lunes, 10 de julio de 2017

Casi tres años

Hola,
hace tiempo no te escribo
(te pienso pero no te escribo, uno deja de hacer el esfuerzo cuando sabe los resultados).

Sin embargo aquí estoy.
Y sólo tú sabes que todas estas letras son para ti, por eso te cuento:
hace ya casi tres años que apareciste a mi puerta, ¿te acuerdas?
fue un milagro,
era de noche, casi madrugada,
¿puedes creer que recuerdo el vestido que traía puesto?
En ese momento todo me pareció perfecto;
y sin embargo no lo fue...
no sólo porque entonces ya había sido demasiado tarde
sino por las cosas que noté, ¿en qué momento ibas a realmente escucharme si no me dejabas escoger aunque fuera una canción?
Ay, eso lo recuerdo muy bien, yo siempre sería mejor callada y aceptando todo lo que dijeras.
Ay, qué equivocados hubiéramos estado de habernos tratado de juntar.

Pero regresemos a lo perfecto,
al ideal, al sueño, al aroma, a las risas nerviosas y las miradas esquivas.
Aunque de nuevo no...
un roce de mi mano en tu pierna y hubo tensión,
¿qué hacías ahí en la casi madrugada si no pasaría nada de lo que yo esperaba?
Y sin embargo, recuerda...
dijiste que querías mis libros firmados y no desististe en lo que querías,
pon que soy tu vida entera,
algo así dijiste,
y vaya, igual que con el radio, se hizo lo que tú quisiste.

En fin, tan bonito que fue, a pesar de todo, y al mismo tiempo significó la señal de partida.
Ya no vivo ahí, no tienes forma de encontrarme...
yo he tratado de verte y como siempre es imposible
(voy a leer pronto, quiero invitarte, puedes buscarme, sé que no lo harás).
Ay, un sueño nada más, la ilusión de lo perfecto, de todo lo que imaginé que podíamos ser.
Ay, el desencanto.

Entonces no te escribo mucho porque sé que todo es un teatro,
sé que a las cosas importantes no las tomas en cuenta,
no creo en todos los halagos que me haces, ¿por qué tanto halago si nunca quisiste estar conmigo?
Nada, me alejo de lo que no comprendo, porque me quita mucho tiempo.

Sin embargo, me acuerdo, a ratos, de ti, de todo lo que yo quería que existiera.
Te escribo aquí, de vez en cuando,
ignoro si existe una razón válida.
Hoy decidí escribirte porque recordé esa noche,
habían pasado años sin vernos, nos topamos entonces unas horas, y después de eso, nada.
No sé si entiendas que todo eso no me hace ningún sentido.

Te digo, no coincidimos en las cosas importantes... la música se desvanece, no es suficiente.
Y de todos modos sigo preguntándome si algún día te volveré a ver.
Mienten los que dicen que es mejor no saber.


Music on: Velvet gloves & split - Timber Timbre
Quote: "Por nada cambiaría mi destino de sauce solitario extasiado en la orilla". Rosario Castellanos
Reading: Balun Canan - Rosario Castellanos

sábado, 1 de julio de 2017

Llorar los sábados

¿Cuándo es el momento de resignarse a haber perdido? Que hay que echarle ganas, dicen, que se trata de luchar por lo que quieres, aunque haya fracasos y dolores. Tal vez sea cierto, tal vez yo no tengo lo que se necesita para perseverar.

La realidad es que soy ordinaria y mediocre. He fracasado lo suficiente, tengo grandes fracasos que son suficientes para amargarme la vida. Lloro generalmente los sábados, porque el resto de los días tengo cosas que hacer por las mañanas, así que no me queda tiempo para llorar. Lloro los sábados y recuerdo todos mis fracasos, todas esas cosas que no puedo arreglar ni superar.

Estoy muy cansada de intentar; y sin embargo no quiero dejar de hacerlo. Estoy muy cansada de ser yo, de no tener disciplina ni inteligencia ni fortaleza ni ninguna de las cosas que son importantes en este mundo.

Dicen que ayuda mucho saber lo que quieres. Pero ¿qué pasa cuando uno sabe lo que quiere y simplemente no tiene lo necesario para obtenerlo? Sería  mejor conformarse con lo que hay, y ya. Ay, todo sería tan sencillo.

Nada... Balbuceos de la estúpida que soy, la que no vale nada, la que piensa pero no puede hacer nada bueno con lo que piensa, esta mediocre y tonta soy yo. Esta personita obesa que llora los sábados el llanto que se le junta toda la semana, el llanto de la incomprensión y del no poder, del fracaso y la verdad. Esta tontita, pobrecita, que, ay, escribe.


jueves, 15 de junio de 2017

Invitación

Hoy por la tarde participo en esto, más poesía. Por cierto, voy a leer un poema que no he querido leer porque estúpidamente estaba esperando que uno de esos días de lecturas se apareciera el hombre que lo inspiró. En mis dos últimas lecturas lo he leído y lo haré hoy de nuevo, es del nuevo libro, es un poema de amor, muy bonito. Y sé que una vez más, él no se aparecerá.



Music on: Love will tear us apart - Joy Division
Quote: "Repta el insomnio por las delgadas paredes del sueño". Elsa Cross
Reading: Los poemas de Sidney West - Juan Gelman

sábado, 3 de junio de 2017

Días de lecturas

Esta semana participé en dos lecturas de poesía, una a la que me invitó la UAM, y otra organizada por Verso destierro, en la cual también hubo presentación de un libro.

Lo que quiero decir ahora va por el camino de la insatisfacción, como siempre, porque al parecer esto es el pan de cada día conmigo (sí deseo que termine, no todo es cuestión de perspectiva). Me fue bien en ambas. Con el tiempo me he dado cuenta de que voy con paso firme a través de la poesía, claro que me falta disciplina y dejarme de distraer llorando por días. Pero la poesía ahí está y sólo me ha traído cosas buenas.

Me da tristeza que mis amigos no asisten a estas cosas, porque esto, la escritura, la lectura, es lo más importante en la vida para mí. Porque cuando escribo soy, en todos los aspectos, lo más auténtico que puedo llegar a ser, lo más sincero; porque en la escritura está todo mi ser, y no es exageración, es una verdad que ha sido constante siempre.

He fracasado en muchos aspectos de mi vida, he intentado y no he logrado, me he deprimido y he abandonado porque ya no puedo intentar más. Pero con la escritura no es así. Y esto no quiere decir que no haya fracasado, porque lo he hecho bastante, por ejemplo llevo años pidiendo beca Fonca (al menos desde el 2011) y no la he ganado; mi segundo libro de poesía fue rechazado por Tierra Adentro, cada que mando un poema, acaso me dan acuse de recibido y me mandan al cuerno; he concursado en más concursos de los que puedo recordar el nombre, he fracasado, me han bateado con toda la libertad del mundo. Pero ahí sigo. La escritura es lo que me hace ser yo, sin ella no tendría otra manera de expresarme y de decir todo lo que tengo adentro, es algo que sé que no abandonaré, algo que quizá cambia de forma pero nunca desaparece.

Entonces cuando me invitan a estas cosas, yo asisto con entusiasmo, aunque en el público estén los tres organizadores y los dos policías del lugar y por ahí uno que otro distraído que quién sabe cómo llegó. Me alegra el hecho de leer, de conocer a los poetas, y sin embargo me falta saber que la gente a la que quiero está ahí.

A finales de 2015 se hizo la final del torneo de poesía "Adversario en el Cuadrilátero", en el que quedé en segundo lugar; a raíz de esto se hizo una lectura con los tres primeros lugares. Cuando ninguno de mis amigos fue me di cuenta de que ya no iban a ir. Y tuve razón. El miércoles uno de los poetas me preguntó si no irían mis amigos, "no, ya se aburrieron", dije. Y yo entiendo que la gente tiene cosas que hacer. Pero de cualquier manera es feo que esto que hago con toda la pasión que puedo albergar, esto que me alimenta auténticamente (un buen día es un día en que logro escribir un buen poema), esto que no ha dejado de ser una constante en mi vida, no pueda ser apreciado por mis amigos, mi novio, mi familia.

Ya sé que soy una llorona, igual este blog lleno de tonterías nadie lo lee... Pero sucedió ayer eso que pasa cuando hay un aplauso auténtico, un aplauso que te hace sentir que lo que haces está chido y vale la pena. Y estuve sola, nada más yo lo sentí. Ni modo. Así es la vida.

Music on: Valtari - Sigur Rós
Quote: "Mamá es un animal negro / no come / no duerme / no ríe". María Auxiliadora Álvarez
Reading: De qué hablo cuando hablo de escribir  -  Haruki Murakami

jueves, 18 de mayo de 2017

Lectura en Casa de la Primera Imprenta de América

Me invitó la UAM a leer poesía. Estas cosas siempre me emocionan:



Music on: See you - Depeche mode
Quote: "No hay una edad que no esté exenta de una gran pasión". Piglia
Reading: Anteparaíso - Raúl Zurita

miércoles, 3 de mayo de 2017

Se hace lo que se puede

Una vez alguien me dijo que en la vida no se hace lo que se quiere sino lo que se puede. Entonces yo lo llamé mediocre y también pensé que era un conformista. Dejamos de hablarnos un rato a raíz de eso. Pero ahora sé que tenía razón y que en realidad la desubicada era yo, la ilusa, la que no entendía nada del mundo. No todo se puede, no se trata de "pide y lo tendrás", mucho menos se trata de "decretar".

Ahora sé que si nos alcanza el ser para lograr lo que podamos ya es suficiente, porque vivir siempre exigiendo sin lograr genera una frustración tremenda que no deja siquiera disfrutar lo que sí se tiene, lo que sí se puede. Yo, siempre aquélla que mira la flor lejana sin considerar el jardín que habita a mi lado.

Por mucho tiempo he pensado que es preferible el fracaso a la mediocridad, pero ya estoy muy cansada, muy desgastada por pensar todo el tiempo en lo que quiero y no tengo: seré mediocre, porque ya no puedo más. Estoy cansada de fracasar una y otra vez, me da mucho trabajo empezar otra vez, me cansa esta vida. Y no sólo es cuestión de actitud, porque no todo es cuestión de actitud. Porque para la gente es muy sencillo decir que tenga otra perspectiva y que no me azote. Bueno, pues la empatía es imposible y la gente no va a entender ni a sentir jamás lo que yo siento.

Resulta que a veces, muchas veces, la realidad te aplasta. A mí me aplasta seguido y es frecuente que me canse y quiera sucumbir. No es que no me fastidie también de llorar (llevo llorando de manera crónica por días, algunos sin poderme detener) pero es algo que se tiene que hacer, que yo tengo que hacer para poder seguir y darme el ánimo que sólo yo puedo encontrar.

Otra vez la misma espantosa conclusión: que ni modo, que se hace lo que se puede. Y yo tengo que aprender a aceptar y a acostumbrarme a lo que hay y a lo que puedo. Tan sencillo como que si la vida te da limones, tú debes hacer limonada y contentarte con ello. Sí pues... no me es fácil. Intento y fracaso, eso tampoco es fácil. Y necesito llorar. Así la vida, no acabo de acostumbrarme a esos bellos aspectos de su crueldad.

Music on: Numb bears - Of Monsters and Men
Quote: "El amor es lo que más dura y nunca nos reconoce". Ingeborg Bachmann
Reading: Todo - Ingeborg Bachmann

martes, 4 de abril de 2017

Stretch out and wait



Hoy te escribo porque de repente me acuerdo de ti, y de repente la nostalgia es muy grande y las preguntas muy recurrentes. Y escribo.

Hace unos días recordé el tiempo que pasamos juntos, si es que se puede recordar el tiempo como una unidad específica e indisoluble; yo creo que sí, como un bloque desperdiciado. Pensé en ti y en que yo estaba en el lugar correcto, pero no. Y ese pero no era sólo porque faltabas tú. Sí, a pesar de todo, de todo y de todo, faltabas tú.

Sé que lo sabes: son canciones que me hacen pensar en ti. Y también sé que nuestros recuerdos son distintos porque en ellos ya ni siquiera estoy yo: sigues escuchando las mismas canciones pero con otra persona, fui sustituida, inserte nueva persona aquí, adiós.

Esa noche quise escribirte, pensé que quizá estabas también ahí; pensé usar la tecnología y decirte nada y todo, así como lo hacía aquel bello gato aristócrata del Facebook... antes de que me bloquearas la comunicación por ahí (el Messenger es una cosa rara, por cierto, porque a pesar del bloqueo puedo leer todas nuestras conversaciones y, cuando mi confusión de demasiado grande, las leo, esperando entender). En fin, pensé decirte sin decir, y sabía que entenderías (porque te conozco, porque es real que sigues siendo el mismo, pero bajo otras circunstancias). Pero después reparé en la inutilidad del caso, en amargarme mi concierto al no recibir respuesta o en romper mi tranquilidad recibiendo una. Mejor así, no hay que tentar al diablo.

Así que pasó esa noche y el gusano de la escritura seguía. Y aquí está. Escribo no sé bien por qué, quizá solamente para ayudarme a entender un poco más de todo lo que aún no entiendo. A veces quisiera decirte que lo lamento todo, muchísimo, lamento haber actuado como actué (pero es que cuando te destrozan la vida es difícil ser racional), lamento no saber de ti ni poder hablar contigo.

En fin. Con esto no quiero que pienses que estoy deshecha aún; no, en general estoy bastante bien. Es sólo que sigue sucediendo, en ocasiones, que esa arañita que vive en mí y que tiene tu nombre porque nació cuando te fuiste se mueve un poco de aquí para allá y me hace pensarte. Y como sé que no hay nada mejor que hacer al respecto, escribo.

Music on: Álafoss - Sigur Rós
Quote: "No se puede dedicar el alma a acumular intentos". Shakira
Reading: Bisonte mantra - Luis Jorge Boone

lunes, 27 de marzo de 2017

¿Por qué me importa tanto ser delgada?

Y, sin embargo, no lo suficiente. No, no lo suficiente como para dejar de comerme una crepa de nutella y unos hot cakes o unas enchiladas. Soy mediocre. Si en verdad me importara tanto ya estaría acostumbrada a que no puedo comer nada que tenga carbohidratos, pero no, igual me los como porque la comida sí me llena el vacío existencial, por muy triste que eso sea. Y porque eso de acostumbrarme me cuesta mucho trabajo.

Pero luego viene el arrepentimiento, ¿por qué me tuve que comer ese pan si no había ninguna necesidad? Ah, porque es tan cómodo hacer lo simple, lo sencillo. Ni modo, yo soy de esas que hacen lo que se puede hacer sin ningún esfuerzo, así que me como el pan y la hamburguesa y el churro con chocolate, porque quiero y porque la comida es una maldita droga deliciosa que de momento me hace sentir bien.

Aunque también pasa que me siento tan mal y tan incapaz de dejar de comer, que voy y me inscribo al gimnasio, el cual odio, y me dedico con todo el dolor de mi corazón y de mi obeso cuerpo, y voy diario o casi diario a chillar y a seguir intentando. Hasta que de pronto por tanta obsesión por hacer algo y que no me digan que no me merezco un pan (por Dios, llevo una hora en la caminadora, dame mi pan), me pongo al límite de mi cuerpo y termino lastimada.

Así es, el saldo de dos meses de gimnasio es cero kilos menos y dos rodillas lastimadísimas, que truenan y duelen de sólo doblarlas. Qué satisfacción ¿verdad? Es la prueba de que todo el esfuerzo se recompensa, de que sí funciona eso de joderse en el ejercicio a cambio de la delgadez. Estoy más gorda que nunca y, encima, lastimada. Eso significa que si deseo dejar de subir de peso, al menos, debo otra vez dejar de comer.

¿Por qué me importa? No lo sé. Nunca voy a ser verdaderamente feliz, siempre algo me va a hacer sentir mal; de momento es lo gorda, hace unos años era no ser correspondida, hace más tiempo era no poder con la tesis, siempre hay algo, un pequeñito drama que no se resuelva. Por lo mientras, después de desnudar mi patética existencia, me queda encerrarme en mi casa a llorar hasta que ya no pueda abrir los ojos. Y comer, claro, porque eso me hace sentir muy bien.

Son remedios absurdos y estúpidos para una vida ordinaria y simple, por no decir insignificante y miserable. Así soy, así las cosas.


Music on: Running up that hill - Placebo
Quote: "Y no se muere una, / hace sólo el ridículo con su pequeña muerte / que es sólo una niña azorada". Enriqueta Ochoa
Reading: La joroba - Andreas Kurz

lunes, 6 de marzo de 2017

Presentación de "¿No habrá puerta de salida?"

Mañana presento mi nuevo libro, estoy nerviosa, es la primera vez que siento que esto es serio, no estoy segura de por qué, quizá porque me presenta gente que ya tiene un camino recorrido en esto de la poesía, y que se enfrenta a mis poemitas, que yo sigo viendo como muy de adolescente.
Como sea, espero tener casa llena.



Music on: Valtari - Sigur Rós
Quote: "He dejado mi cuerpo junto a la luz / y he cantado la tristeza de lo que nace". Alejandra Pizarnik
Reading: Fuego 20 - Ana García Bergua

martes, 14 de febrero de 2017

La niña normal

A veces sí quisiera serlo, la niña normal. Pero hasta mi mamá me lo dice, que desde chica siempre fui "rarita". Hace unos días me enteré de la muerte de uno de mis profesores de la preparatoria. Alguien lo puso en Facebook y de ahí todos nos enteramos. Lo leí y claro que lo lamenté, no tengo el corazón de piedra, siempre es triste que alguien muera y sobre todo cuando sabes que no es una persona particularmente vieja. Siempre te ayuda a dimensionar la finitud de la vida, lo increíblemente efímero que es todo.

Sí, pero de eso a lamentarnos colectivamente, nosotras, sus alumnas, bueno, ahí sí ya no le entro. Sí fue mi maestro, sí era bueno; tampoco tengo el nítido recuerdo como no lo tengo de casi toda la preparatoria -años perdidos de mi vida- porque fue una época poco memorable y sobre todo porque después de esos años yo me desentendí de las matemáticas y de todo lo que tenía que ver con esa escuela. Sí, era un hombre que era amable con mi familia, que me llevaba a la escuela a veces y quizá debería ser más empática por eso, por ese detalle exclusivo. Pero no.

Y es que en realidad, ¿de qué nos sirve darnos golpes de pecho por alguien a quien dejamos de tratar desde hace más de diez años? Nadie sabía siquiera que el hombre estaba enfermo, todas nos enteramos por el Facebook. Pero por cosas que aún no logro entender, ése justo era el mejor momento para decir que fue una excelente persona. Así que una compañera formó un grupo para organizarnos para ir al funeral o bien para comprar entre todas una corona. "Que se vea que sus alumnas lo recuerdan", algo así dijo alguna. ¡Pero si ya está muerto! ¿Cómo lo va a ver? Entonces, más bien yo recordé el poema aquel de "En vida, hermano, en vida", el cual tengo en la cabeza grabado por otros eventos que ahora no vienen al caso. Y aunque sé que no es el mejor poema, tiene razón. En vida, así se hacen las cosas. Estuve leyendo lo que escribían en el chat: muchas se disculparon por vivir lejos, por no estar disponibles, pero claro que se unirían a la colecta para la corona; yo decidí abandonar el grupo antes de decir algo indeseable, pero lo voy a decir ahora: de nada sirven las coronas, de nada sirve ir a plantarse a rezar un rosario y hablar de lo maravilloso que era, de mucho menos sirve rezar por su eterno descanso.

Pero bueno, yo no soy una niña normal. Yo salí vomitando la religión después de 15 años en una escuela de monjas. Y es muy cierto que uno espera que la gente piense como uno mismo, así que de algún modo iluso, tengo la idea de que mis compañeritas deberían vomitarse también, al igual que ellas tienen la idea de que yo debería rezar y unirme al lamento.

La muerte es algo extraño que me persigue siempre, "una forma escondida tras la puerta", diría Emily Dickinson; y también creo que tengo una manera diferente de llegar a ella o de pensarla, de lucharla o de aceptarla. También tengo mi idea del más allá, o más bien no tengo ninguna. Al respecto, acabo de ver en el Facebook otra cosa que tiene que ver con la muerte: una compañera (también de aquella escuela de monjas) pide a sus contactos que se haga oración todos los días a las 9 de la noche, para pedir por la salud de su abuela, porque: "los médicos dicen que ya no hay más que hacer, pero Dios tiene la última palabra"; y yo no entiendo nada, ¿para qué es el rezo?, ¿en qué ayuda ponernos una hora?, ¿Dios sabe de horarios? Si Dios tiene la última palabra, ¿por qué causa concreta estamos rezando si ya todo está dicho? Yo no entiendo nada.

Por eso, justo, mejor me quedo callada. Y bueno, así andamos, sin entrarle a la normalidad desde chiquilla.


Music on: Soldier on - Richard Hawley
Quote: "Prefiero creer que nada te ha ocurrido, que andas por ahí, como yo, convencida de que nada vale la pena"
Reading: Al final del vacío - J. M. Servín

miércoles, 18 de enero de 2017

Miedo

Crecí en una casa donde vivía mucha gente. Mis abuelos, mis tías abuelas, mi mamá, mis tías, mis primos, las primas de mi mamá, el perro, los canarios... La casa era siempre un festín, ruidosa, atiborrada, pero armónica, tengo buenos recuerdos de esa época. Conforme fui creciendo la gente se fue yendo, algunos yendo a otras partes, algunos otros, la mayoría, muriendo, como es natural.

Vi de cerca cómo mis tías abuelas se morían una a una, veces más agónicas que otras; vi cómo se murió mi abuelo, cómo se fue enfermando y decayendo, vi morir a otra de mis tías, poco a poco, marchitándose dolorosamente. Así es la muerte. Y yo estoy sola, sola para cuidar a la gente que me dio todo lo que pudo, sola para cuidar no sólo a mi mamá sino a mis tías. Sé que no se me nota, que me distraigo con cosas raras que mi familia no entiende, pero vivo con un temor constante del día en que mi mamá no esté y todo aquello se derrumbe. Porque yo, aunque ya tiene tiempo que no vivo en esa casa, sé que ella es el sostén de mil cosas que en ella suceden y sostén de mil más que pasan en mi ser. Miedo constante y firme de cuando se enferme y algo le pase; siempre, soterrada y calladamente, miedo.

Y ahora comienza a pasar. No creo en Dios, no tengo a quién pedirle bríos con esperanzas, me tengo a mí misma y sé que no me basto pero no puedo ponerme en manos de nada ni nadie. Comienza a pasar y nunca estaré preparada para que pase. No creo en Dios y no creer en él me enfrenta a la soledad que los creyentes no quieren ver, no creo en Dios y sé que nada puede detener el curso de la vida.

Pero el miedo es muy real, no es una creencia innecesaria. El miedo apela y carcome despacio. Comienza a pasar, comienzo a tener la conciencia plena de que no hay manera de huir a lo inevitable; y sé, con una certeza heladísima y dolorosa, que el ciclo debe completarse. Mientras, tengo un miedo espantoso, seguiré teniendo un miedo espantoso y me preparo, fracaso en el intento, claro, porque algún día tendré un hueco inmenso que nada podrá llenar nunca... y para eso no sé cómo se debe preparar uno.


Music on: Running up that hill - Placebo
Quote: "Es necesario que el hombre se encuentre a sí mismo y se convenza de que nada puede salvarlo de sí mismo". Jean Paul Sartre
Reading: Oriundo Laredo - Alejandro Páez Varela

viernes, 13 de enero de 2017

No ser yo

Quisiera no ser yo. Quisiera no ser una niña mensa que trata de escribir versitos a partir de sus traumas. Quisiera no ser una gorda que no puede salir de su propia gordura. Quisiera no ser una persona insuficiente.

Y quisiera muchas cosas más, pero la realidad es que no hago el tremendo esfuerzo para conseguirlas. Me quedo a la mitad porque sé que no alcanzo. Pero al mismo tiempo entiendo de la frágil línea que divide la aceptación de la resignación; la mediocridad de la imposibilidad. Aunque el hecho de que sepa de su existencia no significa que pueda ser capaz de distinguir dónde se ubica exactamente.

Quisiera poder enfocarme en cosas productivas. Quisiera poder contener el llanto que a cada rato se instala en mis ojos en cualquier momento del día, a veces sin causa alguna. Quisiera tener la disciplina para lograr cosas que valen la pena o saber distinguir las que valen la pena de las que no. Quisiera no ser tan fácilmente seducida por Netflix y Facebook ni gastar tan fácilmente mis horas de soledad. Quisiera no haberme humillado ante el tipo que me gustaba, con tal de tener un ápice de su atención. Quisiera no tener esta necesidad de escribir de todo lo vergonzoso que soy. Quisiera poder aplicar a un doctorado sin el miedo de que no lo voy a lograr. Quisiera no sentir que todos en la oficina hacen un mejor trabajo que yo, que tienen mejores ideas y que ni siquiera les cuesta lograrlo. Quisiera haber podido enamorar al tipo que me gustaba, quisiera que no me hubiera dejado por otra.

Y también quisiera muchas cosas más. Ser capaz de decirle a mi mamá que la quiero, tener empatía y platicar con ella de cosas que no sólo me importan a mí. Quisiera poder hacer a un lado el hecho de que mi tía no me habla porque desaprueba mis decisiones. Quisiera tener fuerza para contestar con la verdad sin preocuparme por sus consecuencias. Quisiera no tener depresiones espontáneas que nadie aguanta ni entiende. También quisiera no haber subido 14 kilos en los últimos cinco meses y quisiera no tener hambre nunca.

Quisiera no haber escrito esto, no desear la humillación, no necesitar que me miren. Quisiera dormir y no tener que empezar de nuevo.


Music on: Running up that hhill - Placebo 
Quote: "Lo propio de la poesía es iluminar. La oscuridad depende de la noche que explora: la del alma misma y el misterio en que está inmerso el ser humano." Saint John Perse
Reading: Morirás lejos - José Emilio Pacheco