miércoles, 11 de febrero de 2015

Entre mares alados: creación, transformación, desconocimiento

El texto que leí, no tan fielmente pues improvisé, durante la presentación de Entre mares alados, a continuación:

¿Qué es "entre mares alados"? Antes que nada es un robo, he robado todos mis títulos y esta no es la excepción. Suelo pensar en la ilusión de la originalidad y en que estoy haciendo tributos y honores a otros grandes escritores pero creo que, en mi caso, el robo tiene una función y una pretensión artística para la construcción de lo que escribo. He puesto tres sustantivos importantes en el título de este texto: “creación, transformación, desconocimiento” pues creo que buena parte de la creación consiste en crear algo desconocido y, al mismo tiempo, transformar para obtener algo nuevo. Este libro tiene ya más de un año que se terminó de escribir, en ese entonces yo estaba extasiada en Santiago, leyendo a Huidobro y sus teorías de la poesía y sobre todo de la creación. Huidobro escribió en esa famosa conferencia dictada en el Ateneo de Madrid en 1921 que “el poeta crea fuera del mundo que existe el que debiera existir. Yo tengo el derecho a ver una flor que anda o un rebaño de ovejas atravesando el arco iris.” El título de este libro se debe precisamente a Huidobro y dicta, para el contenido del mismo, ese ímpetu de creación que pretende hacer el mundo que yo quiero que exista, irlo descubriendo, sacando de su estado de “desconocimiento”.
Pero también se trata de embarcarse de lleno a lo incierto, como un ser abandonado en el mundo. Y buena parte de ese abandono, acompañado de una búsqueda se instaura en todas las páginas del libro. Creo que fue de gran influencia haber escrito esto mientras me encontraba lejos, porque fue entonces que se consolidó la idea del viaje y del renacimiento con nuevas oportunidades, empecé a escribir algunos versos en mi cuarto en Guanajuato, a ratos también en el exterior, pero todo tomó forma en Sudamérica, en los volcanes rosados al atardecer, en el sol que no llegaba a tocar lo más alto del cielo y particularmente en la nubosidad deprimente de Lima, en el mar apenas intuido..., y es que, como alguien dijo una vez, no es lo mismo escribir viendo una montaña que viendo el mar, así que todo trascendió durante aquellos meses y terminó de hacerse al regresar a México.
Creo que este es el libro que más trabajo intelectual ha tenido, más cuidado estructural así como poético, más seso para acomodar de tal forma la pasión que se lograra una obra orgánica, cerrada, bien delimitada en todas sus partes, con un principio y un final concebidos casi al mismo tiempo, un libro trabajado de afuera hacia adentro, sabiendo exactamente hacia dónde quería ir y delimitando con calma todos los pasajes de enmedio, las vicisitudes, las voces, las llamadas, todos los versos. 
Soy amante de los epígrafes y busco que cada uno sea elegido a la perfección y que sea como un sostén o modo de conducir lo que yo estoy escribiendo. El motivo de Huidobro ya lo expliqué y qué bueno pues no había manera de que en el solo título se intuyera la idea de la creación, mas en el resto del libro hay motivos importantes, selecciones fundamentales. Yo siempre he creído que para escribir poesía hay que leer poesía y procuro acompañar lo que escribo, por un lado, con la tradición poética y, por otro, con mi propia propuesta, la cual básicamente se trata de un viaje, algo totalmente clásico, un tópico que se ha utilizado hasta el cansancio pero que siento que todavía tiene mucha trascendencia y mucho de dónde exprimirle.
La primera idea fue la del viaje a secas, pensando incluso en Ulises y su Ítaca, por eso el epígrafe de Kavafis que básicamente indica que uno debe viajar y disfrutar lo más posible antes de querer pensar en un regreso, también pienso en Cristina Peri Rossi que dice que “Ítaca existe a condición de no recuperarla”, en la misma idea de abandonar sin completar ese famoso “regreso al origen” sino mas bien quedarse por allá en el viaje o llegar a otros lugares. Precisamente el viaje que planteo no contempla un regreso sino un nuevo comienzo, en otros lugares. Posteriormente la idea del viaje cambió hasta pensarse como un proceso bidimensional, es decir, un viaje físico con todo lo que esto requiere, un medio de transporte, un lugar al que llegar, una distancia que recorrer, etc., lo cual se ve a través del barco, el puerto, y el mar. Pero por otro lado, un viaje interior, de reconocimiento y enfrentamiento con uno mismo. Jung afirmó que el viaje es una imagen de la aspiración, del anhelo nunca saciado. En el sentido más primario, viajar es buscar. Mi manera de entender y de construir este poemario tiene ese sentido de búsqueda: se busca olvidar. Tanto en el sentido literal del viaje físico y horizontal, como del viaje interior o vertical, se está buscando un renacimiento a través del olvido, de un puerto de luz que otorgue justo esa bendición, de una suerte de purificación interna que permita comenzar desde cero.
Así pues, la primera parte es el viaje explícito y lineal; cabe resaltar que se trata de un viaje que, en las ocasiones en que se hace mención a la naturaleza circundante, se habla de la noche. El tópico del viaje nocturno específicamente por el mar recuerda la idea antigua de que el sol, al caerse sobre el horizonte efectuaba una travesía por los abismos inferiores y desconocidos experimentando la muerte. Esta idea se asemeja a la que fue retomada posteriormente con los viajes a los infiernos hechos por Dante o por Eneas, en los que, desde un punto de vista simbólico, se desciende al inconsciente en donde es posible tomar consciencia de todas las posibilidades del ser. Así se realiza un viaje vertical hacia dentro de uno mismo y un viaje horizontal a través del mar y las tormentas. Esta idea del viaje se me vino gestando de leer a Oliverio Girondo como un viajero que retrata el mundo físico a través de sus propias percepciones, y al mismo tiempo, de un viajero que se adentra en la médula del lenguaje, en lo que él llama la “masmédula”, entendida como una suerte de conducto hacia lo más interior y al mismo tiempo lo más metafísico posible. De aquí surgió esa inquietud por hacer un viaje en esos dos ejes que, al final, concluyera con una revelación de corte existencialista, porque –y esto es harina de otro costal pero ya hablando de Girondo yo sostengo que es existencialista- el fin del viaje nos entrega una realidad pesimista en la que el olvido no es posible y renacer como la tabula rasa de John Locke.
Mas el viaje tiene sus complicaciones, pues el recorrido hacia los adentros de uno mismo remueve las memorias y las penas. La segunda parte titulada “El espejo” trata sobre un encuentro con la memoria y con una manifestación un tanto sobrenatural que aparece en el espejo en la forma de una niña. Esta parte viene con un epígrafe de Borges, lo cual no requiere mayor explicación pues me da trabajo pensar en espejos y no pensar en Borges. Esta situación de la niña es algo que me he plagiado a mí misma del primer libro que escribí, la idea de un posible desdoblamiento de uno mismo pero en otro tiempo distinto, como si pudiéramos conversar con nosotros mismos cuando fuimos niños, por ejemplo. La niña misteriosa simboliza esa parte a la cual hemos descendido, y representa todo aquello con lo cual nos hemos de enfrentar.
La parte final es el puerto, el lugar que simbolizaría el triunfo y la redención, el olvido. Esta parte tiene un epígrafe de Francisco Hernández que es el que termina dándole cohesión al libro entero pues incluye el verso de “olvidar es nacer” y esa era la pretensión de quien canta en este poemario. Sin embargo, no se concreta. Olvidar no es posible, un renacimiento sin recuerdos, sin aprendizaje, no es posible; es decir, no podemos llegar a instalarnos en esa tábula rasa, en un posible principio como si fuésemos una hoja en blanco –y que esto, aunque también es harina de otro costal, revela la paradoja del escritor, quien se encuentra constantemente tratando de llenar le hoja en blanco, pero ¿por qué no pensar en un escritor que quiere convertirse en la hoja en blanco para empezar de cero?-.
Ahora bien, hay también una invitación al canto, así como la recurrente llamada a las plegarias. Esto tiene su explicación: una de las cosas que me gustan de la Biblia es el hecho de la creación a través de la palabra. El mundo no se hizo sino hasta que Dios habló, y cuando él dice que haya luz, hasta entonces se hizo la luz; la palabra crea, por un lado, pero también me parece importante recuperar la estructura de aquellos viejos cantos griegos que se realizaban. El inicio de La Ilíada es una petición a la diosa para que cante las grandes hazañas de los héroes. De manera que, en mi libro regresan esos cantos hacia una musa o una diosa, un ser que a lo largo del libro funciona como varias cosas, a ratos es una musa buena, a ratos es una suerte de súcubo desgraciado, pero es una figura femenina de esas que ya no abundan en la literatura porque todavía se trata de una musa y de una femme fatale que al tiempo que crea, destruye. Esta evocación a la musa tiene que ver directamente con Huidobro también y el final del canto I de Altazor que consiste en esa evocación. No es casualidad que exista un gran epígrafe de Huidobro abriendo todo el libro, éste, junto con el de Villaurrutia, conjuntan la visión creativa de la mano de la justificación del mar como el escenario predilecto y minuciosamente elegido para que exista el libro.

Estoy muy agradecida con el resultado, pues el libro tiene la parte artística que lo convirtió, además, en un libro objeto. Ediciones y Punto hizo un trabajo por demás extraordinario. Siempre pensé en un texto que pudiera, de alguna manera, desdoblarse, como se desdoblaba la primera edición de Un golpe de dados y que, contuviera algo de "objetual" en sí mismo. Esta edición lo logró. El diseño captó la idea de la verticalidad del viaje interior así como de la horizontalidad que es el mar a la vista humana; los colores y las ilustraciones no sólo complementan sino que hablan del libro también, de manera individual. No creo que hubiera podido resultar de mejor manera. Estoy feliz, tuve presentadores excelentes y, en conclusión, todo terminó de una manera mejor de la que había imaginado.

Music on: You are so beautiful - Joe Cocker
Quote: "I move to keep things whole". Mark Strand
Reading: Mr Gwyn - Alessandro Baricco

viernes, 23 de enero de 2015

Sin muerte



Pensar en la belleza de un instante que se queda adentro de nuestras almohadas igual que de nuestros cuerpos.

Alegrarse del amor inconmensurable que flota libre hacia todos los rincones del mundo mientras decenas de caballos blancos cabalgan desde las comisuras de nuestros sueños.

Y creer... Creer porque el cielo nunca ha sido tan puro ni se ha visto tan inmaculadamente abierto. Porque la luz de otoño ha transformado a las estatuas en seres que habitan ese valle inexplicable en donde se ha podido congelar el tiempo. Creer que todo es un milagro.

Veo tu rostro…, y en ese acto simplísimo descubro a un dios que se ha dado por completo a tus manos; un dios sin misterio, que habla y por todos es conocido y se manifiesta y, sobre todo, nunca lastima.

No es un sueño, nosotros somos constantes y somos eternos. Millones de asfódelos se desploman desde el cenit hacia el corazón con la promesa de la vida eterna. No es un sueño pero sí es algo que hemos anhelado desde que tenemos memoria.

Paz.

Nada más que tiempo interminable de vida gozosa y limpia, ligera, tibia y duradera. El tiempo nunca ha sido tan sagrado, tan perpetuo.

Entonces caminamos a través de estrellas y nubes y polvo iluminado y no olvidamos y no duele. Vivimos otra vez y otra, cada día un amanecer más limpio. El pasado es sagrado y no hay un futuro diferente, todo el tiempo es el mismo tiempo.

Nos quedamos. Aquí permanecemos. Vivimos el eterno sueño de lo eterno. Regresamos siempre al mismo despertar sin noches ni treguas ni miedos.

Sin muerte.

Music on: Out of control - Miles Kane
Quote: "I didn't want any flowers, I only wanted / to lie with my hands turned up and be utterly empty." Sylvia Plath
Reading: Crónica de plata - Emily Dickinson

Presentación de Entre mares alados

La espera terminó. El próximo martes 10 de febrero a las 19:00 en la Casa del Poeta Ramón López Velarde será la presentación de Entre mares alados, tendré presentadores excelentes: Diego Merino, filósofo y también autor de Ediciones y Punto, Iliana Vargas, narradora y amiga del alma y la mismísima editora Lucero García Flores; además de que el moderador es Hernán Bravo Varela, colega de letras, amante de la poesía y muy querido amigo también. 

El día de la presentación habrá a la venta imágenes que forman parte del libro, esta veta artística vale mucho la pena porque el muchacho que dibuja J. M. Lecumberri tiene un talento exorbitante. Leeré un poco y platicaré sobre la concepción y las ideas centrales del libro, es una muy buena oportunidad para preguntar lo que se les ocurra. 

Ahí nos vemos.


Music on: Blue monday - New order
Quote: "El amor es idiota pero es el único medio para sentir uno la comprensión de la vida." Paul Valéry
Reading: Crónica de plata - Emily Dickinson 

jueves, 15 de enero de 2015

Cumpleaños

Sé que hay cosas que jamás podré entender. Lo sé pero no consigo contentarme con eso. Y no es que sean cosas tan trascendentes como la vida y la muerte o el sentido de la vida; no, son cosas insignificantes, de esas que extrañamente le dan un sazón distinto a la existencia, que nos hacen sentir bien. Y cuando aquellas cosas se alteran o desaparecen, escribo, pues la escritura me rescata de todos los abismos, al menos momentáneamente.


Voy a escribir una serie de “incomprensiones”, de “dolores”, de esos que causa lo que creo que fue amor. Hace unos meses estaba dispuesta a enamorarme, ¿dispuesta a enamorarme? Sí, así como suena, un poco raro, pero así era. Y no es que haya sido la primera vez que me desprecian, pero esto fue diferente y no consigo deshacerme del pesar, sobre todo porque no puedo entender qué fue lo que sucedió, qué hice mal, en qué momento, si estaba actuando de manera diferente a como lo hice en mis relaciones anteriores, de todos modos salió mal.

Escribo ahora porque hoy es su cumpleaños, escribo porque pienso en él, porque busco comprender y repasar algunas partes del camino andado quizá por suplicio personal… Y es que me pregunto ¿en qué momento todo se derrumbó?, ¿por qué decía quererme como a nadie, por qué decía admirarme y a pesar de eso decidió hacerme sentir lo más insignificante respirando por la tierra? Y peor, ¿por qué jamás quiso venir a verme y, cuando lo hizo, él ya tenía una novia?, ¿para qué vino a verme entonces? Todos los años que pasamos siendo amigos ¿no valieron nada?, ¿cómo es posible que unos meses logren derrumbar una amistad de años?

No fue mi culpa decirle que no me iba a conformar con las sobras, y no me arrepiento de haberlo dicho, no, porque él era una persona que jamás contestaba mis llamadas, una persona a la que le estuve rogando por meses para que nos viéramos, recuerdo perfecto que era diciembre y le dije “veámonos, platiquemos, vamos por un café o algo así, sencillo” y él dijo amablemente que esperara todo diciembre pues tenía mucho trabajo y pendientes que arreglar. Yo acepté, pero terminó diciembre y también terminó enero… llegó febrero y lo invité a mi cumpleaños y no le importó, prefirió trabajar o hacer quién sabe qué cosas, en lugar de gastar un par de horas conmigo.

Y así fue sucediendo, jamás nos veíamos, él era feliz con un mensaje, con hablar por Whatsapp y mandarme poemas y canciones. A mí no me fue suficiente. Ah, pero claro, cuando le comenté que había aplicado para una beca en Alemania enloqueció y dijo que él no quería estar con alguien que estuviera constantemente huyendo. Y yo no entendí nada, pero terminé lastimada porque estaba despreciándome por querer hacer algo que a mí me entusiasmaba hacer, la sola idea, la posibilidad de irme unos meses lejos me hacía feliz, pero para él era como estar con alguien que sólo busca la manera de alejarse ¿y qué no se estaba alejando él con su imposibilidad de verme? Le dije que de todos modos él no tenía tiempo para mí, que daba igual que yo estuviera en México, en Alemania o en Timbuctú siempre que hubiera conexión de internet para mandarnos cursilerías vía Twitter. Para él eso parecía suficiente, sin embargo enfureció con la simple posibilidad de que pudiera alejarme. No entiendo, nunca entendí, creo que nunca podré hacerlo.

Se molestaba porque salía con otras personas, pero él nunca quiso salir conmigo, lo que quería era que yo lo esperara paciente y estoicamente, enamorada y entregada, a pesar de que nunca tenía una hora siquiera para que nos viéramos para tomar café. Y sin embargo, lo quería, sí, lo quería pero el querer, ni siquiera el amar, es suficiente cuando no viene de la misma manera de las dos partes.

Él se consiguió una novia, yo, eventualmente, acepté de lleno salir con alguien más, renunciando a él por completo. Y todavía seguimos hablando algún tiempo, tiempo en que invariablemente salía a colación el dolor, el haberme lastimado y despreciado, yo nunca le pude perdonar que me hubiera despreciado y pisoteado de esa manera, que, aun sabiendo lo importante que era para mí que me acompañara a presentar mi libro, él decidió otra cosa, fue incapaz de mover sus actividades un par de horas para verme y sabía que era importante para mí y no le importó. Quizá estaba exigiendo demasiado pero no podía repetir el mismo patrón otra vez. Después dejamos de hablar porque él dijo que prefería evitarme pues ya no hablábamos de cosas chidas sino que mi conversación se centraba en lo maravilloso que era mi novio, me decía que ya no podíamos conversar sobre poesía o sobre música pues yo siempre mencionaba lo feliz que ahora era con mi nueva vida. Y yo tampoco entendí, si él me despreció, si nunca tuvo tiempo de verme, por qué le molesta que sea feliz, por qué le molesta que haya decidido entregarme con todo a este hombre con el cual me siento a gusto, quien es capaz de organizar su tiempo para darme tiempo, quien me busca constantemente y me entiende.

Siempre que hablo con él me lastimo. Me lastima y lo lastimo, al parecer, me ha hecho llorar y sufrir como nadie antes en el mundo, lo cual es irónico pues él, más que nadie en el mundo sabía mi historia personal, sabía de algunos patanes de los que me enamoré y me trataron como basura, sabía mi asquerosa sensibilidad y mi declarada manera de soñar despierta. Y, sin embargo, me lastimó más que todos juntos, me hizo llorar por días preguntándome qué demonios había yo hecho mal, cómo podía siempre echarlo todo a perder, hiciera lo que hiciera.


En fin. Hace dos meses que no hablo con él, es poco, pero me parece que es demasiado, el tiempo se distorsionó durante un año en que pretendimos –o pretendí- construir algo más de lo que éramos, un año en que le rogué que nos viéramos. Y ese año no se puede comparar con los 10 que ya llevábamos siendo amigos, mas el caso es que gracias a ese año de dolor, todo el tiempo anterior se fue directo a la basura.

La última vez que dejamos de hablarnos yo tomé la iniciativa y le escribí, lo hice porque subió a Twitter una canción de la cual me enamoré al instante de escucharla. Le escribí y él dijo, lo recuerdo bien, que pensó que jamás le volvería a escribir. Lo hice, no sé por qué, pero ahora, desde hace dos meses, he sido demasiado fuerte y no he hecho nada para que siquiera sepa que existo, reviso su estado de conexión al Whatsapp y como un ritual que necesito para no dejarme de envenenar el pensamiento, leo sus tweets y veo si, acaso, me ha aceptado de nuevo como su amiga en el Facebook. 

Hace dos meses que no hablamos, irónico, después de días, semanas y meses de hablar todos los días por Whatsapp –claro, pues el teléfono nunca lo contestó- ahora nada. Es tan cierto lo que escribió Sabines, de que en una semana se pueden reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Y la poesía, eso… eso teníamos en común, versos infinitos de Sabines, de Cortázar, de poetas desconocidos del siglo XIX, acompañados de canciones memorables y hermosas de Pearl Jam, Snow Patrol y Radiohead. Éramos simples, antes de que deseara más que esa simpleza. Quise más, no deseaba satisfacerme con las sobras –ya lo había hecho una vez y no deseaba hacerlo de nuevo- y, finalmente él se consiguió una novia, yo fui insuficiente a sus deseos, me desechó; y yo, estúpida, lloré por él y lloro por todo lo perdido.

Hoy es su cumpleaños y como estoy enferma le regalo este repaso del dolor, disfrazado de una muy sutil esperanza de que vendrá, en algún momento, a revisar este sitio, que es el único que podría unirnos, de manera impersonal. Quiero pensar que si algo sigue queriendo de mí, es esto, las letras, lo que nos acercó en un principio. Sé que es paradójico cómo me pidió que le dedicara mis libros de manera ultra especial, me pidió que escribiera “soy tuya” y lo hice, porque así me sentía, paradójico cómo me dijo “tienes poesía hasta en la risa” y luego decidió no saber nada más de mí. Sé que me leerá, eventualmente. Yo no volveré a hablarle. Debo asumir que murió, que perdí no sólo a un posible amor sino a un amigo de años, a causa del amor, maldito amor que no terminó de quemarme, que me dejó parcialmente mutilada y con recuerdos demasiado tangibles.


Aunque si lee, ¿qué más da? Sé que vive porque escribe frases de Sabina en su cuenta de Twitter, pero también sé que en cualquier momento podría intentar suicidarse de nuevo y quién sabe, podría tener éxito. Sé que quizá sólo estoy escribiendo esto deseando que yo pueda decirle algo con estas letras, darle un mensaje muy ambiguo que básicamente quiere decir que aún lo pienso pero no volveré a buscarlo. Por ahí leí el otro día en el internet una frase que decía: “no sé qué me da más miedo, si verte otra vez o no volver a verte nunca”; no lo sé, sinceramente no lo sé, por mi parte, el episodio está cerrado, y mientras, escribo. 

Music on: One - Ed Sheeran
Quote: "We have ligered int he chambers of the sea." - T. S. Eliot
Reading: Poesía reunida - Amparo Dávila

lunes, 12 de enero de 2015

Octavio Paz. La permanencia del instante

Octavio Paz nació en 1914, en el barrio de Mixcoac de la ciudad de México. Desde su infancia hasta la adolescencia encontró en la biblioteca de su padre, Octavio Paz Solórzano abogado y periodista, una fuente literaria vastísima en la cual halló alimento por varios años. Sin embargo, Paz no se dedicó únicamente a asuntos literarios, en el grueso de su obra se refleja su interés por temas artísticos muy diversos. Además de escribir poesía fue ensayista, hizo periodismo, teatro, crítica y política; fungió como editor y diplomático hasta llegar a convertirse en una figura internacional de la cultura y el pensamiento.
Desde sus primeras letras, las líneas poéticas de Paz estaban ya establecidas, en su obra abunda una preocupación por la palabra y su relación con la realidad y con el poeta mismo; aborda constantemente temas como el instante, lo simultáneo, el sueño, el eterno retorno y la vuelta al origen, sin dejar de lado el cuestionamiento por el lenguaje y sus alcances metafísicos. Entre sus primeras compilaciones poéticas destaca, sin duda, Bajo tu clara sombra (1937) y A la orilla del mundo (1942) en donde comienzan a marcarse estas inquietudes artísticas.
Los años que Paz permaneció en París por el inicio de su vida diplomática fueron de intenso aprendizaje y culminaron en 1949 con la publicación de Libertad bajo palabra (1960), compilación de su poesía hasta ese momento. Iniciando su veta ensayística, un año más tarde publicó El laberinto de la soledad, en el cual descubre el “ninguneo” del que somos víctimas los mexicanos y analiza los rasgos de la personalidad del mexicano, los cuales, afirma, tienen una factura histórica que todavía no se reconcilia con la modernidad. Cabe mencionar que la experiencia de la soledad es importante en la obra de Paz; en este ensayo define la soledad como “nostalgia de espacio” en tanto que el espacio nos entrega la sustancia de las cosas. Aquí, Paz aterriza en conceptos lo que en poesía desarrolla en emociones.
En 1956 concluye El arco y la lira, texto que sigue siendo referencia no sólo para el entendimiento de su propia creación sino para el acercamiento a la poesía en general y donde, además, desarrolla diversos conceptos tales como la métrica, el ritmo, el mito, la diferencia entre poesía y prosa. Paz dedicó buena parte de su obra al desciframiento de la palabra poética en relación con el mundo y el lenguaje en tanto que éste era o no una herramienta mágica o una manera de designar una nueva realidad.  Este ensayo también ubica el papel de la poesía y del poeta en la modernidad así como a la poesía hispanoamericana dentro de la literatura mundial. Quizá producto de sus experiencias en India y oriente, Paz se adentra a la concepción de lo simultáneo como fundamento de la creación poética e incluso de la existencia humana; cuestiona las formulaciones clásicas occidentales sobre la verdad y llega a afirmar que “para la tradición oriental la verdad es una experiencia personal. Por tanto, en sentido estricto, es incomunicable”, con lo que el autor da entrada a una nueva concepción del mundo, no sólo para lo verdadero, sino para lo poético pues el lenguaje, siempre que se toca por la poesía cambia de forma y, por lo tanto, construye una nueva verdad.
En 1957 Paz publicó uno de sus poemas más importantes: “Piedra de Sol”. Aquí retoma algunos de los temas que ya había trabajado: lo simultáneo, el instante, el tiempo cíclico y la poesía como sueño. Los primeros versos, que también son los últimos del poema, dan cuenta de esta preocupación:
Un sauce de cristal, un chopo de agua,
un alto surtidor que el viento arquea,
un árbol bien plantado mas danzante,
un caminar de río que se curva,
avanza, retrocede, da un rodeo
y llega siempre:

Paz enuncia, a manera de visiones, una serie de elementos de la naturaleza que aparecen tal cual son, mas en ellos existe no la contradicción sino lo que acontece al mismo tiempo: un árbol bien plantado, pero que también danza; un río que mientras fluye hacia adelante, está igualmente formando un círculo. Además de lo simultáneo, el poeta ya había establecido en su obra una correspondencia intrínseca de la vida a partir de la fugacidad del instante; pensaba que entre el devenir irremediable de la existencia había dos maneras particulares de salir de su cauce imparable, una de ellas era la poesía, otra el amor, lo cual se percibe en varias estrofas de “Piedra de Sol”:
amar es combatir, si dos se besan
el mundo cambia, encarnan los deseos,
el pensamiento encarna, brotan las alas
en las espaldas del esclavo, el mundo
es real y tangible, el vino es vino,
el pan vuelve a saber, el agua es agua,
amar es combatir, es abrir puertas.

En 1958, editó La estación violenta, su segunda compilación poética. Con el nombramiento de embajador de México en India, en 1962, Paz se encontró en un destino que implicaría un avance importante en su producción literaria, desarrollo intelectual y personal. Los años de estancia en India coinciden con la escritura de “Blanco” (1966), otro poema representativo pero distinto y más apegada a la talla vanguardista. El poema tiene una clara huella del proyecto hecho por Mallarmé a través de Un golpe de dados. En “Blanco”, el poeta habla de la dispersión del ser en tanto que dicha dispersión es la única forma de presencia. “Blanco” es un poema que sintetiza el poema como acto y como proyecto, nunca como culminación. Asimismo, Paz regresa a la idea de la simultaneidad; vacío y plenitud no son contrarios sino términos que existen al mismo tiempo en una dialéctica que permite una nueva significación. La nueva significación, cabe mencionar, estaba ligada a la problemática de la palabra. Ya desde Libertad bajo palabra (1949), donde el poeta dice: “contra el silencio y el bullicio invento la Palabra, libertad que se inventa y me inventa cada día” se gestaba la voz del poeta como descubridor de un mundo. Esta idea continuó en Semillas para un himno (1954) pues Paz decidió usar “semillas” para significar “palabras” en tanto que serían estas las gestoras del mundo, además de ser símbolo del origen y del lenguaje primigenio que Paz buscaba constantemente, del tiempo cíclico y la fugacidad de los instantes. Así lo expresan algunos versos de “Semillas para un himno”:
En una tierra condenada a repetirse sin tregua 
Todos somos indignos 
Hasta los muertos enrojecen 
Hasta los ciegos deletrean la escritura del látigo 
Racimos de mendigos cuelgan de las ciudades 
Casas de ira torres de frente obtusa
Infrecuentes 
Instantáneas 
No llegan siempre en forma de palabras 
Brota una espiga de unos labios 
Una forma veloz abre las alas 
Imprevistas 
Instantáneas 

Desde ¿Águila o sol? (1951) Paz estaba apostando por la mezcla de géneros, entre prosa poética o cuentos líricos escribió enfatizando en el lenguaje en tanto puede bifurcar tiempos y cuerpos. Resultado de sus viajes a India y el Oriente, queda la también difícil de clasificar obra El mono gramático (1974), en donde continúa su digresión por el lenguaje y recupera la idea de la simultaneidad: “la sabiduría no está ni en la fijeza ni en el cambio, sino en la dialéctica entre ellos.” Más adelante escribe: “no obstante, en cada caso la figura (la palabra) posee una significación distinta. Distinta y la misma”. En esta obra, Paz inserta abiertamente la concepción de la escritura como un proyecto interminable que vuelve sobre sí mismo, idea que ya había esbozado desde El arco y la lira. No es tanto el resultado del escribir sino el proceso, el proyecto constante e inacabado de la escritura, que también es un ritual y un mito. Así lo expresa en El mono gramático: “esto que escribo es una ceremonia, girar de una palabra que aparece y desaparece en sus giros”.
No sólo por sus letras sino por su actividad diplomática y de crítica social, en los años sesenta se consolidó el prestigio nacional e internacional de Octavio Paz, recibió galardones múltiples e impartió cátedra en universidades prestigiosas; también ingresó al Colegio Nacional de México. Además, continúa proliferando su obra ensayística. Son los años en que aparece Cuadrivio (1965), Los signos de rotación (1965), Puertas al campo (1966), Corriente alterna (1967), entre otros. En estos libros Paz continúa poniendo interés en el desarrollo de la vanguardia en México y consolida su forma peculiar de entender la creación.
En 1968, con su renuncia al puesto de embajador en India, se convirtió en símbolo de la rebeldía y su personalidad incursionó abiertamente en el debate público. Paz abogaba por la revolución estética y moral, si desde joven se había posicionado a favor de la izquierda, ahora criticaba abiertamente los vacíos del liberalismo, los vicios del capitalismo y desconfiaba de los nihilismos intelectuales. En 1971 retomó su actividad como editor, iniciada en Taller, para dirigir Plural, revista que se convirtió en un foro de crítica que reunía a los principales intelectuales de la época. Su obra seguía creciendo, publicó Posdata (1971) y El ogro filantrópico (1979); su último ensayo poemario fue Árbol Adentro (1987). La década de los 80 le merece numerosos reconocimientos, los cuales culminan en 1990 con la entrega del premio Nobel de Literatura. Tras el premio, Paz continuó con una activa agenda cultural manteniéndose presente con comentarios y publicaciones, la última de ellas es Visiones de la India (1995). El 19 de abril de 1998, Paz falleció en la Ciudad de México.

Las vueltas sobre los mismos temas le han valido a Paz estudios desde diversas perspectivas. La palabra poética que Paz buscaba expresar era una palabra primigenia y la poesía siempre era una revelación de la palabra original. Él creía en la recíproca relación entre poeta y lenguaje, pero sabía que siempre ganaba el lenguaje mismo, el lenguaje, ciertamente, habla desde el poeta pero lo hace con libertad y esa libertad es consecuencia de un orden natural que desemboca en una libertad que se inventa. Para Paz el mundo es una inminencia, el poeta tiene la misión de que esa inminencia se revele o se convierta en presencia por un instante, la poesía hará que ese instante también se vuelva permanencia.

Music on: One - Ed Sheeran
Quote: "La hoz del tiempo mutila lentamente vigilia y sueño". Amparo Dávila
Reading: Poesía Reunida - Amparo Dávila

viernes, 26 de diciembre de 2014

Navidad, mi Navidad


Desde hace mucho tiempo no creo en Dios, en ninguna de sus manifestaciones, en especial en el Dios católico, a quien considero un tirano chantajista y cuyo dogma tiene demasiadas contradicciones y sentencias absurdas. Sin embargo, celebro la Navidad con mi familia, porque es una de las pocas tradiciones que me parecen loables y que, en el fondo, sí demuestran un deseo por convivir, compartir y regalar desinteresadamente. 

Así es en mi familia, el recuerdo que tengo desde las primeras Navidades se ha perpetuado, mi mamá hace lo posible por que las cosas se hagan de la misma manera: un árbol colosal, repleto de luces y adornos, instalado en la sala y rodeado por una pila impresionante de regalos. En mi familia, dar regalos en Navidad es un ritual importante, el único que hasta la fecha sigo teniendo en común con todos ellos; en Navidad se trata de regalar, de todos para todos, sin decir quién compró qué cosa, sólo interesados en dar, por el simple hecho de dar. Así lo he seguido haciendo, pues creo que una celebridad católica bastante tergiversada ha desembocado, en mi caso, en un acto sincero de convivencia, de modo que, aunque una de mis tías no me hable desde hace más de un año, compró un regalo para mí, y no sólo uno, estoy segura, sino dos o tres, quizá cuatro; igualmente, a pesar de todo, yo tuve un regalo para todos los reunidos en la mesa, tratando de seguir adelante con la bella tradición de dar y pasarla bien.

Cabe mencionar que aun siendo niña, mi mamá nunca me hizo creer en Santa Claus; yo siempre supe que los regalos venían de mi familia, lo cual hizo que valorara más, incluso a mi corta edad, el esfuerzo y dedicación de cada uno de ellos para pensar en algo, envolverlo, regalarlo. Esto me parece mucho más importante que atribuirle toda la felicidad a un señor del que poco conocemos y que se convierte en un engaño barato que, honestamente, no tiene ningún sentido. 

Afortunadamente, acabo de pasar otra Navidad así, con todas las cosas bonitas que recuerdo, con menos gente, eso sí, porque no somos una familia grande y menos una que se reproduzca y al pasar del tiempo he visto cómo se han muerto varias personas que solían hacer que la cena fuera en dos turnos pues no cabían todos en la mesa para poder comer todos al mismo tiempo; sin embargo, las cosas importantes continúan, aunque ahora sobren asientos en la casa. Además del árbol existe un nacimiento, claro, pero en mi familia, en serio, es más importante cenar juntos y dar regalos que arrullar y cantarle al niño, como lo hacen varias familiar que siguen la tradición "al pie de la letra".

Insisto, es una de las pocas cosas que sigo teniendo en común con mi familia, y creo que, a pesar de las diferencias, existe esta fecha para no dejarnos separar, a pesar de todas nuestras diferencias. El tiempo provoca los cambios más grandes en las personas y por eso aún celebro que se pueda, aunque sea una vez al año, hallar la manera de hacer que el pasado se siga perpetuando de la misma manera. 

Music on: Just breathe - Pearl Jam
Quote: "Tu verdad me asegura que nada fue mentira. Y mientras yo te sienta, tú me serás, dolor, la prueba de otra vida en que no me dolías". Pedro Salinas
Reading: Arrancada de raíz - Catherine Rousselet

miércoles, 17 de diciembre de 2014

El vacío

Escribo porque yo, un día, adolescente,
me incliné ante un espejo y no había nadie.
¿Se da cuenta? El vacío. Y junto a mí 
los otros chorreaban importancia
Rosario Castellanos



Un error terrible es pensar que algún día, alguna persona llegará a cumplir todas nuestras expectativas. Uno más terrible es, sin embargo, dejar que los otros nos llenen y seguir luchando para recibir sin entender que el fundamento de la vida está en la soledad.

Vivimos sólo un pastiche de lo que deseamos, nada es, en realidad, lo que soñamos, vamos construyendo piedra por piedra un monumento, sin calcular que no somos arquitectos y que estamos armando de manera empírica, sin fundamentos, jugando a la prueba y el error, hasta más o menos materializar ese esfuerzo.

Bueno, quizá estoy generalizando, quizá sólo me pasa a mí, la que se enajena, la que, a pesar de saber la naturaleza de ciertas cosas, desea que no sean ciertas; y, de cuando en cuando, por más segura que esté la balsa, me hundo. Yo, la compradora compulsiva de ilusiones, la que cree, la que se obsesiona por llenar un hueco que debe ser llenado por mí misma. Eso: yo y el hueco, yo y el vacío, yo y la búsqueda constante por llenarlo, conmigo o con otros, con placebos, con lo que sea.

Mis castillos se caen, cometo errores en la construcción minuciosa de mis proyectos. No dejo de pensar que soy Sísifo, pero sin lograr la felicidad del fracaso. No dejo de pensar que todas mis empresas son, en realidad, una travesía cuesta arriba, cargando barriles de chapopote y basura. Así: construyo mi vida en la basura, esperando que en ella pueda cosechar flores, flores que cumplan los sueños y vaticinios luminosos de un mundo que promete, que da esperanza; no retoños moribundos y hediondos, no gusanos y carroña.

Eso, lo que a fin de cuentas es insatisfactorio, eso se hace a un lado por mi incapacidad de ser feliz entre la mierda, y le hago su espacio, quizá de manera inconsciente, al vacío. No importa cuánto quiera encontrar maneras de llenar el hueco, siempre estoy en lo que “se parece a”, lo que “más o menos completa”. El dolor y el vacío son las cosas que yacen en el fondo de todo lo que tratamos de nombrar o etiquetar como cosas positivas. Existen, claro, pero la cosa es que son ilusorias. El vacío, eso es lo real. Eso.


Music on: Heaven knows I'm miserable now - The Smiths
Quote:"Even this late it happens: the coming of light, the coming of love" Mark Stand
Reading: Arrancada de raíz - Catherine Rousselet

sábado, 6 de diciembre de 2014

Sobre las despedidas II




En mi caso, insisto, las despedidas me cuestan mucho trabajo. No logro entender -y esto me ha dado vueltas en la cabeza por años- cómo dos personas que solían compartir su vida y que forjaron tantas cosas juntas, tengan que llegar a despedirse así sin más, para convertirse en completos extraños.

No soy partidaria de estas acciones, sin embargo, sé que, en ocasiones, no hay mejor salida que esa. Me causa pesar que una persona que solía amarte se convierta en alguien que prefiere evitarte. ¿Cómo se llega a eso? O que uno, por más cariño que le tenga a alguien prefiera mantenerse al margen, para no lastimarse más. Claro que existe el Síndrome de Estocolmo (padecimiento del que robo el nombre y que he optado en usar como una conducta recurrente en mi vida); como sea, que pasen estas cosas me parece terrible.

Hay tres personas en las que pienso constantemente, tres personas que formaron parte importante de mi vida y ahora me han despojado de su existencia; lo más curioso es, creo, que cada que, consciente de ser una persona no grata en sus vidas, caigo en la tontera de preguntarme: "¿por qué tenemos que permanecer alejados?" Sé que es sólo parte de las inexplicables leyes de la vida, de las mil cosas de este mundo que no termino de entender; yo y mi estúpida sensación de nostalgia, yo y mi absurdo deseo de reparar lo irreparable, de no dejar fluir, de perpetuar los instantes bellos, vivir de ellos, buscar estirarlos y hacerlos perennes. Sí, yo y mis ridículas obsesiones.

El caso es que estas personas rondan mi cabeza seguido aunque ya no forman parte de mi vida. Y sigo cuestionándome montones de tonterías: cómo hacer para reconstruirnos, qué pasaría si les escribo por el whatsapp -pues sé que siguen vivos debido a sus constantes horas de conexión-, qué podría decirles en caso de animarme a escribir, y, de hacerlo, si acaso podría cambiar algo. Pero también me pregunto ¿Cómo puedo estar nostalgiando a personas que me hicieron daño? Síndrome de Estocolmo, eufemismo de mi propia estupidez.

Sé que debo aceptar que no toda la gente quiere quedarse, y no sólo eso, sino que no tiene por qué quedarse. Pero aceptar, eso no me es sencillo. No puedo simplemente aceptar que alguien me diga "prefiero evitarte" o "no quiero hablar contigo porque esta vez quiero hacer las cosas bien". Con esos argumentos pareciera que yo hice cosas terriblísimas y no debería azotarme ni tratar de reconstruir, o quizá mejor debería pedir perdón o algo por el estilo, pues parece que fui la causante de todo el desmadre que nos alejó. No fue así, en serio que no. Las cosas se rompen, uno es como es, la gente es como es, y a veces es imposible mantener el equilibrio, la tensión es demasiada y lo sano es huir.

Como sea, siempre he tenido problemas con "soltar"; por impulsos estúpidos (pues no creo que deba decir que son razones) regreso y regreso, trato de encontrar otras posibilidades de pasado. Creo que las despedidas serán un fracaso eterno conmigo, otro fracaso más aunado a la gran serie que ya llevo a cuestas. Y aunque sé que como dice Lispector "recordarse con nostalgia es como despedirse otra vez" parece que de alguna manera disfruto regresar a esa nostalgia pintada de rosa tratando de encontrar un atisbo de belleza, tratando de rememorar la alegría de un instante. Y de inmediato caigo en la monserga de creer que si las cosas no funcionaron, debió haber sido mi culpa, mi manera de actuar, mi insuficiencia, mi ser tan irremediablemente prescindible. No sé por qué, exactamente, pero presento esta suerte de patología. He tratado de no ceder al impulso de rebajarme y arrastrarme ante estas personas -que me han humillado e insultado-, he evitado iniciar cualquier conversación insulsa o hacer acto de presencia, de alguna manera, en sus vidas. Mi parte racional me dice que no me conviene hacer eso, aunque mi parte sentimentaloide e imbécil muere de ganas por regresar.

Concluyo lo mismo, se me hace tristísimo y terrible tenerse que separar de manera tan atroz, tener que aceptar que la gente cambia y que de un momento a otro puede decirte que te quiere y luego que ya no quiere hablar contigo ni saber de ti; que igual, en cuestión de minutos, la relación es cordial y bonita y luego se transforma en un discurso en el cual existe odio y y muere el deseo por continuar sabiendo el uno del otro. Y regreso a lo mismo también: hay que acostumbrarse a que la vida no es bonita y las cosas no son como uno las quiere ni puede tener todo lo que desea. Acostumbrarse, eso. Y usar la cabeza para no mendigar el cariño que creemos merecer. En fin.


Music on: Rise to me - The decemberists
Quote: "La manera más segura de no llegar a ser muy infeliz es no queriendo ser muy feliz". Arthur Schopenhauer
Reading: Ariel - Sylvia Plath