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jueves, 17 de febrero de 2022

Presentación de "La costumbre del vacío"

En enero tuvimos la primera presentación, un poco atropellada por el maravilloso caos y las manifestaciones que ocurrieron en el centro histórico y que no dejaron que gente pudiera llegar, ja.

Así que lo vamos a intentar otra vez, aquí dejo cartel e información.


Estaré muy bien acompañada por mis queridas amigas y escritoras y lectoras y cómplices de mis locuras: Michelle Pérez-Lobo y Diana Ramírez Luna (editora, además, de LibrObjeto). Se va a poner re bonito.

La Casa del Poeta Ramón López Velarde se encuentra en Av. Álvaro Obregón 73, en la colonia Roma, la presentación será en la Sala de Conferencias. 

Como dato extra: ya he tenido algunas intervenciones en medios por aquí y por allá. Dejo el enlace de una entrevista que me hicieron en Mujer Radial aquí (salgo a partir del minuto 17).


***
 

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Music on: Bliss - Muse
Quote: "Mostly I have felt myself becoming a servant of sadness. I am still looking for the beauty in that" Maggie Nelson
Reading: Cuentas pendientes - Vivian Gornick

lunes, 8 de noviembre de 2021

El comienzo

Un día, por ahí de 2017 mandé un poema a un concurso. Y ganó. Es curioso porque este poema lo estuve trabajando en un taller y me dijeron que era muy largo, que no se entendía bien, y medio me desanimé, pero decidí no hacer caso y hacerlo más largo y más críptico. Siempre hay ojos que opinan distinto, afortunadamente. Lo pongo aquí porque se publicó en un librito que no sé si se consiga, la verdad, y pues es un poema que me gusta.




El comienzo


Cayó el invierno sobre tus párpados y el cielo se pasmó de rojo.
Tardé el llanto en limpiar la sangre que no era tu sangre,
el cansancio marchitó los ímpetus
y volcó su savia en los dedos de la plaga.
 
    Querido:
    Voy a contarte ahora la historia del comienzo.
 
Desde la espuma de lo perdido,
una última oración quiso quebrar la sincronía del tiempo.
Los días pasaron en silencio,
cuidaban palabras que, como las piedras, resistían los embates del
vacío.
 
Dormí gritando sentencias que nunca habrían de conocer el aire
y desperté en un lecho desconocido
que se iluminaba penosamente con la calma del amanecer.
Tenía los ojos dirigidos al norte.
—Al norte, hubieras aprendido a decir, al norte.
Porque aunque todavía no lo sabías,
hacia allá alumbraba la estrella de tu nombre.
Decidí llamarte Arturo, no por el rey glorioso, sino por el astro,
porque la memoria de mis padres apuntaban a noches largas de mirar
estrellas,
a jornadas limpias de avistar centelleos y aprender constelaciones.
 
Al norte, habrías dicho, ya en tus primeros años
y en tu palabra comenzaría el aprendizaje
y el observar los astros como legado.
 
Cuántas veces quise mostrar el cielo a tus brazos tiernos,
enseñar las letras a tus labios y las nubes a tu frente.
Y quise también ser el regazo que sofocara la tristeza;
pero fui sólo la mano que juntó la tierra para tu apresurado descanso.
 
    Querido:
    Mienten los que dicen saber lo que se siente.
 
No es sólo el deseo por revertir lo hecho,
es el silencio helado entre la carne y el escalofrío que surca
incluso las lágrimas;
no es el tiempo que ha faltado ni el error desconocido,
es esa suerte de hueco que me dice que de algo sirve el lamento,
esa urgencia de decirte todo, aunque no lo haya comprendido,
el deseo de enunciar con cuidado cada letra
para construir una verdad que me haga menos insatisfecha,
es esa gotera roja que no acaba de arder en mi vientre
y que busca echar raíces
pero no puede.
 
Apenas te supe tuve un sueño:
una voz me cantaba que tendrías unos ojos grises que se irían
haciendo oscuros con el tiempo.
Poco después el vaivén de tu pequeño cuerpo empezó a hacerse lento.
Y cuando dejé de saberte entendí que el sueño era un anuncio,
oráculo de verdades temibles:
el negro de tus ojos era la hoz que extendía la oscuridad
hacia adentro.
 
   Querido:
   El refugio se secó y sólo tú supiste que la noche sería
   la única linterna.
 
Yo llenaba el cántaro encerrando un tiempo,
cantaba a la nada esperando un eco de regreso.
Dolía la espera,
de mirarla tanto le hallé el cuerpo:
un anfibio deforme con múltiples lenguas y hedor a incienso rancio:
tenía pestañas poderosas como fauces que rompían las sábanas,
gritos burbujeantes de estertores flotaban de su mandíbula
y siluetas deformes se agazapaban en los pliegues de su propia baba.
 
Como una niebla ingrávida,
mis cobardes palabras flotaban fracturadas.
 
   Querido:
   Comencé a hablarte porque no sabía.
 
Di las lecciones que no podía esperar hasta mirarte,
pensaba en el futuro ignorando que tus respiros de bruma
volvían el aliento al fondo,
a la cueva vedada a los pedazos de mi boca.
 
Entre la ciega angustia de la ignorancia,
el tacto pulverizó los atajos
cual vuelo impostergable de pájaros furiosos.
Mi mano comenzó a temblar deshecha en la profundidad de la madrugada.
Piel adentro la quietud reinaba,
la semilla marchitada se dolía de desesperanza.
 
Entonces las preguntas empezaron a llover de la estancia y,
como hormigas ponzoñosas,
cada una caminaba hasta las raíces de mis huesos:
qué sendero andar para dar fin a lo que nunca tuvo inicio,
qué poner en tu piel recién bañada,
cómo arreglarte el ceño si aún no te conocía,
qué atuendo vestiría la noche,
con qué alhajas de adiós se adornaría.
 
La duda estaba instalada con un zumbido de ponzoña,
con olor a vinagre y sal envejecida.
 
   Querido:
   Tu cabello apenas crecido cascabeleaba despacio al ritmo  
   de la angustia.
 
Que nadie sepa de las sombras, me dije.
Que nadie note que no puedo deletrear esa verdad
amagada entre mis pestañas entumecidas.
Que nadie hable de esta certeza helada que marca el sendero
del desierto.
 
Quise contarte que esto no fue así todo el tiempo.
La realidad no nos derrumbaba y se podía dormir en calma;
pero la presencia constante de la verdad derrotaba mis intentos,
y ahora sólo tenía entre la carne
un anhelo agujerado con la constancia abatida,
y esperaba cuervos que llegarían hambrientos, volando impetuosos
con sus plumas de hierro,
a deshacer la sábana con que tapaba mis intentos.
 
   Querido:
   He cuidado de ti mirando el reino de los insectos.
 
Te hablo y te imagino con la devoción que enciende la ignorancia.
—Mira a la distancia, te digo,
un rayo de sol asoma y pinta las montañas de rosa.
Mira los árboles, las estrellas, el mundo entero, te digo.
Pero las cosas las miro sola
y las imagino a través de tus ojos desconocidos,
tus ojos:
la negrura y el presagio que no supe entender en tus ojos.
 
Estoy atrapada en un tiempo que no comprendo,
y tengo nada más diez uñas que no alcanzan,
diez uñas quebradas que no pueden salvarte del encierro.
 
   Querido:
   No dejé de alimentar lo que creía eran tus latidos.
 
Mis venas irrigaban sangre viva a las cavernas del gélido silencio,
hasta que un escalofrío despertó mi conciencia errada
y el grito de todos los muertos retumbó en la calidez de mis empeños.
 
   Querido:
   Quiero convencerte de que esto es sólo la puerta del comienzo.
 
Esta tierra no es la desembocadura de los esfuerzos arrojados al vacío,
no es ésta una cárcel sino una puerta a amaneceres que yo no
pude regalarte.
 
—Ya no temas, te digo,
hoy es el último intento.
He contado trescientos sesenta y cinco días y aún más
porque ignoro el momento exacto,
la noche me engaña, el hormigueo nunca fue el mismo.
 
He cumplido tu primer año, querido, porque es el tiempo
que dura cualquier ciclo.
 
Escucha una última vez
cómo mis manos escapan de los frescos bordes de la tierra:
hoy la mezcla de barro y agua
llegará a protegerte más de lo que yo he logrado.
 
Pronto vendrá la hora de remover el luto,
espera,
hay rituales que deben continuarse hasta que la memoria
les permita la consagración;
yo te enseñaré,
con la alegría del primer descubrimiento,
qué significado guarda el pasar de los astros
y te seguiré hablando hasta que mi voz se acabe
o lleguen las lágrimas a florecer el campo.
 
Ya no hay nada que te ate a mis inútiles deseos,
pronto habrá tiempo para perdonar los recuerdos,
para cambiar las flores de esta vida por un sueño.
 
Erigiré un palacio, donde el silencio sea palabra
y la oscuridad incendio,
aquí, en las fuentes de plata que salvan el cauce de los naufragios
y encienden los precipicios hasta la llegada del alba.
 
Llegará un último granizo para cortar la oscuridad tiránica
y fracturar las rejas que alimentan la humedad de las tinieblas.
 
Quiero creer que el futuro no te hará desaparecer por completo,
que entre la niebla suave del silencio encontrará tu voz su camino
y que los mismos astros que me enseñaron a hablarte
llevarán entre tu mano la llave de un mejor camino.
 
El monstruo de la espera recuperará la forma primigenia
de las buenas nuevas;
y mis uñas, maceradas de intentos,
habrán de retirarse de su guardia de nostalgia y sufrimiento.
 
   Querido:
   tus cuencas informes ya no serán presagios,
   nacerá una última luz para atravesar la tierra,
   con pasos inaudibles
   marcará la pauta del comienzo.


***

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Music on: A sky full of stars - Coldplay
Quote: "La mente es como un trineo inmundo que nos arrastra por malos caminos dejando huellas para que nos atrapen." Ariana Harwicz
Reading: Los pequeños macabros - Yesenia Cabrera

martes, 2 de noviembre de 2021

28 de octubre y la nueva alegría

El 28 de octubre de 2013 fue un parteaguas importante en mi historia personal. Yo ya no debería hablar de eso, pero hay cosas que me siguen dando vueltas y que vuelven. Y justo en este momento me parece importante sacarlo a flote porque me puso a reflexionar sobre el viejo adagio que insiste en las vueltas que da la vida. 

Ese día, en 2013, una persona (no sé si llamarlo novio) me aplicó ese "tenemos que hablar" que siguió de una muy elegante manera de decir que ya no quería estar conmigo y todas esas cosas que se dicen cuando se busca terminar con alguien. Y bueno, la verdad es que ya con perspectiva y el bonito pasar de los años, me doy cuenta de que el cortón no fue lo feo, sino la mentira, porque no me dijo que me dejaba por alguien más, y yo me enteré dolorosamente semanas después. 

Recuerdo ese día y los que le siguieron porque se caracterizaron por una desconexión muy fuerte de mí misma con el resto de las cosas. Fue extraño, el mundo seguía rodando y por supuesto que mi pequeña tragedia era intrascendente, pero yo no podía dejar de sentir que me quedaba atrás, que no estaba en sintonía con nada de lo que me rodeaba. Entonces hice cosas (el tipo de cosas que se hacen quesque para cerrar ciclos): me pinté el cabello y unos meses después me hice un tatuaje. Y eso me ayudó a redefinirme y ubicarme con menos dolor en una nueva realidad.

Para no seguir ahondando en la tragedia, quiero decir que el 28 de octubre de este año yo iba a escribir algo en mi Facebook para rememorar el día de la desgracia. Pero en cambio logré suplirlo con una buena noticia y, como ya me ha pasado en otras ocasiones, traté de conservar los recuerdos como lo que son, como parte de mí, pero no lo único que me define, y le di paso a la buena noticia con los brazos abiertos, la buena noticia que llegó justo un 28 de octubre, como si el mundo me dijera que ya puedo tener un recuerdo hermoso en este día.

Así fue que salió la noticia de la preventa de mi nuevo libro, y se hizo la mini campaña de promoción en redes y ya gente lo quiso comprar aunque aún no lo entregue la imprenta. Ese día lo guardaré entonces como el día en que la editorial y yo dimos conocer de manera oficial "La costumbre del vacío", y yo decidí enfocar mis esfuerzos en él,

Aprovecho el comercial para informar que todo lo que necesitan saber sobre la preventa está en la página de LibrObjeto. Más adelante escribiré algo más profundo sobre el libro en sí, pero por el momento dejo la invitación a adquirirlo.






***

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Music on: On the nature of daylight - Max Richter
Quote: "El silencio es un juego de ajedrez en el que ambas partes han olvidado que es su turno." Alaíde Ventura Medina
Reading: La dimensión desconocida - Nona Fernández

lunes, 6 de marzo de 2017

Presentación de "¿No habrá puerta de salida?"

Mañana presento mi nuevo libro, estoy nerviosa, es la primera vez que siento que esto es serio, no estoy segura de por qué, quizá porque me presenta gente que ya tiene un camino recorrido en esto de la poesía, y que se enfrenta a mis poemitas, que yo sigo viendo como muy de adolescente.
Como sea, espero tener casa llena.



Music on: Valtari - Sigur Rós
Quote: "He dejado mi cuerpo junto a la luz / y he cantado la tristeza de lo que nace". Alejandra Pizarnik
Reading: Fuego 20 - Ana García Bergua

martes, 18 de octubre de 2016

¿No habrá puerta de salida? en la FIL Zócalo 2016


A finales de abril me informaron que la editora de Abismos estaba buscando escritores jóvenes para armar un libro para el Mercado de la Poesía en Francia. Yo tenía ya listo un libro, así que lo mandé a ver si le gustaba algún poema. El caso es que le gustó todo y me propuso editarlo. En un par de meses se hizo todo, firma de contrato, revisión de pruebas, impresión. Yo, feliz, más feliz que nunca.

En fin, el libro va a tener su primera presentación el próximo viernes 21 de octubre en la Feria Internacional del Libro en el Zócalo, la cita es en el foro "La Chula" a las 15:00 horas. Es un libro bonito, desgarrador pero bonito, que, si pudiera definir rápidamente, diría que se trata de "quedarse", de la "no renuncia", y claro, de la angustia, la desesperanza, las puertas sin salida..., del mundo, pues.

Estoy agradecida con Sidharta Ochoa por la oportunidad y toda la difusión que se ha hecho. El libro, hasta el momento, ya se puede comprar en Amazon y pronto estará en varias librerías. El cuarto libro, el tercero de poesía, me siento contenta, mucho.

Music on: Dudley - Yeah yeah yeahs 
Quote: "El amor conduce a las despedidas". Alejandro Páez Varela
Reading: La ciudad de las palabras - Alberto Manguel

viernes, 26 de agosto de 2016

Las distracciones

De la serie: Homenajes a Leonora Carrington



El infierno desconoce los puntos cardinales,
se extiende sin medida, circular como el tiempo.
Es un reino de fuego que contiene islas errabundas.

Niña de sal, cruza la puerta de la nada.

Aun entre el caos se dicta la armonía de las esferas,
y del cielo infinitos ríos de luz abrasan cada esquina.

Niña, baja de la barca y hurga con tus manos secas el fango ennegrecido.

En lo alto se desliza la mujer danzante,
su blancura de estrellas se vierte sobre la noche,
sus gemelas admiran viaje, cenit y caída.

Niña, el mundo subterráneo se forja entero ante tus ojos.

Una columna con piel de árbol soporta el triángulo eterno, guardián inmóvil, el ave de rapiña cuida el mundo luminoso de su centro.

Niña, baja a buscar el camino de la hierba.

El andrógino de largos cabellos forja destinos desde un vehículo encallado,
su espalda tiene surcos de noche, sus visiones tejen el viento.

Niña, ve a conocer al rey loco, para que seas tú quien lo lleve lejos del camino que ignora.

Habitantes mutilados se arrastran por las zanjas del desastre, su canto lastimero impregna el aire y transporta el germen de la muerte.

Niña, despierta, una estatua vigila tus pasos.

Llueven susurros que apaciguan las llamas, en el umbral no hay letreros.


Bienvenida.


Music on: True love waits - Radiohead
Quote: "La locura te abre puertas de tu interior. Cometer actos que los otros condenan te eleva a otra dimensión, saltas encima de tu propia mediocridad". Elena Poniatowska
Reading: Leche del sueño - Leonora Carrington

viernes, 1 de julio de 2016

Elegía




1. Luces neón

Ciudad de México, destellos que abren el silencio y la penumbra,  ciudad cómplice y enemiga, avistada desde el cuarto piso.

(Vodka tonic.
Agua.
Cigarrillos.
Almohadas viejas.
Sábanas roídas.)

No hay lugar para los sueños.
La ilusión de lo eterno ha sido confinada a algunos metros cuadrados.
Silencio.
Tu mano apenas me roza pero insistes en que nos quedemos, que guardemos otro poco ese momento antes de que exista otra persona que no pueda hacernos seguir en el secreto.
Silencio.
No dices nada pero lo sé: el final apremia.
Tu mano no puede tocarme al caminar por la calle pero sí a través de escaleras viejas, o dentro de un elevador ruidoso, cómplice de pequeñas confesiones calladas.
Tu mano quiere deslizarse suave sólo a través de las ropas y entre los lugares más oscuros y distantes.

(Cerrar cortinas.
Terminar el acto.
Servir otro trago.
Abrir la ventana.
Fumar.)

Sé que hubo una vez un pacto, tuvo que haberlo.
Quizá lo juramos bajo estrellas demasiado pálidas, en una cercanía muy liviana; por algo no pareció en serio, no dijimos nada y cada uno entendió lo que quiso, un pacto que nunca salió del secreto ahogado en cuatro paredes y otros espacios escondidos, clausurados, estancias y nichos perdidos en el anonimato, en una cantina o en otros tantos cuartos de la misma anatomía.

2. El cisma

En una de esas noches apareció.
Las distancias y los saludos forzados venían anunciando su llegada, no así su gracia conmigo, su permanencia en los dos.
Era el amor, el que nunca vino a visitarnos a ambos que no consagró aquello que dicen que se consagra, ese halo de luz que jamás apareció en ninguno de nuestros besos (¿se podrán contar los besos como se quieren contar las tristezas, se podrá compensar la idea de felicidad con el llanto escurriéndose hacia adentro?), no, en ninguno de nuestros besos, ni en las frases o las esperas.
Apareció para que decidieras partir, porque partir es fácil cuando el amor llama al otro lado de la puerta, allá, a existir detrás de nuestros (¿nuestros?) sueños.
Para que decidieras desparecer en medio de la niebla de una melodía
que nunca escuchamos juntos,
en un deseo insatisfecho: “I won’t share you”.

3. En el jardín del dolor

Llevo varios meses durmiendo en este cuarto, en este departamento alquilado para dos, en este cuarto nuevo que compartimos un par de noches, cuando ya habías roto el lazo, aunque yo seguía sin saberlo (saber nos llaga el alma, nos puebla las noches de invierno).

Pienso en sembrar un jardín con los recuerdos, para que crezca un árbol que asfixie el cuarto, la estancia, todo lo que pueda, conmigo adentro.
Pienso en los que mueren, en saber renunciar.
La no renuncia implica la convivencia constante con un tipo de dolor que se va sembrando y cuidando, como un fruto que alimenta y que es lo único que otorga esa pizca de eternidad.
Así sería mi árbol: jardín del dolor.

Duelen las cosas que ya no están:

(Canciones: Leonard Cohen a la madrugada, Philip Glass y “Please let me get what I want this time”. Lugares: Tepoztlán al amanecer, sentarse afuera de las aulas, las calles del centro, Morelia nunca visitada, Guanajuato y tu sitio en la cama. Palabras, muchas palabras: Hegel, Heidegger, Wittgenstein, Barthes, Pessoa, Vargas Llosa y Camus)

Las otras cosas: los soliloquios antes de dormir, la forma de preparar los tragos, tu olor, tus ojos, tus manos, lo que era ya una extensión de ti.
Sigo firme realizando el ritual de pensarte, sembrando las semillas que tienen el nombre de algún recuerdo.
Sigo ejecutando la fuga de la realidad para no pensar, para no ser.
Siembro mi jardín.

4. Recuerdos nuevos

No pedía mucho. Solo quería la eternidad.
Supe que no sería protagonista de ningún romance, que el secreto era el único destino.
Acepté. Entendí, desde aquel día, con los ojos clavados en las vigas viejas que no habría nunca amor.
Pero permanecí. Se me fueron llenando los bríos de moho, pero me quedé a intentar.
La eternidad: sólo eso. El mundo se vino abajo. Me quedé. Fue muy tarde para saber que algunas palabras no serían capaces de sostener un universo.

Ahora voy a crear recuerdos nuevos, aunque no olvide que el desamor refleja la insuficiencia, aunque el dolor impida la fabricación de otras realidades, aunque el fracaso se recuerde a cada respiro —respiración seca, de sal, de polvo— como un titánico esfuerzo para mantenerme a flote.
La renuncia es la verdadera corona, pero no todos somos capaces de liderar ese reino.
Mi biografía es la del intento que fracasa, y la del dolor, no la de la muerte.
Debo olvidar que existe ese mundo, hablar sobre ese dolor que tiene que mantenerse a flote porque si se hunde se transforma en una penumbra con dientes.

Mi fracaso es la realidad: ser todo lo dispensable, lo que sigue quemándose, desperdiciado, ardiendo incansable sobre sus propios restos.

Music on: Heart of golf - Birdy
Quote: "La poesía es la única prueba concreta de la existencia del hombre". Luis Cardoza y Aragón
Reading: Leonora - Elena Poniatowska

viernes, 8 de abril de 2016

Palabras urgentes

El lunes pasado estuve con Andrés Castuera-Micher en su programa "Palabras urgentes" que se transmite por Código Ciudad de México. Leí poesía y charlamos, me hizo preguntas inteligentes, y creo que salí bien librada. Media hora de charla poética hizo que todo mi día valiera la pena, que sintiera que sí, que hay que seguir por ahí, que la pasión es la pasión y que hay que seguir adelante con ella, a pesar de su apariencia cero redituable.

Hay un podcast y se escucha aquí:
http://www.codigoradio.cultura.df.gob.mx/index.php/palabras-urgentes/21824-adriana-dorantes

Music on: Ray LaMontagne - Let it be me
Quote: "La poesía dota a las cosas de una vida circunstancial". Georges Braque
Reading: Los enamoramientos - Javier Marías

miércoles, 27 de enero de 2016

Previo y After: Torneo de Poesía Adversario en el Cuadrilátero 2015

Antes de salir al ring en las últimas rondas: semifinal y final, Colectivo Naufragio hizo esta entrevista, que se enfocó a las cuestiones poéticas. Estuvo muy interesante, no tuve problema alguno en contestar y creo que esa es una buena señal de que sigo haciendo lo que en realidad me gusta. La entrevista aquí:



Estoy agradecida, porque después de aquella aventura poética he tenido varias invitaciones a leer con varias personas interesantes. La editorial Verso Destierro ha intervenido para muchas de estas invitaciones, para algunas de las cuales después, a su debido tiempo, publicaré información en cuanto a lugares y horarios, en caso de que haya algún interesado. El colectivo hizo entrevistas a los otros contendientes, personas que opinaron cosas muy certeras en cuanto a la poesía, personas inteligentes con las cuales también ya he tenido oportunidad de leer y cuyas entrevistas están en el canal de YouTube de Colectivo Naufragio.

La poesía es, siempre lo he creído, una cosa que me salva. El arte, en general, suele cumplir con esa función, acaso la única, de cambiar las perspectivas y tocar, de una manera muy extraña, esas fibras imperceptibles de cada persona. La poesía es la constante en mi vida, el fundamento, el camino, la meta, la justificación, en fin, muchas cosas que me dirigen la existencia. Y lo agradezco, en verdad.


Music on: Scattered glass - Sleep party people 
Quote: "Ese pobre instante adoptado por mi ternura". Alejandra Pizarnik
Reading: Marienbad eléctrico - Enrique Vila-Matas

lunes, 18 de enero de 2016

En su lugar



El mundo nació hoy
cuando de entre al caos
floreció la semilla de tu nombre.

Sentí tu presencia
la pre-esencia de tu carne,
el mundo dejó de ser ajeno
y supe que entre todas las devastaciones
una luz habría de sobrevivir.
La luz que nunca se apaga: "there's a light that never goes out".

Teníamos que encontrarnos cuando fuéramos más de luz y menos de tiempo,
pero esto tenía que suceder,
algún día: "el amor siempre nos demuestra la circularidad del mundo".

Tu voz, 
como esperanza de agua entre páramos desiertos, 
ha hecho que el mundo se ponga en su lugar.


Music on: Fake plastic trees - Radiohead
Quote: "triste como sí misma / hermosa como el suicidio". Alejandra Pizarnik
Reading: Pájaros en la boca - Samanta Schweblin

martes, 5 de enero de 2016

El jardín

No quería el jardín para vivir
sino para contemplar la belleza de sus seres.

Quería la sombra de sosiego en sus árboles
y la calma de yacer sin pensar.

Quería quedarme quieta como esos frutos listos para devorarse,
esperar como aquéllos,
rebosantes de vida sin vivirse
descansar en aguardo del destino,
de una mano que los tome,
de una vida que los necesite.

Porque también soy un fruto maduro que la tierra expulsa
y que debe cumplir su función:
esperar
nutrir
servir.

Pero no todos los frutos sirven.

El jardín escondía retazos oscuros: frutos secos.
El jardín que yo buscaba no era el de las luces y los colores
sino el de la putrefacción.

Supe entonces que mi existir entre la espera formaba parte de otro destino,
que yo no estaba hecha para saciar,
que mi ser era como el de aquéllos de olor rancio y piel seca,
que yo debía yacer inerte hasta la pudrición.

Corrijo:
sí quería el jardín para vivir,
lo quise siempre identificada con esa especie en abandono,
hecha menos.

Porque vivir es también esperar y no lograr,
esperar y no servir,
esperar y marchitarse.

Vivir es también esto: pudrirse.


Music on: Fool for you - Phillip Phillips
Quote: "el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles"  J.L. Borges 
Reading: Miss Dalloway - Virgina Woolf

martes, 15 de diciembre de 2015

Elegía


1. Luces

Ciudad de México,
anuncios, estructuras neón a la distancia.
Destellos que abren el silencio y la penumbra,
ciudad cómplice y enemiga, avistada desde el cuarto piso de un hotel miserable.

(Vodka tonic.
Agua.
Cigarrillos.
Almohadas viejas.
Sábanas roídas.)

No hay lugar para los sueños.
La ilusión de lo eterno ha sido confinada a algunos metros cuadrados.
Silencio.
Tu mano apenas me roza pero insistes en que nos quedemos,
que guardemos otro poco ese momento antes de que exista otra persona que no pueda hacernos seguir en el secreto.
Tu mano no puede tocarme al caminar por la calle
pero sí a través de escaleras viejas,
o dentro de un elevador ruidoso,
cómplice de tantas pequeñas confesiones en silencio.
Tu mano puede solamente deslizarse suave a través de las ropas y entre los lugares más oscuros y distantes.

(Cerrar cortinas.
Terminar el acto.
Servir otro trago.
Abrir la ventana.
Fumar.)

Sé que hubo una vez un pacto, tuvo que haberlo.
Quizá lo juramos bajo estrellas demasiado pálidas,
en una cercanía muy liviana;
por algo no pareció en serio,
todo estaba turbio
y, sin embargo, sucedió;
no nos dijimos nada y cada uno entendió lo que quiso,
eso que se entiende con un beso y también lo que se calla,
que puede ser todo o nada,
un pacto que nunca salió de cuatro paredes que gestaban el secreto
y otros espacios escondidos, clausurados,
estancias y nichos perdidos en el anonimato,
en una cantina o en otros tantos cuartos de la misma anatomía.

2. El cisma

Nunca supe en qué noche de todas esas apareció el amor.
Las distancias y los saludos forzados venían anunciando su llegada,
pero no su gracia conmigo,
su permanencia en los dos.
Ese amor que nunca vino a visitarnos a ambos
para consagrar aquello que dicen que se consagra,
ese halo de luz que jamás apareció en ninguno de nuestros besos

(¿se podrán contar los besos como se quieren contar las tristezas, se podrá compensar la idea de felicidad con el llanto escurriéndose hacia adentro?),

no, en ninguno de nuestros besos, ni en las frases ni en las esperas.
El amor apareció para que decidieras partir,
allá lejos, a un lugar tan familiar como asqueroso,
a existir a través de nuestros (¿nuestros?) sueños.
Desaparecer
en medio de la niebla de una melodía
que nunca escuchamos juntos,
en un deseo: “I won’t share you”.

3. En el jardín del dolor

Llevo varios meses durmiendo en este cuarto,
en este departamento alquilado para dos,
en este cuarto nuevo, sin más secretos ni sombras,
que compartimos un par de noches que prometieron la eternidad,
noches en las que ya habías roto el lazo, aunque yo seguía sin saberlo
(saber nos llaga el alma, nos puebla las noches de invierno).

Pienso en sembrar un jardín con los recuerdos,
para que crezca un árbol monstruoso que asfixie el cuarto,
la estancia,
todo lo que pueda, conmigo adentro.
Pienso en los que mueren, en saber renunciar.
La no renuncia implica la convivencia constante con un cierto tipo de dolor que se va sembrando y cuidando,
como un fruto que alimenta y que es lo único que otorga esa pizca de eternidad.
Así sería mi árbol,
mi jardín del dolor.

Duelen las cosas que ya no están:

(Canciones: Leonard Cohen a la madrugada, Philip Glass y “Please let me get what I want this time”.
Lugares: Tepoztlán al amanecer, sentarse afuera de las aulas, las calles del centro, Morelia nunca visitada, Guanajuato y tu sitio en la cama.
Palabras, muchas palabras: Hegel, Heidegger, Wittgenstein, Barthes, Pessoa, Vargas Llosa y Camus)

Las otras cosas:
los soliloquios antes de dormir,
la forma de preparar los tragos,
tu olor, tus ojos, tus manos,
todo lo que era ya una extensión de ti.

Sigo firme realizando el ritual de pensarte, sembrando las semillas que tienen el nombre de algún recuerdo.
Sigo ejecutando la fuga de la realidad para no pensar, para no ser.
Siembro mi jardín.

4. Recuerdos nuevos

No pedía mucho. Solo quería la eternidad.

Supe que no sería protagonista de ningún romance,
que el secreto era el único destino.

Acepté.
Entendí, desde aquel día,
con los ojos clavados en las vigas viejas de aquella construcción,
que no habría nunca amor.
Pero permanecí.
Y día con día se me fueron llenando los bríos de moho,
pero pude quedarme a intentar.
Acepté que no habría más.
No acepté que eso también acabaría.
La eternidad: sólo eso.
El mundo se vino abajo.
Me quedé.
Fue muy tarde para saber que algunas palabras hermosas no serían capaces de sostener un universo.

Ahora voy a crear recuerdos nuevos,
aunque no olvide que el desamor refleja la insuficiencia,
aunque el dolor impida la fabricación de otras realidades,
aunque el fracaso se recuerde a cada respiro —respiración seca, de sal, de polvo—
como un esfuerzo muy grande para mantenerme a flote.

La renuncia es la verdadera corona,
pero no todos somos capaces de liderar ese reino.
Mi biografía es la del intento que fracasa, y la del dolor, no la de la muerte.

Debo olvidar que existe ese mundo,
hablar sobre ese dolor que tiene que mantenerse a flote
porque si se hunde se transforma en una penumbra con dientes.
Mi fracaso es la realidad: ser todo lo dispensable,
Lo que sigue permaneciendo.
quemándose, desperdiciado,
ardiendo incansable sobre sus propios restos.


Music on: Mumford & sons - Hopeless wanderer
Quote: "Sólo la oscuridad escruta la demencia." María Baranda
Reading: Un hervidero de pájaros marinos - María Baranda