jueves, 5 de junio de 2008

Carta

De acuerdo a un arreglo extraño efectuado en una tarde lluviosa en un café, el autor de la siguiente carta abandonó su vida mortal, diciendo que pronto se convertiría en un pájaro, lo que sea que eso signfique. El hecho es que se fue corriendo dejándome sin nada más que un sobre amarillo sellado con cera y rotulado con caracteres en inglés que pedían de manera triste y desesperada, que las palabras contenidas en el sobre fuesen llevadas a su destino.
Como un gesto de amistad y, obedeciendo a la compasión generada, he transcrito la carta en cuestión, misma que consistía en seis hojas escritas a un sólo lado y dobladas, cada una con la forma de un pájaro; la transcripción no presentó problema alguno, pero no me dejó tranquilo el hecho de no entender cuál era la forma en que el destinatario daría con ella, ya que fuera de la consigna de llevarla a su destino, en realidad no hubo nunca una dirección a la cual enviarla ni un nombre que por ella pudiese responder. Este detalle me fue informado antes de la "partida" de su autor, quien estaba convencido de que el destinatario haría acto de presencia una vez que yo circulara la carta y la mostrara a cuanta gente fuese posible.
Sin más obligación que la de una amistad, publico el contenido de la carta:

Lo que pasa es que de pronto llega la inspiración… o algo muy similar a eso. Y aparte, el gusto –la necesidad- de reunir algunas líneas para ti… Sólo un montón de palabras que reitera lo que ya sabes, pero que quieres ignorar, mi palabra trunca, tu hermoso silencio.

Y aún me pregunto si los años habrán hecho ya el daño suficiente. Sin embargo, regreso a ti, al llamado en la distancia y la diferencia insondable.

Probablemente, si es que aún las conservas, probablemente encontrarás mis mismas palabras en tantísimas cartas que te he entregado, incluso pienso que alguna habrá sido escritas en hojas iguales a estas.

En fin; si me preguntaras qué pasa conmigo, creo que no te lo sabría decir, puedo intuir, acaso, que la vida se compone de ciclos eternos e irremediables que de alguna forma deberían explicar mi absurdo regreso a ti. Y bueno, yo me quedo con la justificación del mundo absurdo, con la eterna condena humana a ver el fracaso crónico de todos sus intentos.

Así que aquí me tienes, diciendo casi lo indecible, persiguiendo una causa, huyendo de los ángeles negros que aún guardan mi cama y que a veces todavía, tiene tu nombre en los ojos.

Tiempo… no es sino el instante que se guarda en la memoria y la paciencia de decir “yo me acuerdo;” es también lo imposible, lo falsamente terno, la urna griega de Keats que guarda a los amantes en la cercanía de un beso que jamás será consumado. Y después del tiempo yo recuerdo y en el océano de cosas que existen bajo la luz rosa del sueño, ahí estás í, con aires de realidad que me lastiman cada que indago más allá, en tu rostro, tu sonrisa, tus manos y tu voz.

Y no sé si el destino (si es que tal cosa existe) nos volverá a encontrar, o si tú quieres encontrarme eventualmente; dadas las circunstancias actuales, más bien me inclino a pensar que el olvido es el mejor camino para la supervivencia. La cosa es que yo no puedo olvidar y que, peor aún, regreso en mi mente en el tiempo, al lugar exacto en el que nuestras vidas tenían sentido (al menos para mí, que es lo que importa).

Y yo sé que en realidad nunca hubo un “nosotros” al que hacer eco o sobre el cual apoyarnos; sé también que buena parte de mis problemas se originaron por mi culpa y mi percepción errada de las cosas. Sin embargo, después de asumir mis faltas y de hacerte a un lado para pensar en lugar de sentir, aún me pregunto qué fue lo que me diste o qué lo que encontré en ti que aún ahora me sigue robando el aliento y hace que te recuerde de vez en cuando y no pueda sentir enojo ni rencor ni odio, sino al contrario, que sienta una especie de amor puro, entregado, sincero y devoto hacia ti, hacia todo lo que eres y lo que fuiste. Esa interrogante me lleva al borde de la angustia y me hace pensarte de manera obsesiva y, en el peor de los casos, me lleva a escribirte estas líneas desesperadas que ignoro si llegarán alguna vez a tus manos.

Nos separa una terrible distancia. Y sin embargo pienso en ti. Entiendo perfectamente que no somos eso que la gente denomina “el uno para el otro” y a veces dudo también que tal cosa existe. Y sin embargo te quiero, por no decir que te amo con una intensidad inexplicable.

Quisiera verte… pero sé también que eso podría resultar caótico y que de hecho, desencadenaría más problemas y conflictos pesados y sin respuesta. Pero sigo pensando en ese “y sin embargo” que surge cada que hablo de ti, de lo mágico que me resultaste y de cuánto cambiaste mi vida aunque tú no lo sospecharas siquiera.

Y creo que es por ese latoso “sin embargo” que he regresado después de tanto tiempo, para reiterarte que te siento, que te pienso y que te amo, sin importar que esto que te diga no vaya a estremecer tu razón ni tu vida.

Somos de mundos distintos, jamás me amaste, nuestros deslices eran tontos y nunca hubo la posibilidad de futuro. Pero aquí estoy, con el dolor de no saber en dónde encontrarte, con el miedo de aceptar que te he perdido para siempre.

Quiero pensar que mientras tenga palabras para hablarte, sabré que existes. Finalmente, millones de personas le hablan a Dios aun cuando éste no escucha porque no existe. Yo te sigo hablando, soñando, viviendo y amando, aunque no lo sepas, aunque si lo sabes no lo creas, aunque todo y aunque nada.

El tiempo ha dejado huellas bastante dolorosas en mí, pero no he muerto. Tristemente sigo viva, viva y amando y soportando lágrimas y angustias.

Quisiera verte. Quisiera sanar nuestro error, cuando menos por unas horas y recrear el mundo para que recupere el poco sentido que tenía. Pero hay cosas imposibles, como la redención y el olvido así como hay cosas irremediables, como nosotros.

Sería muy feliz si pudiera hacerte llegar estas palabras, aún si después de eso me tuviera que resignar a no encontrarte de nuevo. Sería feliz si tú supieras que vivo, que existo y que cada paso que doy y en cada poesía que escribo está tu nombre incrustado, como la sombra que nunca me deja. Sería feliz si pudiera decirte una sóla vez que te amo tanto, hoy y siempre.

Pero es sólo el dolor el dueño de mis pasos perdidos en la distancia, esa que me lleva lejos y más lejos aún con cada respiro, con cada sílaba, con cada lágrima. Y entonces ya no puedo hacer nada; me quedo fría, como la estatua marmórea que despierta a un mundo en el que todo ha muerto. Y otra vez no estás…

Tal vez quisiera olvidarte, pero ya te había dicho que no existe tal cosa como la redención y olvidar sería la redención, para no sufrir más por tu frente ciega y tus párpados vacíos.

¿De qué otra forma puedo decir que te amo? No importa, nunca importa si tú no lo sabes.

Ojalá existiera un brillo en el azar, ojalá que el mundo no fuera sino un cuento de Borges en donde el encuentro con el otro es una necesidad, donde dentro de lo absurdo, los espejos y los laberintos, todo tiene sentido.

Y te amo… y no sé qué más decir al respecto.
Att. Adriana Irais

Music: New born - Muse
Quote: "Difícil saber de ti; incluso cuando estabas aquí" I. Thays

2 comentarios:

M. Jennifer Sánchez Contreras dijo...

por un instante consideré en declararte enferma mental, sin embargo, al instante recordé... que no hay día en nuestras vidas, en las que hayamos sido normales... sólo entre locos nos entendemos...

te quiero!

Clarice Miller dijo...

quiero que me encuentres; aún cuando me he convertido en pájaro, te necesito como no tienes idea... y me duele que no sepas que eres tú al que hablo, al que quiero de vuelta, al que necesito que me siga cuando alce el vuelo... quiero que me encuentres porque yo no te puedo encontrar a ti... porque mientras vivas estaré esperando a que aparezcas, aunque duela, aunque sufra, aunque me muera yo primero, aunque mis alas se derritan...