viernes, 12 de noviembre de 2010

Once upon a November

1. Otro 6 de noviembre detrás de nosotros, y yo sin él. De nada me sirve rememorar lo ido, sufrir por lo imposible, pensarlo una y otra vez cuando el día innombrable se acerca y acontece, de nada sirve volverle a escribir en el cuaderno que empecé hace años, agarrar su fotografía y estar imaginando que este tiempo no es este sino otro, el anterior, cuando todo, hasta la respiración, era más simple. Pienso en él, en ese día especialmente. Creo que nunca dejaré de hacerlo.

2. Hoy, 12 de noviembre, se celebra el natalicio de Sor Juana, pienso en sus sonetos, los que más me gustan, aquellos que versan sobre el amor más doloroso de todos: el no correspondido; yo misma he tenido muchos de ellos, me encuentro muchas veces como el yo lírico de aquel soneto “que no me quiera Fabio al verse amado”, teniendo a un buena promesa de amor a mi lado, y llorando el desamor del que peor me trata: cito a la musa: “Si de Silvio me cansa el rendimiento, / a Fabio canso con estar rendida: / si de éste busco el agradecimiento, / a mí me busca el otro agradecida: / por activa y pasiva es mi tormento, / pues padezco en querer y ser querida.” Nunca gana la razón. Y así más pierdo.


3. Los muertos se quedan aquí siempre, no es que se vayan y vuelvan simbólicamente en la fecha que les hemos asignado. Están presentes en la vida que seguimos, en cada rincón, endureciéndose. Este año hemos puesto la ofrenda más triste de todas, llena de fotografías de los muertos viejos y los nuevos (si tal descripción es correcta). Son demasiados. Apenas tengo 25 años; imagino lo que duele (¿duele todavía?) para la abuelita de 90 años que ha visto morir a todos sus hermanos, además de sobrinos, amigos y demás familiares.


4. Escribo sobre un viaje existencial que no he realizado, se trata de escapar del lugar en que uno está, de irse a la mitad de una tormenta en una especie de aventura sin previsiones. Necesito irme, aunque el viaje sea el peor y más fatídico, aunque no encuentre puerto seguro, aunque el barco esté lleno de fantasmas y ecos que me llaman y al mismo tiempo me ignoran, aunque me vuelva loca. Irme ya porque detrás de mí hay un fantasma todavía más grande. No planeo regresar a Ítaca.


5. Y sueño (despierta y dormida) con aquellas cosas imposibles e inamovibles, con el príncipe azul que no existe, con el amor eterno que hace andar el mundo, con el romanticismo como eje de la existencia, con el tiempo liviano y alterable que permite hacer las cosas bien, con muchas otras quimeras, deseos e intentos no condenados al fracaso. Sueño, espero, busco y, lo peor, amo: ¿qué remedio?






Music on: Another world - Antony and the Johnsons
Quote: "era como una noche de invierno, con nieve para asfixiar decididamente al mundo" Arthur Rimbaud
Reading: Los versos satánicos - Salman Rushdie

2 comentarios:

Toñiux dijo...

Me gusta que pongas riquezas (y bellezas) en tu entendimiento de esa manera, y más con Sor Juana a la que tanto le debo.

No deberías de pensar tan melancólico en tus ganas de ser, soñar, querer y buscar: Al mundo le hacen falta personas que sigan profesando ese amor que lo mueve, y que cada vez son más difíciles de encontrar. En una de esas alguien sueña algo parecido a tí y de repente conectan, uno nunca sabe.

Y ya por último, te comparto lo que un día un ex me dijo: "El problema no es vivir sin el, es vivir con el toda la vida".

Y todavía tiene razón.

Abrazos.

Burke Imre dijo...

No tienes una idea de lo mucho que me proyecté con tus primeras líneas "de nada sirve escribirle en el cuaderno que empecé hace años ni agarrar su fotografías" muy padre, muy bonito.