"La literatura es uno de los más tristes caminos que llevan a todas partes" André Breton
martes, 18 de octubre de 2016
¿No habrá puerta de salida? en la FIL Zócalo 2016
A finales de abril me informaron que la editora de Abismos estaba buscando escritores jóvenes para armar un libro para el Mercado de la Poesía en Francia. Yo tenía ya listo un libro, así que lo mandé a ver si le gustaba algún poema. El caso es que le gustó todo y me propuso editarlo. En un par de meses se hizo todo, firma de contrato, revisión de pruebas, impresión. Yo, feliz, más feliz que nunca.
En fin, el libro va a tener su primera presentación el próximo viernes 21 de octubre en la Feria Internacional del Libro en el Zócalo, la cita es en el foro "La Chula" a las 15:00 horas. Es un libro bonito, desgarrador pero bonito, que, si pudiera definir rápidamente, diría que se trata de "quedarse", de la "no renuncia", y claro, de la angustia, la desesperanza, las puertas sin salida..., del mundo, pues.
Estoy agradecida con Sidharta Ochoa por la oportunidad y toda la difusión que se ha hecho. El libro, hasta el momento, ya se puede comprar en Amazon y pronto estará en varias librerías. El cuarto libro, el tercero de poesía, me siento contenta, mucho.
Music on: Dudley - Yeah yeah yeahs
Quote: "El amor conduce a las despedidas". Alejandro Páez Varela
Reading: La ciudad de las palabras - Alberto Manguel
viernes, 26 de agosto de 2016
Las distracciones
De la serie: Homenajes a Leonora Carrington
El
infierno desconoce los puntos cardinales,
se
extiende sin medida, circular como el tiempo.
Es
un reino de fuego que contiene islas errabundas.
Niña de sal, cruza la
puerta de la nada.
Aun
entre el caos se dicta la armonía de las esferas,
y
del cielo infinitos ríos de luz abrasan cada esquina.
Niña, baja de la barca y
hurga con tus manos secas el fango ennegrecido.
En
lo alto se desliza la mujer danzante,
su
blancura de estrellas se vierte sobre la noche,
sus
gemelas admiran viaje, cenit y caída.
Niña, el mundo subterráneo
se forja entero ante tus ojos.
Una
columna con piel de árbol soporta el triángulo eterno, guardián inmóvil, el ave
de rapiña cuida el mundo luminoso de su centro.
Niña, baja a buscar el
camino de la hierba.
El
andrógino de largos cabellos forja destinos desde un vehículo encallado,
su
espalda tiene surcos de noche, sus visiones tejen el viento.
Niña, ve a conocer al rey
loco, para que seas tú quien lo lleve lejos del camino que ignora.
Habitantes
mutilados se arrastran por las zanjas del desastre, su canto lastimero impregna
el aire y transporta el germen de la muerte.
Niña, despierta, una
estatua vigila tus pasos.
Llueven
susurros que apaciguan las llamas, en el umbral no hay letreros.
Bienvenida.
Music on: True love waits - Radiohead
Quote: "La locura te abre puertas de tu interior. Cometer actos que los otros condenan te eleva a otra dimensión, saltas encima de tu propia mediocridad". Elena Poniatowska
Reading: Leche del sueño - Leonora Carrington
martes, 5 de julio de 2016
El despertar de Alejandra Pizarnik: la poética de no ser de este mundo
Alejandra, siendo adolescente, llamó por teléfono al
psicoanalista y escritor León Ostrov, para solicitarle una entrevista. A partir
de aquí, las visitas fueron frecuentes; Ostrov recuerda así el primer encuentro
que tuvo con Alejandra: “Mi primera impresión, cuando la vi, fue la de estar
frente a una adolescente entre angélica y estrafalaria. Me impresionaron su
grandes ojos, transparentes y aterrados, y su voz, grave y lenta, en la que
temblaban todos los miedos”.
El objetivo original de los encuentros era el
psicoanálisis; sin embargo, entre ambos se desarrolló una complicidad
escritural psicológico-literaria. Durante los años en que Alejandra vivió en
París, ambos establecieron una correspondencia constante, en la cual se puede
atestiguar este vínculo que trasciende la relación entre un psicoanalista y su
paciente. Ostrov afirma: “No estoy seguro de haberla siempre psicoanalizado; sé
que siempre Alejandra me poetizaba a mí”.
Es a partir de esta correspondencia que se puede
desentrañar una parte de la poética de Alejandra, las cartas son poéticas en sí
mismas, pero sueltas, en prosa libre, sin tapujos y con una plena sensación de
sinceridad. León se convirtió en un cómplice poético. Tan es así que el libro La última inocencia (1956) lo dedicó a
él y, posteriormente, para cuando publicó Las
aventuras perdidas (1958) decidió dedicarle un poema ahí: “El despertar”.
Este poema es un canto elevado hacia la noche, hacia
ese decir constante que ella no es de este mundo. ¿Qué significa el despertar
para Alejandra? No es un despertar alegre ni positivo. Es darse cuenta de que
la libertad es un engaño, de que la vida es una tortura. En una carta a León
escribe: “Todavía me contemplo, asombrada de estar viva”.
En “El despertar” Alejandra reúne lo que piensa de su
existencia, una suerte de transitar estático, una imitación de lo que debería
ser la vida. A través de una plegaria invoca a lo desconocido, para obtener un
poco de misericordia. Un fragmento del mismo da cuenta de la desesperación y
angustia latente:
Señor
He consumado mi vida en un instante
La última inocencia estalló
Ahora es nunca o jamás o simplemente fue
¿Cómo no me suicido frente a un espejo
y desaparezco para reaparecer en el mar
donde un gran barco esperaría
con las luces encendidas?
¿Cómo no me extraigo las venas
y hago con ellas una escala
para huir al otro lado de la noche?
El principio ha dado a luz el final
Todo continuará igual
Las sonrisas gastadas
El interés interesado
Las preguntas de piedra en piedra
Las gesticulaciones que remedan amor
Todo continuará igual
Pero mis brazos insisten en abrazar al mundo
porque aún no les enseñaron
que ya es demasiado tarde
Como un mantra repite en varios momentos del poema el
hecho de que la jaula se ha hecho pájaro, ¿qué significado esconde esta letanía
que aparece como una constante aterradora? La jaula tiene una función doble,
atrapa, pero al mismo tiempo protege. La jaula se convierte en un elemento de
la libertad, se hace pájaro y afuera, donde no hay barrotes que detengan nada,
la libertad es aterradora. ¿Qué haré con el miedo?, se pregunta también
constantemente, la poeta no sabe qué hacer con los monstruos que se asoman
desde el aire, desde la luz, desde todo lo asible e inasible. La jaula era un
mecanismo de protección que, perdido, la conduce a la angustia y al dolor. León
fue testigo de ese miedo, cuando ella le escribe, desde París: “La verdad es
que acá me muero de miedo. No sé si ello responderá a mi inmensa capacidad de
temer o si la realidad contiene verdaderas causas que lo desaten”.
El vacío, la soledad, la alienación son constantes en
la pluma de Alejandra. Y la poesía era una forma de vida, una manera de escapar
de los estándares, de abstraerse fuera de las rutinas establecidas sobre ir a
trabajar, “ganarse la vida”, perder el tiempo en el ritual absurdo de trabajar
siete u ocho horas diarias, de enrolarse en lo que los otros llamaban vida.
En la correspondencia, sigue apareciendo su miedo, su
miedo a la existencia cotidiana e incomprensible: “No tengo miedo de morir,
tengo miedo de esta tierra ajena, agresiva, tengo miedo del viento […], tengo
miedo de los árboles salvajes, nacidos porque sí y para nada”. Alejandra
despertó, en contra de su voluntad, al miedo inenarrable. Pero esta condición
es, aunque terrible, su aliada. Alejandra sabía de la unión entre poesía y
vida, tal como lo entendían los grandes poetas de vanguardia. Pero en ella la
angustia y el miedo eran demasiado pesados, ella lo sabía.
También sabía que algún día iba a partir, para nunca
regresar. El despertar fue una denuncia explícita de la existencia que no
deseaba, de un trajinar constante de luchas de contrarios, de antítesis que se
le presentaban y frente a las que no respondía sino con paradojas. Un apunte de
diario escrito en 1961 lo atestigua. “En medio de mi terror estaba el pequeño
miedo a perder la intensidad de mi sufrimiento. Si mi angustia me deja, pensé,
estoy perdida”. Escrito en el pizarrón, el día de su muerte, se leía: “ir nada
más que hasta el fondo”. El despertar que ella necesitaba era otro, uno
desconocido, uno que no tuviera nada que ver con esta tierra ajena.
Music on: She always takes it black - Gregory Allan Isakov
Quote: "Acudir a la infencia / es regresar vacío / y sin infancia: adulto / que es la peor manera / de despertar por las mañanas". A.E. Quintero
Reading: Leonora - Elena Poniatowska
viernes, 1 de julio de 2016
Elegía
1. Luces neón
Ciudad
de México, destellos que abren el silencio y la penumbra, ciudad cómplice y enemiga, avistada desde el
cuarto piso.
(Vodka tonic.
Agua.
Cigarrillos.
Almohadas viejas.
Sábanas roídas.)
No
hay lugar para los sueños.
La
ilusión de lo eterno ha sido confinada a algunos metros cuadrados.
Silencio.
Tu
mano apenas me roza pero insistes en que nos quedemos, que guardemos otro poco
ese momento antes de que exista otra persona que no pueda hacernos seguir en el
secreto.
Silencio.
No
dices nada pero lo sé: el final apremia.
Tu
mano no puede tocarme al caminar por la calle pero sí a través de escaleras
viejas, o dentro de un elevador ruidoso, cómplice de pequeñas confesiones calladas.
Tu
mano quiere deslizarse suave sólo a través de las ropas y entre los lugares más
oscuros y distantes.
(Cerrar cortinas.
Terminar el acto.
Servir otro trago.
Abrir la ventana.
Fumar.)
Sé
que hubo una vez un pacto, tuvo que haberlo.
Quizá
lo juramos bajo estrellas demasiado pálidas, en una cercanía muy liviana; por
algo no pareció en serio, no dijimos nada y cada uno entendió lo que quiso, un
pacto que nunca salió del secreto ahogado en cuatro paredes y otros espacios escondidos,
clausurados, estancias y nichos perdidos en el anonimato, en una cantina o en
otros tantos cuartos de la misma anatomía.
2. El cisma
En
una de esas noches apareció.
Las
distancias y los saludos forzados venían anunciando su llegada, no así su
gracia conmigo, su permanencia en los dos.
Era
el amor, el que nunca vino a visitarnos a ambos que no consagró aquello que
dicen que se consagra, ese halo de luz que jamás apareció en ninguno de
nuestros besos (¿se podrán contar los besos como se quieren contar las
tristezas, se podrá compensar la idea de felicidad con el llanto escurriéndose
hacia adentro?), no, en ninguno de nuestros besos, ni en las frases o las
esperas.
Apareció
para que decidieras partir, porque partir es fácil cuando el amor llama al otro
lado de la puerta, allá, a existir detrás de nuestros (¿nuestros?) sueños.
Para
que decidieras desparecer en medio de la niebla de una melodía
que
nunca escuchamos juntos,
en un deseo insatisfecho: “I won’t share you”.
3. En el jardín del dolor
Llevo
varios meses durmiendo en este cuarto, en este departamento alquilado para dos,
en este cuarto nuevo que compartimos un par de noches, cuando ya habías roto el
lazo, aunque yo seguía sin saberlo (saber nos llaga el alma, nos puebla las
noches de invierno).
Pienso
en sembrar un jardín con los recuerdos, para que crezca un árbol que asfixie el
cuarto, la estancia, todo lo que pueda, conmigo adentro.
Pienso
en los que mueren, en saber renunciar.
La
no renuncia implica la convivencia constante con un tipo de dolor que se va
sembrando y cuidando, como un fruto que alimenta y que es lo único que otorga
esa pizca de eternidad.
Así
sería mi árbol: jardín del dolor.
Duelen
las cosas que ya no están:
(Canciones:
Leonard Cohen a la madrugada, Philip Glass y “Please let me get what I want
this time”. Lugares:
Tepoztlán al amanecer, sentarse afuera de las aulas, las calles del centro,
Morelia nunca visitada, Guanajuato y tu sitio en la cama. Palabras, muchas
palabras: Hegel, Heidegger, Wittgenstein, Barthes, Pessoa, Vargas Llosa y
Camus)
Las
otras cosas: los soliloquios antes de dormir, la forma de preparar los tragos, tu
olor, tus ojos, tus manos, lo que era ya una extensión de ti.
Sigo
firme realizando el ritual de pensarte, sembrando las semillas que tienen el
nombre de algún recuerdo.
Sigo
ejecutando la fuga de la realidad para no pensar, para no ser.
Siembro
mi jardín.
4. Recuerdos nuevos
No
pedía mucho. Solo quería la eternidad.
Supe
que no sería protagonista de ningún romance, que el secreto era el único
destino.
Acepté.
Entendí, desde aquel día, con los ojos clavados en las vigas viejas que no
habría nunca amor.
Pero
permanecí. Se me fueron llenando los bríos de moho, pero me quedé a intentar.
La
eternidad: sólo eso. El mundo se vino abajo. Me quedé. Fue muy tarde para saber
que algunas palabras no serían capaces de sostener un universo.
Ahora
voy a crear recuerdos nuevos, aunque no olvide que el desamor refleja la insuficiencia,
aunque el dolor impida la fabricación de otras realidades, aunque el fracaso se
recuerde a cada respiro —respiración seca, de sal, de polvo— como un titánico
esfuerzo para mantenerme a flote.
La
renuncia es la verdadera corona, pero no todos somos capaces de liderar ese
reino.
Mi
biografía es la del intento que fracasa, y la del dolor, no la de la muerte.
Debo
olvidar que existe ese mundo, hablar sobre ese dolor que tiene que mantenerse a
flote porque si se hunde se transforma en una penumbra con dientes.
Mi
fracaso es la realidad: ser todo lo dispensable, lo que sigue quemándose, desperdiciado,
ardiendo incansable sobre sus propios restos.
Music on: Heart of golf - Birdy
Quote: "La poesía es la única prueba concreta de la existencia del hombre". Luis Cardoza y Aragón
Reading: Leonora - Elena Poniatowska
miércoles, 22 de junio de 2016
Corta para lo que deseo
Yo soy mediocre. El mundo es demasiado grande y, como sé que
no voy a alcanzarlo, me freno más de lo que debería. Pero no es tanto así, hay veces en las que no me
freno y anhelo y busco y me caigo, y cada que me caigo me da más trabajo recomenzar; retomo el vuelo frenándome
más, con cansancio, con agotamiento y tristeza.
Yo no alcanzo. O quizá sí pero no me parece suficiente. No me
he cansado de escribir, por ejemplo, pero lo que más hago es quejarme, no me he cansado de quejarme. Hace unos meses leí Memorias del subsuelo de Dostoievski, y me enfrenté a un espejo, yo soy como
ese hombre de la queja, que no tiene otra opción más que quejarse porque es
verdaderamente incapaz de hacer otra cosa.
Yo no soy suficiente. Vivo anhelando las vidas de otras
personas, pensando en qué me faltó para que ese hombre que me encantaba me
hiciera caso, por qué tuve la mala suerte de no ser elegida para tal o cual
trabajo, para esa beca para la que me esforcé tanto. Resultado: no soy suficiente. Y la duda es una cosa enferma que carcome el alma paulatinamente,
porque si uno supiera qué hizo mal
podría al menos trabajar para obtener ese “algo” que hizo falta, para saber por dónde arreglar la cosa. La duda, cera caliente vertiéndose sin parar en el cuerpo.
Si tan sólo pudiera aceptar la insuficiencia y la
mediocridad, sería todo muy sencillo. Pero no, yo vivo aferrada a las posibilidades
alegres que veo en los otros, pensando por qué ellos sí y yo no. Si pudiera aceptar que tengo un trabajo mediocre
pero que me pagan bien, podría dejar de anhelar eso que yo creo que es mejor para mí, de buscar, de desgastarme por
hacer que otros, los de otros trabajos, me legitimen y me contraten. Pero no
alcanzo, no alcanzo para lo que deseo, no tengo talento, no importa el
esfuerzo, no alcanzo. Igual me pasó con un tipo al que yo adoraba con mucha
devoción: no le alcancé, no fui suficiente para que quisiera estar conmigo, ni
modo. Es la historia de mi vida. Tengo problemas con el hecho de tener que aceptar amable y felizmente lo
que tengo en lugar de tratar de luchar por algo más.
En fin, así soy, corta. El mundo no se hace a medida de
nadie y, sin embargo, yo siempre quedo corta para lo que deseo. ¿Sería tan
terrible acoplarse a lo que hay y dejar de sufrir? Por un lado no, pero por
otro, la necedad… Ese querer ser más de lo que se es, ese maldito deseo
insatisfecho y el constante impedimento por ser eso más y esa estúpida tendencia
a sólo admirar lo que falta en lugar de valorar lo que se tiene y esa antigua necedad por querer que las cosas sean otra cosa.
Music on: Óverdur - Sigur Rós
Quote: "El silencio es la grieta por la que camino cuando no respondo". Adriana Ventura
Reading: Odioso caballo - Francisco Hernández
Music on: Óverdur - Sigur Rós
Quote: "El silencio es la grieta por la que camino cuando no respondo". Adriana Ventura
Reading: Odioso caballo - Francisco Hernández
Quote:
viernes, 17 de junio de 2016
La libertad, esa utopía
Hace unos días estuve en el Anexo del Reclusorio Oriente. El programa Visitando a los lectores, que organiza la Coordinación de Literatura del INBA, me volvió a invitar. En esta ocasión les llevé un texto de Jorge Luis Borges: "La casa de Asterión". No sé por qué me gusta tanto ese cuento, creo que es, en parte, por mi afición a los mitos griegos, y porque creo que todos ellos pueden explicar mucho de nuestro comportamiento actual, ya que los dioses son humanos y comenten atrocidades humanas, pero con el poder de un dios. La historia de Teseo y el Minotauro me ha fascinado desde que un día, cuando era niña, mi mamá tuvo a bien comprarme un libro de mitología para niños, nunca he terminado de agradecer esa adquisición, por cierto.
La idea del ciclo es hablar de la obra propia, pero creía que era mejor hablar de Borges primero, aunque claro, si uno habla de Borges y luego lee un textito propio queda muy mal parado, pero bueno, no quise ser protagonista total así que llevé mis copias y leímos poco a poco, detenidamente, el cuento (en ocasiones como ésta es que pienso que debería aventurarme a dar clases de Literatura, pero esa es harina de otro costal), les gustó mucho. Sin advertirlo a toda conciencia, había elegido un texto cuyo centro era el encierro, la privación de la libertad y, sobre todo, la soledad. No inicié hablando de estas características, sino más bien de los recursos literarios de la transgresión a lo establecido, en este caso, la transgresión y "vuelta de tuerca" que ofrece Borges al dar una imagen del Minotauro no como la bestia despiadada que nos cuenta el mito, sino como este ser alienado e ignorante de su castigo, este ser que busca entretenerse de mil maneras para tratar de evadir la soledad.
Uno de los muchachos que asistieron a escucharme me preguntó mi opinión de "libertad", dijo que a ellos les habían dicho que para qué querían la libertad si no habían sabido utilizarla de manera correcta. Yo no puedo juzgar, ignoro por qué cada uno de ellos está ahí, no es cosa relevante. Sólo contesté que la libertad era una utopía, que yo misma, allá afuera, era esclava de un montón de cosas. Y es cierto, el sistema nos ha hecho creer ciertas situaciones, actuar conforme a ciertas líneas y, entre tanto, no nos damos cuenta de que somos esclavos y, aunque nos diéramos cuenta, no es tan sencillo salir huyendo como si nada, las reglas del mundo nos atrapan, nos llevan como si tuviésemos los ojos vendados o bien, como esclavos a disgusto y sin fuerzas para la rebelión.
Personalmente, me sentí muy agradecida con la invitación, esta ocasión la disfruté incluso más que la primera (no sé qué sea, pero tiendo a sentirme más a gusto entre hombres que entre mujeres). Trabajo diario en un lugar que nada tiene que ver con la literatura, sé que muchos grandísimos escritores tuvieron trabajos comunes y hasta mediocres; yo, aunque no me creo grande, sí creo que se puede tener una actividad intrascendente siempre que se trata de trabajar también por lo que sí es trascendente. Este tipo de actividades son un respiro a mi rutina. Recuerdo una frase genial de Henry Miller que me parece que se adapta perfecto a lo que trato de expresar: "Siempre hay sitio, aunque sea en nuestra propia alma, para crear un trozo de Paraíso, por demencial que pueda parecer semejante propósito". Suscribo, hay que luchar por generar esos sitios, si dejamos de crearlos estamos dejando de lado una buena parte de nosotros.
Así pues, estaré muy agradecida si me permiten realizar una actividad similar. Tengo que seguir el camino de mi pasión, es lo único que tengo seguro en mi vida.
Music on: A day in the life - The Beatles
Quote: "No sólo olvidamos cosas porque carecen de importancia, sino también porque importan demasiado". Joseph Roth
Reading: Odioso caballo - Francisco Hernández
viernes, 8 de abril de 2016
Palabras urgentes
El lunes pasado estuve con Andrés Castuera-Micher en su programa "Palabras urgentes" que se transmite por Código Ciudad de México. Leí poesía y charlamos, me hizo preguntas inteligentes, y creo que salí bien librada. Media hora de charla poética hizo que todo mi día valiera la pena, que sintiera que sí, que hay que seguir por ahí, que la pasión es la pasión y que hay que seguir adelante con ella, a pesar de su apariencia cero redituable.
Hay un podcast y se escucha aquí:
http://www.codigoradio.cultura.df.gob.mx/index.php/palabras-urgentes/21824-adriana-dorantes
Music on: Ray LaMontagne - Let it be me
Quote: "La poesía dota a las cosas de una vida circunstancial". Georges Braque
Reading: Los enamoramientos - Javier Marías
Hay un podcast y se escucha aquí:
http://www.codigoradio.cultura.df.gob.mx/index.php/palabras-urgentes/21824-adriana-dorantes
Music on: Ray LaMontagne - Let it be me
Quote: "La poesía dota a las cosas de una vida circunstancial". Georges Braque
Reading: Los enamoramientos - Javier Marías
miércoles, 30 de marzo de 2016
Elecciones
¿Será que las elecciones que hacemos son realmente nuestras? Estamos en una suerte de predisposición social y cultural tan fuerte y tan clavada en el inconsciente que no siempre reparamos en ellas. Esto va desde cosas triviales como elegir algo en el menú hasta aspectos más "importantes" como decidir a qué nos vamos a dedicar el resto de nuestras vidas. Creo que deberíamos decidir con base en la experimentación de cosas que nos llaman la atención, que nos atraen y nos estimulan, pero no siempre es así. Yo tengo el problema de que no quiero elegir, porque quiero tenerlo todo, ¿por qué tengo que elegir entre comer rico o no engordar? ¿por qué debo elegir si tengo dinero o tiempo libre? Quizá sí elegimos por nosotros mismos pero no en función de lo que realmente queremos, sino en función de lo que debería construir un bien mayor, cosa que es muchas veces muy indefinida. Unas cosas por otras, dicen. Por ejemplo, hoy decidí pedir una ensalada cuando quería comerme una hamburguesa o unas alitas picosas y grasientas, en función del "bien mayor". Después de todo, creo que para no morir de locura y de mediocridad, no debemos alejarnos de esas cosas que encienden la chispa de la curiosidad, del placer, de esa suerte de salvación que a veces se necesita para no sucumbir al mundo. Y bueno, todo esto porque encima de que no tengo tiempo, me busqué un curso de poesía, para evitar el estancamiento existencial y poder creer que existe algo que me rescata de todas las decisiones que tengo que hacer, como ir a trabajar diez u once horas diarias en aras de ahorrar para pagarme un viaje, como hacer ejercicio porque estoy gorda y me da asco serlo, en fin.
Dentro de todo, creo, hay que elegir la vida, lo que más vida contenga, porque el tiempo es muy corto y no hay necesidad de gastarlo en esas cosas que ni siquiera comprendemos.
Music on: Love more - Bon Iver
Quote: "Soñé que jugaba con mi reflejo. Pero mi reflejo no estaba en un espejo, sino que reflejaba a otra persona que no era yo". Clarice Lispector
Reading: Los enamoramientos - Javier Marías
Dentro de todo, creo, hay que elegir la vida, lo que más vida contenga, porque el tiempo es muy corto y no hay necesidad de gastarlo en esas cosas que ni siquiera comprendemos.
Music on: Love more - Bon Iver
Quote: "Soñé que jugaba con mi reflejo. Pero mi reflejo no estaba en un espejo, sino que reflejaba a otra persona que no era yo". Clarice Lispector
Reading: Los enamoramientos - Javier Marías
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