sábado, 19 de abril de 2008

El Naturalismo, la Pardo Bazán y su Destripador de Antaño

El Realismo y el Naturalismo son movimientos artísticos y estéticos que plantean la existencia de un mundo objetivo que puede ser descrito por el artista.

Émile Zola propone la estética del Naturalismo en 1871, en la cual se concentra en explicar cómo debe ser el arte y específicamente la literatura. La importancia de la perspectiva estética de Zola es que éste ve al arte como una ciencia, dado que así como la ciencia tiene un método científico, el arte también debe tener uno y este arte debe estar basado en el positivismo. Con esto, Zola pretende construir un método científico para hacer literatura.

Para Zola, el arte no tiene que ver con la fantasía ni la imaginación, sino que tiene importancia en tanto se toma únicamente lo que es científicamente comprobable, así pues, al arte y propiamente al Naturalismo, no le interesa lo que piensa la gente pues esto no es comprobable; Zola busca únicamente lo que se puede fotografiar y como sabemos, los sentimientos o pensamientos no aparecen en una fotografía.

En el Naturalismo, en general, las historias contadas son historias de masas y de gente con defectos o deformidades. El final es la muerte pues ésta es vista como la realidad absoluta del ser humano. Se habla de la parte agresiva del a Nautaleza, es decir, lo decadente, las enfermedades, la pobreza, la suciedad, los vicios, el hambre y la sexualidad; básicamente, todo lo existente en la vida del ser humano, pero con sentido negativo.

Emila Pardo Bazán es seguidora de Zola y rescata la visión simbólica en el Naturalismo. Su cuento “Un destripador de antaño” es un texto que tiene varios rasgos naturalistas y que ejemplifica con claridad lo que proyecta este movimiento en la literatura.

Primero que nada, hay que resaltar que efectivamente, la Pardo Bazán utiliza un lenguaje sencillo y se limita a fotografiar lo que ve, pues no se mete demasiado con aspectos sentimentales sino con descripciones de los eventos, los lugares y las personas.

El cuento inicia como si se fuese a empezar a contar una historia con tintes fantásticos e increíbles: “La leyenda del «destripador», asesino medio sabio y medio brujo, es muy antigua en mi tierra,”[2] con lo que se pone un poco en duda si se trata de algo naturalista pues el hecho de involucrar la palabra “leyenda” quizá pueda no remitir necesariamente a algo real y producto de una fotografía. Sin embargo, más adelante, al iniciar el cuento es donde se comienza a ver el sentido naturalista del relato. En el primer capítulo del cuento inicia la descripción del lugar en el que se lleva a cabo la historia; cabe resaltar que ésta sucede en un pueblo, cosa que no concuerda con el Naturalismo pues, según Zola, los escenarios deben ser urbanos. Aún así, dentro de la descripción de escenario hay un elemento muy importante que es completamente naturalista; el paisaje es hermoso y hasta onírico, aunque pobre, y desde este momento va a marcar el contraste entre la naturaleza tranquila y bella con la miseria de las personas que habitan en ese lugar.

De hecho este mismo detalle de contraste reaparece en el final del cuento en donde el amanecer resulta hermoso y en medio de la belleza es que se descubre el cadáver de Minia: “allí mismo, bajo los rayos del sol, del alegre, hermoso, que reconcilia a los humanos consigo mismos y con la existencia, divisó un bulto, un cuerpo muerto, el de una muchacha...”[3] Esto demuestra que la naturaleza no tiene nada que ver con la vida de los hombres, cosa que rompe por completo con el Romanticismo, por ejemplo, en donde la naturaleza incluso respondía al estado de ánimo del hombre y en donde había una comunión fuerte entre ambas entidades.

La imagen de Santa Herminia de Tornelos es muy importante para el relato; la santa parece muerta siempre y el enorme parecido de la santa con Minia revela que de alguna forma Minia terminará como la santa. Incluso la descripción del cuerpo con apariencia de muerto de la santa y la imagen del cadáver de Minia tienen elementos comunes; se dice de la santa que: “la postura permitía ver perfectamente la herida de la garganta, estudiada con clínica exactitud.”[4] Del cadáver de Minia se dice que: “su doblada cabeza descubría la tremenda herida del cuello.”[5] Esto ejemplifica la tremenda similitud entre la santa y Minia y el inevitable destino que tendrá la muchacha pues ella al morir ya siente que se está convirtiendo en la santa.

Ligado a esto viene el aspecto simbolista que rescata la Pardo Bazán pues los sueños de Minia o las visiones que tiene sobre su propia muerte no son cosas proféticas ni románticas sino manifestaciones psicológicas con bases reales, Minia se morirá no por un anuncio divino, sino porque las circunstancias la llevan a eso, porque trabaja mucho y no come bien, porque la falta de dinero y la leyenda de Don Custodio son el canal propicio para que Minia muera. Y la muerte de Minia es aceptada y entendida como una liberación al sufrimiento.

Otro simbolismo que utiliza la Pardo Bazán está en la yegua que monta Don Custodio pues al tratarse de una hembra, simboliza la perdición a causa de un ser de otro sexo, en este caso Minia, lo que deja ver que Custodio se dejó llevar por su instinto y se ha perdido como ser humano. Esta perdición se enfatiza porque al ir detrás de Minia, Custodio, con toda su inteligencia, se vuelve igual a la gente del pueblo, que en realidad son vistos como animales y por lo tanto se manejan únicamente por lo que el instinto les indique.

La perdición antes mencionada está relacionada también con la idea de Zola de que los hombres en realidad no son buenos sino que todos actúan con base en su propio beneficio y la bondad tiene detrás un propósito de satisfacción de alguna necesidad o deseo; así, Don Custodio tiene deseos de salvar a Minia no por altruista sino porque se le ocurre pensar que es posible contraer matrimonio con ella y así tener a alguien que lo acompañe y haga las tareas de las otras dos doncellas que se marcharon de su casa. Este aspecto es totalmente naturalista pues refleja la realidad de la naturaleza humana sin frenos y demuestra que la gente es convenenciera y que su bondad tiene siempre un propósito personal escondido.

El molino funciona también como un símbolo pues desde el inicio se muestra tranquilo y apesadumbrado, lo que refleja con su decadencia la tristeza y desilusión de la vida. También es importante que el foco de la descripción inicial es el molino ya que aquí es donde se desarrolla el eje fundamental de la historia. Aparte, el molino trae consigo la desgracia de la familia de Minia pues su mala administración los arrastra irremediablemente a la pobreza. El molino así como el lugar donde duermen es un rasgo naturalista ya que demuestra la suciedad y la promiscuidad de la familia pues todos duermen prácticamente juntos en medio de la suciedad y la carencia.

Jacoba de Alberte es un símbolo también, pues ella resume la ignorancia y la ideología de todo el pueblo; no es necesario conocer al resto de los habitantes del pueblo para saber que todos piensan de esa manera, que creen lo mismo de Don Custodio y que actuarán de la misma manera a la muerte de Minia.

Los personajes que aparecen en el cuento se describen como personas humildes y reales, desde Minia hasta Don Custodio todos parecen personas comunes y corrientes, lo cual es de suma importancia dentro de un relato naturalista. Como diría Zola, la vida de los hombres no se conforma de aventuras seguidas por aventuras sino que es verdaderamente trivial y para nada emocionante. Sin embargo, la Pardo Bazán plantea la idea de que los personajes a pesar de su condición pobre se aferran a las cosas materiales que tienen y se apegan a estas como si sin ellas pudieran morir, sin tener conciencia de que la muerte es en realidad inevitable. Pepona y Juan Ramón están dispuestos a hacer todo con tal de no perder su molino y el pedazo de tierra para sembrar, al grado de que Pepona decide matar a Minia y entregarla a Custodio a cambio de las dos onzas que tanto necesitan para que no los echen del molino.

Los personajes del pueblo son vulgares e ignorantes, su condición es irremediable y que nunca se podrán convencer de cosas sencillas y simples sino que siempre buscarán tener una explicación poco racional pues esta clase de cosas sí van con su manera de pensar. Algo que comprueba la magnitud de la ignorancia del pueblo es que ellos ven la botica de Don Custodio como algo feo y siniestro, de nuevo, algo ignorado y por lo tanto temido un parte de lo que se tienene que llenar con invenciones: “la anaquelería ostentaba aún esos pintorescos botes que hoy se estiman como objeto de arte, y sobre los cuales se leían, en letras góticas, rótulos que parecían fórmulas de alquimia (...) y otros letreros de no menos siniestro cariz.”[6]

Los personajes son pues, gente trabajadora, y algunos presentan características propias del Naturalismo; un ejemplo claro es el caso de Juan Ramón que es un alcohólico; la crudeza con que se describe su situación es interesante pues la Pardo Bazán describe cosas reales sin rodeos. Así, tenemos que Minia a pesar de ser bonita tiene rasgos naturalistas en su descripción pues sigue siendo pobre y mal alimentada: “tenía el pelo del color del cerro que a veces hilaba, de un rubio pálido, lacio, que, a manera de vago reflejo lumínico, rodeaba la carita algo tostada por el sol, oval y descolorida, donde sólo brillaban los ojos con un toque celeste, (...) Minia cubría sus carnes con un refajo colorado, desteñido ya por el uso, recia camisa de estopa velaba su seno, mal desarrollado aún.”[7] Así, Minia no es una joven fea pero no se olvida el hecho de que es pobre, que apenas tiene con qué vestirse y que el sol ha maltratado su piel.

Pepona es trabajadora y su condición ejemplifica la idea de que no hay libertad posible en el ser humano, como lo decía Zola, así como que el ser humano es un conjunto de reacciones físicas y químicas. Pepona es trabajadora y decidida pero su esfuerzo se pierde con el comportamiento de su hijo y Juan Ramón. El valor que tiene y su determinación a hacer las cosas, cualidades demostradas al acudir sin vacilar ante Don Custodio y no tenerle el miedo absurdo que le tenía el resto del pueblo, no le sirven de nada al final.

La libertad imposible también aparece disfrazada en uno de los temas ejes del relato, en el hecho de que la ignorancia es imposible de remover y que el pueblo seguirá pensando lo que quiera, así, después de la muerte de Minia siguen creyendo que ha sido don Custodio el asesino pues no pueden ver la realidad y es verdaderamente imposible convencerlos de lo contrario. Al final el pueblo ve a Custodio como “más destripador que antes, y destripador que tenía la habilidad de hacer que pagasen justos por pecadores, acusando a otros de sus propios atentados.”[8] Y la instrucción del pueblo es imposible, como bien lo había dicho Llorente.

Así pues, en este relato naturalista de la Pardo Bazán se aprecian varios elementos propios de este movimiento estético que busca, como ya se demostró, la descripción de los elementos naturales del hombre, de esta naturaleza vista como lo más propio del hombre y lo degradante de éste, lo negativo, con la idea de que ya no hay mundos oníricos diseñados para el hombre sino que éste es un elemento ajeno y eternamente triste y resignado.

La Pardo Bazán logra representar los ideales del Naturalismo en este cuento que, como ya se ha demostrado, ejemplifica la condición humana sin libertad y con una serie de obstáculos en una vida degradante, pobre y dolorosa, simplemente humana.








1] Émile Zola, « Le naturalisme aun théatre », en Le roman expérimental, G. Charpentier, Éditeur, París, 1880, cuarta edición, págs. 123-124.
[2] Emilia Pardo Bazán, “Un destripador de antaño” en Un destripador de antaño y otros cuentos, Alianza, Madrid, 2003, p. 53.
[3] Ibíd., p. 82.
[4] Ibíd., p. 57.
[5] Ibíd., p. 84.
[6] Ibíd., p. 69.
[7] Ibíd., p. 55.
[8] Ibíd., p. 82.

1 comentario:

M. Jennifer Sánchez Contreras dijo...

Aló...
Pues aquí reportándome con ud. señorita... ya estoy arreglando mi blog que en nos meses cumplirá dos añitos... así que espero y pase por ahí algún día y deje algún lindo comment... digo no es un blog tan... 'formal' como el suyo, pero si... es mi alter... que tiene que salir de vez en vez para no apoderarse al mil de mi ego...

saluditos!!!
Tqm!

Besitos!