jueves, 4 de diciembre de 2008

Una muchacha loca como los pájaros

Si tengo una obsesión con los pájaros es gracias a este cuento de Iván Thays titulado "Una muchacha loca como los pájaros." A continuación presento un análisis personal sobre dicho cuento, mismo que está antologado en Antología del cuento latinoamericano del siglo XXI, siglo XXI, Julio Ortega (Comp.), México, 2002. Y que también, para fines más prácticos ya en el terreno del intenet, se puede encontrar completo en la siguiente dirección: http://books.google.com.mx/books?id=Uf76SuPcPMEC&pg=PA68&lpg=PA68&dq=una+muchacha+loca+como+los+p%C3%A1jaros,+thays&source=web&ots=-eRggRnQqA&sig=vfhX7vFoGB1hbRmUAswcd725M0Y&hl=es&sa=X&oi=book_result&resnum=1&ct=result#PPA72,M1
en verdad, vale la pena. Ahora sí, mi análisis:

Dentro de la discusión eterna sobre lo que es o no es un cuento, Thays presenta en esta muestra un texto que cumple a grandes rasgos con lo que convencionalmente se define como cuento, es decir, relata una historia, presenta un planteamiento, un desarrollo y un final perfectamente definidos y aunque el autor no funciona como un ser omnisciente sino que deja al lector la posibilidad de completar la historia, el cuento está bien logrado y proporciona lo suficiente para entender la intención del autor. Aparte de esto, es cuidadoso con los detalles y decide experimentar con la forma y el contenido sin crear una lectura incomprensible o inverosímil.

El cuento presenta acciones que se mueven en el terreno metafísico mediante hechos que suceden no en una realidad cierta, por así decirlo, sino a través de planos más desconocidos tales como la memoria, el sueño y lo inexistente; todo esto aparece fusionado de manera extraña a través de la figura del pájaro, misma que es símbolo de libertad, de reconocimiento y de alteridad dentro del contexto del cuento y respecto a sus personajes.

El nudo del cuento se plantea desde el inicio, en donde quien cuenta la historia de Alex nos dice que en ésta hay tres cosas importantes que fungen como el punto de partida de la historia así como que son parte del desenlace y del misterio que envuelve la historia en sí. Estas cosas son, tal como las enumera el autor: “algo que leí de Donald Barthelmew donde decía que la mujer no existe (…). El segundo hecho es un nombre y un número de teléfono garabateado en le última página de un libro (…). El tercer hecho es el más intrigante; una serie de cartas que le llegaban periódicamente a Alex desde Amberes”

Estos tres factores son determinantes para la trama entera y no sólo para eso sino también para comprender la vida del personaje, sus aspiraciones y deseos e incluso para explorar los límites de los sueños y de la realidad.

Alex es el personaje central, un hombre que ha viajado mucho y que ha perdido la memoria paulatinamente, hecho que lejos de consternarlo o preocuparlo, lo tranquiliza. Desde este momento podemos ver cómo la pérdida de memoria no es trágica sino justificada y entendida dentro del contexto de la historia, principalmente por dos razones, primero porque las cartas que recibe de “M” son una conexión de Alex con el mundo y luego porque éstas sugieren la no existencia de la mujer pero sí la existencia de Alex, haciendo que éste y la mujer se vean fusionados en la misma entidad, una entidad que lee las cartas para legitimar sus recuerdos.

Todo el cuento está organizado de tal forma que el lector paulatinamente logre armar el rompecabezas de la realidad de Alex con respecto a las cartas, a los sueños, a la mujer y a su memoria. Es importante resaltar que cada uno de los elementos anteriores tienen una función específica y que no existen de manera aislada sino que, al contrario, cada cosa está en unión con todas las demás para llegar a la conclusión más fuerte del relato, es decir, el cuestionamiento de la realidad de Alex y el hecho de que éste, al igual que “M”, al igual que Fiorella y que su hija, son potencialmente pájaros y que por lo tanto, son parte de la misma cosa única e indivisible.

A lo largo de las intervenciones de las cartas de “M” el lector puede apreciar con frecuencia que la personalidad de “M” y la de Alex están fusionadas y que la carta es en sí la memoria perdida de Alex que se está recobrando a partir de la voz femenina. El autor deja ver pequeños detalles de esto como cuando dice que “Alex sospechaba eran páginas arrancadas o transcritas con fidelidad de un diario personal” es decir, probablemente del diario de Alex que él ya no recuerda, entre oras pequeñas frases que apuntan a la misma identificación, tales como “difícil saber de ti, incluso cuando estabas aquí” o bien “si tú lo sabes mejor que yo” que aluden al hecho de que ya se conocían, de que son parte de lo mismo.

Cada detalle que el autor presenta se va uniendo de manera coherente ante el desarrollo de Alex y su encuentro consigo mismo. La aparición de Fiorella, su amiga del colegio, es crucial y fundamental ya que ella es el puente entre la memoria restante de Alex y sus sueños, estos sueños son los que le muestran otras posibilidades y le revelan parte del futuro vertido en los dobleces paulatinos del pájaro de papel. Fiorella también es crucial debido a su hija, la figura que Alex más puede relacionar con el pájaro, la mujer que podría ser en realidad “M”, la que está tan loca como los pájaros, la que tiene alas y la que se alegra de ver que Alex rompe la carta de su madre quizá porque piensa que de esta manera Alex se convertirá definitivamente en un pájaro.

No hay duda de que tenemos un cuento bastante bien logrado y con una estructura perfecta que no deja nada de lado pues aunque la misma voz narrativa sabe que no es capaz de contarlo todo, los detalles que proporciona son suficientes para entender el desenlace de la historia de Alex y a pesar del juego que hace entre el sueño y la realidad, el lector se convence de la magia de estas dualidades y termina creyendo que Alex, igual que la mujer, es un pájaro y que la mujer, dado que es parte de Alex mismo, no existe.

Los tres detalles que el autor proporciona para iniciar la historia de Alex se resuelven de una manera extrañamente onírica pero concreta, con la suficiente verosimilitud como para desentrañar el misterio que es planteado al inicio. El cuidado del detalle es uno de los más grandes logros del texto porque no hay nada que quede totalmente suelto ni detalle que existe de manera gratuita o sin repercusión en el resto de la historia.

Finalmente, este cuento se torna en algo mágico pero verdadero y el lector comprende la angustia metafísica de la falta de reconocimiento de este Alex desmemoriado que a través de las alas del pájaro se encuentra a sí mismo para ser libre. El relato se inicia y se cierra con la incertidumbre de la voz narrativa pero desentraña una historia intensa de búsqueda e irrealidad que se concreta de manera eficaz y convincente.

Music: Sunburn - Muse
Quote: "El tiempo es la materia de la que he sido creado" J.L. Borges

3 comentarios:

Adriana Meza dijo...

Orale

Adriana

Préstame el libro el martes para leerlo antes de las vacas

see you

Fenrir Branford dijo...

Tienes razón en lo que comentas, colega, pero toma en cuanta que mientras aquello suq portamos la marca de Caín nos deleitamos devanándonos los sesos y el alma, el rebaño vive enmedio de una baba nauseabunda que les permite instalarse dentro de la cómoda mediocridad del no pensar.

En cuanto a tu entrada.... creo que deberás pasarme el texto para tener un panorama más acertado, eh?

Anónimo dijo...

ui