martes, 6 de diciembre de 2011

Eterno Retorno

Sé que todo es mutable. Pero también sé que a mí la vaciedad no me abandona. A veces es sólo el engaño de que estoy plena, o es que la plenitud es tan fugaz que parece ilusoria, igual que la felicidad, no así la nostalgia. Cada quien tiene sus retornos a lo mismo, inevitables.

Me detesto por ese regreso, por escribir las mismas sandeces. Concluyo que no tengo talento para nada, que esto de escribir es sólo una fuga que ni siquiera tiene pretensiones artísticas que la justifique (pero si hablamos de las mil cosas para las que no tengo talento, nunca paramos pues son demasiadas, cada una saltando a la cara en el peor momento). Me pierdo.

No puedo escribir nada mejor, lo he aceptado, no se trata de talento, a veces creo que ni de disciplina; es ya como una mala costumbre esto de agarrar el blog (o el cuaderno que según es para las cosas privadas, da igual, al final nadie lee y mi pobrecito blog se llena sólo de spam). El problema es que me esfuerzo, me esfuerzo para escribir cosas mejores, en leer a los grandes e inspirarme con ellos, pero la mayoría de las veces sólo termino plagiando alguna de sus excelentes frases y las vuelvo un chiste, un pretexto más para mis depresiones, vacíos, faltas y tristezas.

Así soy, primordialmente, con faltas acumuladas y esfuerzos echados a perder. Con todo, he aprendido algunas cosas, una de ellas, muy importante: no esperar nada de los demás, dejar que den lo que me puedan dar… y listo. Me creo el cuento de que es mejor "que me de igual" y sencillamente opto por adaptarme a lo que el otro puede ofrecerme (porque yo siempre doy más y eso ya se demostró que no lleva a nada bueno) y me mantengo en ese standard que ha establecido la otredad. Pero de alguna manera que nunca sé anunciar, aquel otro se aburre, se fastidia, algo se le funde, deja de interesarse. Y yo me quedo en el mismo estado en que inicié, tratando, ya no de obtener más, sino de conservar eso poco que existía. Y de todos modos no sirve de nada.

Me regresa el vacío, el esfuerzo que no tiene ningún fruto. Sé que todo tiene que llegar a un fin, y es terrible, porque trato de que el fin tarde más en aparecer y devorarlo todo. Sé que no podemos soñar en conjunto eternamente, pero siempre es el otro el que decide despertar primero y yo me quedo ahí suspendida, en la falta de entendimiento general.

Entonces escribo, porque no puedo hablar, porque no sabría qué decir, pues no entiendo al otro y porque decir o no decir ya da igual ante las cosas que se perdieron en algún momento y que no se pueden recuperar. Por eso escribo y callo, pues no hay otra manera de sufrir lo que no se entiende.

Y lo peor, soy ridículamente igual a Sísifo, me da asco no poder evitar ese destino. Un final tremendo que dará inicio a otro que tendrá un final tremendo y así y así. Me da asco decir las mismas cosas siempre, y no es porque esté por acabarse el año o porque tenga una crisis del apocalipsis, no, siempre es así, otras formas, otros cuerpos, otras palabras, pero siempre igual, no logro cambiar mi discurso… pero ¿cómo cambiarlo si me siguen pasando las mismas cosas siempre? Una esperanza rota, una desilusión crónica, un espacio onírico fragmentado, un desaliento general por la vida.

Es mi culpa y no hallo cómo resurcir los hechos. No puedo desalienarme de la verdosa esperanza, no consigo dejar de creer. ¿Qué se le va a hacer? Carezco de talento para tantas cosas, mis relaciones afectivas se tornan en un gran signo de interrogación, tampoco escribo bien, así pues, no tengo una fuga que me justifique, no sé llorar como lo hace el resto de la gente. Y aun así soy una romántica incurable y una existencialista fallida, pésima combinación.

Music on: Ara bátur - Sigur Rós
Quote: “Mi palabra está unida al gemido de un espacio desierto" Díaz-Casanueva
Reading: Casa de campo - José Donoso

2 comentarios:

Burke Imre dijo...

Hey!!! yo te leo!!! y me inspiras mucho!!! amo cómo plasmas tus sentimientos aunque digas que sean lo mismo.
Hay muchas maneras de explicarse un mismo sentimiento.

Yo dijo...

Creo todos pasamos por ese estancamiento en el que estás. Muchos aún no sabemos qué será de nuestras vidas al darnos cuenta de que no servimos para muchas cosas: profesión, relaciones sociales, amor. Pero, quiero pensar, que este es el mejor punto para sentarse a reflexionar para así, atisbar un "algo" que le de sentido a nuestras vidas.

A mi me encanta cómo escribes. A veces siento que en tus palabras se refleja todo eso que había estado pensando y no sabía cómo expresarlo.

Saludos Adriana.