace nublar el juicio humano. 

Los errores introduce algunos personajes fuertes y antagónicos que no se enfrentan necesariamente cara a cara. En el mundo trazado por Revueltas existe gente como Olegario Chávez e Ismael Cabrera, por un lado, y don Victorino y Nazario Villegas, por el otro, seres cuyas características y personalidades son descritas con rigor y minucia, a fin que el lector recuerde perfectamente cada una de sus acciones.

Más allá del comunismo que a ratos funciona como centro de la trama, Revueltas hace de éste un pretexto para que también funja como una especie de telón de fondo para las acciones de otros personajes que de manera más indirecta se van involucrando y contribuyen a formar parte crucial de lo que el autor busca contar. Así, aparece el Muñeco y Elena, la Luque, la Jaiba y La Magnífica, y de manera aparentemente más periferica: Jacobo Ponce, Januario López y Magdalena, entre otros.

Una novela no se sostiene únicamente en la historia y esto Revueltas lo sabe muy bien. El sentido de narración está orientado a las acciones al mismo tiempo que a la estructura y la forma. La novela está conformada por una serie de capas, intrincadas una en la otra de manera sutil y delicada, cada una de ellas entremezcladas en el momento justo. De esta forma el lector poco a poco va abriendo puertas y se va compenetrando con los personajes, aprendiendo detalles más concretos de cada uno de ellos, cosa que además sucede a través de una narrativa descriptiva y fluida que a ratos altera el transcurso lineal del tiempo.

Conforme a la manera de narrar, el lector se va convenciendo de que nada de lo que está sucediendo es gratuito. La novela abre y cierra con el mismo personaje: Mario Cobián, El Muñeco. Este guiño literario da la idea de que todo ha sucedido de manera circular y que adentro del círculo trazado involuntariamente por El Muñeco se sucedieron una serie de acciones que cambiaron de manera radical al personaje. Ciertamente, nada es gratuito. Dentro del círculo pasaron muchas cosas, detalles, decisiones y errores que hicieron cambiar también, a todos los involucrados. Fuera del círculo, Mario Cobián cambió de ser el hombre que contemplaba con odio a Elena desde el reflejo del espejo del cuarto a ser aquel que acariciaba el muslo de Lucrecia en el hospital, con una idea de amor y de ambición futura.

El título, otro buen acierto del autor, no es sólo una apelación a una equivocación de juicio en un momento determinado, sino una alusión a esas acciones incontrolables y a veces ignoradas, a las que estamos enfrentándonos siempre. El error llegó de distintas formas a todos ellos, con la muerte, para los más afortunados, y con la vida para algunos otros, como para Lucrecia quien tendida en la cama del hospital se resigna a una vida de miseria junto al Muñeco ante la certeza de que sólo la muerte, la que entonces no la encontró, será la salvación ante su tortura. 

Los errores busca otorgar una pequeña postal de un tiempo determinado en la que convergen personas de varios tipos: comunistas, obreros, huelguistas, esquiroles, putas y fascistas; en fin, gente de la sociedad mexicana de los años sesentas, cada uno con su propia historia contada muchas veces a partir de detalles mínimos que poco a poco se convierten en la totalidad de la escena. Además, que por la voz que el autor les otorga, son vehículos para monólogos inesperados, alucinantes, idealistas, que tiñen la literatura de una verdad callada pero presente.

Music on: Who was I born to be - Susan Boyle 
Quote: "Y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua" J. Cortázar 
Reading: "El gesticulador - Rodolfo Usigli

viernes 8 de enero de 2010

Día de Reyes

Con el paso del tiempo, muchas de mis convicciones se han visto modificadas por diversas causas, algunas cosas me resultan ridículas y poco las creo ya. Evoluciono, afortunadamente, en cuanto a pensamiento, sentimiento y razón y a pesar de mi inercia al error, me esfuerzo por no caer en la locura y aprender de la equivocación.

Pero también existen convicciones demasiado fuertes y que con el tiempo se hacen más evidentes. Al comenzar mis caminos por los blogs escribí una entrada dedicada a los reyes magos en la que planteaba mi idea sobre el engaño de que son víctima los niños a quienes se les obliga a creer en esos seres pseudo mágicos y totalmente falsos. Mi repugnancia ante tal acción se remonta a la edad de 15 años, cuando una vez le externé a una persona mis sentimientos de indignación frente a ese engaño deliberado.

El caso es que por más que he tratado de cambiar mi forma de pensar al respecto, y por más que quiero convencerme de que nada hay de malo en una pequeña mentira, no logro ver el lado amable y positivo de enajenar mentes inocentes con una mentira más dentro del gran conglomerado de desilusiones que de por sí, los infantes tendrán que enfrentar. Es decir, la realidad es bastante fuerte, incómoda y pesada, lo suficiente como para, deliberadamente, agregarle de manera gratuita el cuento barato de que existen tres reyes magos que trarán reaglos el 6 de enero. Cuando uno es niño, todo lo cree y aunque los adultos lo piensen como un acto inocente para ilusionar al infante, yo considero que se trata de una crueldad enorme.

Llámenme anticuada, amargada y loca, da igual. Pero es verdad que por más que intento deshacerme de mi idea no puedo dejar de pensar que es una crueldad innecesaria. ¿Qué necesidad? Me han dicho algunos que cuando yo tenga hijos, cambiará mi forma de concebir el mundo, no lo sé de cierto, sin embargo estoy segura de que el mundo es horroroso y que existen millones de cosas que no son como nos las cuentan y que poco a poco el desencanto es inminente, entonces, si ya hay millones de cosas, por qué agregar una más y de una manera tan estúpida.

No hay tal cosa como los reyes magos, personalmente creo que tampoco hay tal cosa como dios y que ambas alucinaciones responden a la misma necesidad de forjar iluisones y placebos, y no necesitamos alimentarnos tanto de opiáceos y falsas esperanzas. Esto ya lo había comentado en esa primera entrada que escribí y no dejo de estar convencida. Igual pienso que eso de dios es sólo el desencanto que el adulto tiene que vivir al igual que el niño con los reyes magos.

Quizá es sólo un detallito insignificante, es más, seguro que lo es. Pero a veces son esos detallitos los que más molestan.


Music on: A-Punk - Vampire weekend
Quote: "Me entristecen los cielos imprecisos, los celos que me causas y este amor, sangriento amor que no termina de engullirnos" F. Suárez
Reading: Los errores - José Revueltas

jueves 31 de diciembre de 2009

Cerrando ciclos

El ser humano es todavía un ser primitivo que necesita de fechas y calendarios para marcar momentos cruciales en su existencia. Así pues, se las ha ingeniado para medir el tiempo, aunque éste no se pueda medir en realidad, y ha creado diversos acontecimientos para situarlos en tales días o meses de eso que se atreve a llamar un año. Ahora, ya acercándose el casi mundialmente aceptado fin de año, vienen las reflexiones existenciales, los buenos deseos, los animosos propósitos optimistas y las lágrimas que buscan reparar heridas sucedidas a lo largo de ese lapso. Bien podemos tachar de falsas todas esas muestras solidarias de benevolencia y en muchos casos no nos equivocaríamos.

Podríamos simplemente tomar un cierre de ciclo personal y dejar de involucrar al resto del mundo para llevar a cabo tales o cuales propósitos; podríamos ser sinceros con nosotros mismos e iniciar proyectos de un día para otro, sin la antelación de un cierre de ciclo universal que en realidad no nos significa nada auténticamente. Pero somos primitivos y necesitamos una guía para hacer tales cosas. Entonces llega el año nuevo, los calzones rojos y amarillos (o ambos, dependiendo de la situación), las tradiciones familiares que quién sabe en dónde están enraizadas, tales como aventar lentejas, barrer y arrojar agua hacia afuera de la casa y salir corriendo con una maleta, entre otras peculiaridades.

Llega el año nuevo, y, aunque no debiéramos hacer los rituales antes mencionados porque ninguno de ellos afectará nuestras acciones y lo sabemos, hasta cierto punto es válido sostenernos de tales cosas, ritos que dada nuestra forma primitiva de aprehender el mundo, nos sirven para seguir adelante anclados a creencias que nos reafirman la existencia y nos ayudan a crear metas.

Así pues, brindemos por el año que comienza, deseemos las cosas buenas que en verdad queremos para la gente que apreciamos, demos abrazos a los familiares y otorguémosles un par de palabras que usualmente no les diríamos, sólo porque tenemos algo cercano a un nuevo inicio, y también seamos partícipes en alegría -¿por qué no?- de un ritual que no hace daño a nadie y que al contrario, ayuda a sacar buenas intenciones lo cual no se repite a menudo.

Cerraremos un ciclo y trataremos de saldar cuentas con lo que dejamos atrás para incorporarlo al futuro o para desecharlo, miraremos con nostalgia aquello que ya no es y a esa persona que ya no somos, sentiremos la soledad que nos invade al dar las 12 campanadas y estar en el limbo de un año y otro, pero después, daremos abrazos e intentaremos reconstruirnos en ese futuro incierto que también tememos pero que no aceptamos como temeroso, comeremos uvas, brindaremos una vez más, y el ritual habrá acabado. Lo que suceda después, dependerá de nosotros, más profundamente y como nunca en el resto del año.



Music on: Commercial for Levi - Placebo
Quote: "Estoy intentando fotografiar el perfume" C. Lispector
Reading: Agua viva - Clarice Lispector

viernes 25 de diciembre de 2009

A merry merry Christmas... and a happy new year

 Me resulta complicado separarme de la racha feliz que imprime la navidad y que parece incrustarse en la piel y renacer en todos lados. Como dicen, si uno no puede con el enemigo, habrá que unirse. Quizá frente a cosas más trascendentes podría poner alguna objeción, pero de momento, sólo creo que nada de malo hay en rescatar ciertas cosas buenas de la época navideña y por esos detalles la celebro aún y la disfruto casi de la misma forma que el grueso de la gente.

Por supuesto no creo en Dios, consecuentemente, poco me importa si el 24 de diciembre nació Jesús o no, al contrario sé que toda la celebración viene de cultos paganos a dioses solares y que, para fines de evangelización y apropiamiento, los cristianos hicieron el sincretismo para hacer que Jesús naciera en ese día justamente; poco importa la historia en estos momentos. Es decir, qué más da que sea Jesús o Mitra, ciertamente en estos días se fomenta un consumismo bárbaro -valga la redundancia- en donde los centros comerciales se atascan de figurines y muñecos con la forma de Santa Claus (señor creado por Coca Cola y que para enojo de los cristianos, tiene más fama que Jesús); además de miles de consumidores que arriban a ellos en busca del regalo perfecto, de la cena perfecta y la ocasión perfecta.

Repito, eso, aunque deplorable en algunas de sus formas, no es lo que me importa en este momento. Algunas de mis aseveraciones pueden resultar un tanto ingenuas, como la que viene a continación, sin embargo, estoy convencida de que dentro del caos deprimente e irremediable en el que vivimos, siempre es reconfortante la esperanza de encontrar lo mejor de las cosas que nos rodean, es decir, hacer a un lado el consumismo y enfoncarnos en las personas y los momentos que valen la pena rescatar.

Creo en la amistad y básicamente, en cualquier cosa que la fomente o preserve. La cena navideña así como la celebración por el nuevo año son un par de ocasiones en las que la gente puede estar reunida con aquellas personas a las que considera importantes. Es verdad que mediante el engaño por el "cierre de ciclos" que ofrece el inicio de un año, la gente, en su innato deseo por cambiar, -aunque no de manera realmente convincente- se torna más sensible y se da la oportunidad de abrirse y construirse, además de otorgarse unos segundos para compartir con sus queridos y familiares, con la expectativa de que todo, en el futuro, habrá de ir mejor.

Ingenuo, claro que sí, pero a pesar de ello, es válido para reafirmar momentos, amistades, ideales y formas. Cenar con al familia y dar el abrazo en un ritual ya conocido y gastado es un acto que se sigue renovando y que en ocasiones todavía puede desencadenar un cambio o al menos, provocar un instante placentero lleno de alegría, aún entre la turbia realidad que poco a poco nos agobia cada vez más.

Los buenos deseos florecen, en especial los que sí son auténticos, las amistades se juntan y se da inicio a nuevas cosas. Cierto que para tales eventos no debería se necesario tener un día en especial, pero entendamos que aún somos primitivos y en constante búsqueda de rituales determinados que simbolicen algo para los nuestros y que nos impulsen colectivamente a cambiar.

Así pues, disfruto las fiestas navideñas, pues sé que siempre traen algo bueno. También doy mis buenos deseos a quienes considero que lo merecen, reparto de manera simbólica toda la felicidad y el amor del mundo (y más); ceno con la familia, llamo a los amigos, escribo un poco más y me doy más tiempo para mí. Lo disfruto. Y como pocas cosas, me deja una extraña sensación de satisfacción primitiva que no me avergüenza.

Music on: No sound but the wind - Editors
Quote: "Pasear sin rumbo es por entero una actividad científica" G. Fadanelli
Reading: Oryx y Crake - Margaret Atwood

jueves 17 de diciembre de 2009

Sobre Malacara de Guillermo Fadanelli




Apenas hace unos días terminé de leer Malacara de Guillermo Fadanelli; nunca había leído una novela de él, lo conocía, sin embargo, por pequeñas columnas o textos en revistas. Siempre que leía sus cosas, por breves que fueran, sentía una sensación refrescante, sí, refrescante, no sé de qué otra manera definirlo. Fadanelli es un escritor pesimista y cínico pero también con una enorme sensibilidad (en serio, aunque lo duden), es capaz de contar cosas cruentas y decadentes, pero al final deja al lector esa extraña sensación que no está relacionada con la depresión por el mundo terrible en el que vivimos pero que tampoco otorga placebos absurdos mediante palabras. Eso es, creo yo, lo refrescante.

Ahora en Malacara he encontrado muchas más cosas que igualmente me capturaron y me dejaron un buen sabor de boca. En la novela, en realidad no suceden muchas cosas. Para no hacer el cuento largo y tampoco arruinar el final, sólo diré que trata la historia de un hombre (a veces con tintes demasiado autobiográficos) que vive en su departamento con una y otra mujer, a diferentes tiempos, y que nos cuenta las obsesiones que llenan su mente así como los pensamientos y locuras que lo hacen ser quién es y que de algún modo justificarían su comportamiento.

Aparte de la historia, la narrativa de Fadanelli envuelve para evidenciar, como suele hacerlo en sus escritos, esas partes de la existencia que todos sabemos pero que pocos se animan a decir. La lectura es muy ligera y los personajes, a pesar de sus vicios, resultan cautivadoramente simpáticos y totalmente reales.

Quizá Malacara no sea una de las novelas que comparten el título de mis favoritas, pero es una muy buena muestra de la literatura que se escribe actualmente en nuestro país, pues conjunta ideas, historias y formas atractivas al lector que, espero, puedan lograr ese efecto refrescante que Fadanelli logra en mí cada que lo leo.

Music on: I belong to you -  Muse
Quote: "El enamorado soporte mejor la enfermedad de su amante que su libertad" M. Proust
Reading: Oryx y Crake -  Margaret Atwood