sábado, 20 de febrero de 2010

No es nada de tu cuerpo

Mucho se dice que la poesía de Jaime Sabines se presenta como transparente, sencilla y fácil de entender. En efecto, no presenta metáforas rebuscadas y la concretización de su lenguaje le permite llegar a la idea sin rodeos manteniendo la poesía a la par de las formas. En el poema No es nada de tu cuerpo, se conjuntan elementos que reafirman la teoría de la fluidez, simpleza y bella concisión con el que el poeta es capaz de llegar al lector de manera auténtica.

Sin embargo, valdría la pena puntualizar en el hecho de que a pesar de tratarse de una poesía con rima asonante, (y a ratos, ausente de ella) y además de no contener en sí las más rebuscadas figuras retóricas, no deja de sorprendernos con el ingenio poético del que está llena esta composición.

De inicio, el poeta abre con una lítote: “No es nada de tu cuerpo”. A esta figura le siguen muchas otras, mismas que aparecen en más de una ocasión, por ejemplificar algunas, hay enumeraciones: “ni tu pie, ni tus ojos, ni tu vientre”, anáforas: “ni la unión exacta de tus pechos, ni tu espalda dulcísima y suave, ni tu ombligo en que bebo”, epítetos: ni es tu lengua de víbora tampoco, flecha de avispas en el aire ciego”,  comparaciones: “ni son tus muslos duros como el día,” y metáforas: “ni es tu lengua de víbora tampoco.

Además, podría pensarse que todo el poema hace referencia a una gran sinécdoque en donde se trabaja la parte por el todo, enumerando cada detalle que conforma el cuerpo, como la oreja, el pelo, la boca, etc., que aparecen en alusión al cuerpo entero. Al mismo tiempo juega con la negación, con el afirmar que no es nada, cuando al parecer lo es todo.

El yo lírico habla en principio de la ausencia que poco a poco se nos va construyendo hasta hacer que de esas partes –cada una de las cuales están presentadas con metáforas o con la ayuda de figuras retóricas— se termine conformando el cuerpo. Después, el poeta se aventura a dar un giro en el tono de la descripción pues luego de aludir a la otredad y a lo ajeno que no necesita, cierra de manera magistral con una vuelta al interior que de cierto modo rompe con la construcción que se nos venía proponiendo, aunque el lector sepa que también anticipa un cierre con tal fuerza: “es sólo este lugar donde estuviste, estos mis brazos tercos.”

En cuanto a la métrica del poema, Sabines está proponiendo un poema con una construcción determinada y bien construida. Todos los versos son heptasílabos, endecasílabos o alejandrinos. Además, existen algunos encabalgamientos: “tu boca que es igual que tu sexo” o “ni la humedad caliente de tu asfixia que sostiene tu beso.” Y de quitar los alejandrinos, el poema se podría catalogar como una silva, composición utilizada en poemas largos, como "Primero Sueño" de Sor Juana Inés De la Cruz.

No es nada de tu cuerpo, con su sencillez aparente, ofrece una gran gama de complejidad de lenguaje y forma, magistralmente desglosado, transparente, sensual y redondo.



Music on: Try again - Keane
Quote: "Me invade, como una enfermedad de infancia, la paz inmerecida del orgasmo" F. Hernández
Reading: Tiempo lunar -  Mauricio Molina

1 comentario:

Micael arellano dijo...

Este señor es DIOS madame...