"La literatura es uno de los más tristes caminos que llevan a todas partes" André Breton
lunes, 3 de enero de 2011
Año Nuevo
Para ser felices hay que convertirse en cínicos desencantados enemigos de la esperanza. Hay que dejar de preocuparse demasiado y no tomar en serio la existencia.
Ah, pero qué memorable es hacer todo lo contrario: vaciar el alma en quimeras efímeras, absolutamente bellas y totalmente irrealizables, con tal de obtener el estímulo de eso que llamamos vida y su alimento: la ilusión.
Ser feliz resulta complicado, soy exigente siempre, quiero más y más. Busco poesía que justifique la vida real y deseo un olvido enoloquecido para ignorar a ratos que todo lo que haga está condenado desde el principio.
Algo ha de haber mal en mí, tengo fallas de fábrica enraizadas en los motores de la esperanza, existe un ruido ensordecedor taladrando mi conciencia para que mi ser no desvanezca y renuncie, para que me siente alegremente como si esperara a Godot, con la firme convicción de que igual que en la obra, este magnánimo personaje sí aparecerá.
Se me caen los teatritos uno por uno, me desgasta bastante el hecho de que tenga que desaparecer y hacer como que en verdad olvido, como que no me importa, como que ya no duele y como que ya no lloro. Yo no he dejado de ser yo. Soy la misma absorta del mundo, esperando en una calma aparente por que el mundo se descentre y todo cambie radicalmente. Navego incansable, sé que el puerto del amor no reconoce mi barco, comienzo a cansarme (no sé de dónde saco fuerzas), y sigo adelante; estoy pobre de muerte, escribiendo y gritando a mis adentros para acallar el canto de las sirenas que me prometen la eternidad.
Me rompo, sigo quebrándome poco a poco tras el peso de los recuerdos. No hay manera de repararme. Estoy sola.
Terminó un año, un lapso insignificante que me ha dejado la misma desesperanza renovada por una ilusión que eventualmente se tornó en desesperanza también. Un ciclo eterno, cada vez más sofocante; mi barco no consigue navegar sino dando vueltas sobre el mismo eje imaginario, nunca va en línea recta. Se me acaba esa cantidad mínima de delirio, necesaria para no renunciar. De alguna manera u otra, sigo saliendo a flote.
Este año me permitió conocer nuevos rostros, es cierto; estoy ahora recogiendo nuevas piedras, cargando el bote con esa nueva gente que ha cruzado mi camino, como el cuervo vetusto y amenazador, sé que no se irán del todo sino que permanecerán atormentando mi vida, sin remedio. No hay manera de evitar el andar de siempre. No como uno quisiera, pero es cierto que la gente se va quedando.
Así pues existe más bien una soledad existencial invediendo todo mi cuerpo, me come por dentro por el silencio sepulcral de mi corazón deshabitado. Lo peor, ya lo he dicho antes, es que todavía no puedo decir que todo ha perdido sentido. Mi sitio infernal no me permite la bendición de la locura total ni del desencanto, soy necia, sigo intentando, subo cántaros de aguas negras como si ese fuese mi único talento.
Darme nuevos ánimos al iniciar este nuevo año es una ilusión. Ya es muy tarde para cambiar cualquier cosa, muy tarde para comprarme un poco de amor propio que me aleje de la búsqueda de la otredad y de este interminable ciclo horripilante.
Pero se acabó un año e inició otro y como soy necia y absurda, trato de repararme, aunque sepa implícitamente que tal misión es fútil. Me quedo aún con el trago amargo de la ausencia, con el determinismo y la imposibilidad del cambio, me quedo con el amor marchitándose, quemándose lentamente sobre todo lo que soy, desperdiciado, me quedo con la nostalgia de los instantes bellos y el nítido recuerdo de todo lo que ha salido mal.
Quizá otro día escriba cosas más alegres, quizá, cuando el mundo finalmente pierda todo equilibrio, cuando venga un caos colosal que me arranque de estas tristes fantasías, cuando se acabe este año, y otro, y otro más, cuando despierte, siendo un gato, en otra vida.
Music on: Citizen erased - Muse
Quote: "La existencia podría justificarse si todo el mundo se comportara como si fuese el ultimo ser vivo. "Cioran
Reading: Antes que anochezca - Reinaldo Arenas
miércoles, 15 de diciembre de 2010
Los alrededores
Finalmente hubo árbol, y nacimiento y botitas y dulces, toda la cosa. Y un río de lágrimas momentáneo inevitable. Pero ahí estamos, a unos días de la cena y los vinos. ¿Felices?, no lo sé, quizá no completamente, pero estamos juntos y eso es lo que importa.
Porque yo no necesito nada de cuestiones religiosas, ya saben lo que pienso al respecto, que es un opio del pueblo, que alimenta esperanzas vanas y que ciega a los hombres ante la verdad, porque en ninguna circunstancia, ni siquiera es bueno pensar que existe para agredirlo o cuestionarlo, eso es perder el tiempo.
A mi díganme de lo que sí importa. Meter un arbolito en casa para celebrar el nacimiento del salvador al que hay que cantarle a eso de las 12 que es cuando nació, patrañas también. Sí le sigo la corriente es por los alrededores, como si yo estuviera presenciando un performance que acarrea beneficios colaterales, que son los que yo disfruto.
Tanta lata doy con el arbolito, una pobre pieza de naturaleza asesinada que no me remite a ningún dios, en dado caso, si de eso se tratara, mejor recuerdo el origen, la tradición nórdica, el árbol del universo como centro del misticismo vital en cuya copa se halla Asgard y en las raíces Helheim. El arbolito una vez más simboliza el efecto colateral. Sé que el “niño dios” no nació en diciembre, sino en abril, así como se que el cristianismo como religión oficial respondió a una cuestión política cuando el emperador Constantino pensó que lo más conveniente era, ante el número de conversos en Europa, declarar el cristianismo como la religión oficial, ganar adeptos, terrenos y finalmente poder, como siempre. Sé que no hubo salvador, sino acaso un profeta, que no nació de manera divina y tampoco cuida de los hombres que lo crucificaron. Pero finalmente todo lo que vivimos y creemos saber por cierto está construido a partir de una mentira, y una acumulación de mentira está perfilada a crear una verdad universal y compartida.
Decoro un árbol de navidad con esferas de colores, más porque me gusta el color y el brillo, que porque me represente el regalo de Dios al hombre o la alegoría de la manzana que tentó a Adán. Le pongo luces porque es la luz es parte de los recuerdos de infancia que busco hacer perdurables, no porque ahí radique la luz de la divinidad al mundo, y doy regalos sin ningún otro simbolismo que el de dar algo auténticamente a la gente que quiero y deseo que esté a mi lado. Esos son los eventos colaterales, los alrededores y son más importantes que el performance.
Así pues, si cenaremos en navidad para celebrar la llegada de dios, yo cenaré para celebrar la unión familiar, la alegría que todavía nos da juntarnos y el h echo de que a pesar de que somos muy diferentes siempre estamos apoyando la espalda del otro cuando se necesita y conviviendo por gusto y no por obligación. Dada la taza de familias disfuncionales o de gente que ni siquiera tiene a alguien con quien contar, el ser afortunada me representa cosas más importantes y trascendentes, más dignas de celebrar que el nacimiento de un supuesto niño milagroso.
Celebremos pues. Yo celebro y me contento con tener un árbol y un nacimiento que une a la gente, por las causas que sean, pues el resultado es benéfico. Nada le agradezco a Dios sino a la gente que me rodea, si acaso debiera agradecerle, y no directamente a él, es el efecto placentero que me produce todo esto y que tan absurdo pretexto una a la gente y saca lo mejor de ella.
Music on: Human - The Killers
Quote: "un cobarde es un hombre capaz de prever el futuro. un valiente es casi siempre un hombre sin imaginación" Charles Bukowski
Reading: La máquina de follar - Charles Bukowski
jueves, 2 de diciembre de 2010
Luces ausentes de Navidad
Este es el recuerdo: un árbol grande, natural, atascado de adornos y luces; botas con los nombres de cada uno (como quince, más o menos); un nacimiento colosal y la casa con motivos navideños en cada rincón: paredes, mesas, sillones, vasos, servilletas, manteles; regalos, cena, música, baile, felicidad, gente.
Pasan los años, la gente se muda y se muere. De aquellos momentos en que cenábamos en un tablón ataviado para esa especial ocasión (en dos turnos, porque todos no cabíamos para cenar al mismo tiempo), nada queda. En casa de mi mamá, mi aún casa, hoy estamos de luto por los muertos y las malas cosas del año. Hoy hay tristeza, los renos de peluche con pilas y canciones pregrabadas se quedaron en sus cajas, en silencio; hoy somos apenas cinco conjurados a cenar en la cocina algún guisado mandado a hacer o bien un enlatado que requiere poca cocción. Hoy no hay árbol.
Contrario a lo que le sucede a mucha gente, la época navideña no me representaba ningún tipo de nostalgia, al contrario, era sinónimo de esperanza, una muy rara que si bien no estaba vinculada a las creencias religiosas, sí lograba estimularme hacia cosas positivas. Ahora es diferente, no me aqueja particularmente la muerte, porque estoy conciente de que la vida sigue y no entiendo el afán de “enlutecerse” a voluntad, pero una vez en tal situación me siento llamada a la solidaridad y me dejo contagiar por un extraño deseo de no alterar lo que se ha establecido.
Me doy cuenta que los detalles más insignificantes como las luces y el arbolito representan mucho más de lo que solía pensar. De pronto veo cómo se desmoronan esas cosas que daba por sentadas y cuánto impacto emocional tienen. Ahora sí siento esa nostalgia terrible de la que todos hablan, la encuentro más pesada aún por venir sumándose a la frustración y la tristeza contagiada. Ya no hay espacio para repetir el recuerdo y seguirlo perpetrando, aquello se ha derrumbado.
Lo que me queda es hallar la fuerza de voluntad para construir nuevos recuerdos a partir del cambio, pero tal cosa no resulta tan sencilla de realizar. Me queda, al lado de la mesa donde solían ponerse los dulces, mi eterno descontento con la finitud y mi obligado punto de partida hacia lo que no deseo. Así la oscuridad navideña, así las cosas...
Music on: Public Pervert - Interpol
Quote: "Todo lo que soñé dura un minuto y es un minuto todo lo vivido" Octavio Paz
Reading: Los versos satánicos - Salman Rushdie
viernes, 26 de noviembre de 2010
Algunas confesiones
Confieso que en esta ocasión fui yo la que abandonó. Nunca antes lo había hecho. Mi vida se había llenado de una serie de fracasos sentimentales y sufrimiento absurdo por el amor no correspondido. Es verdad, tuve que alejarme y el amor no me fue suficiente como para permanecer en la actitud estoica y que doliera más. Fui egoísta. Ahora estoy mejor. Sin embargo, hay recuerdos que se quedan anclados en la piel, tan imperceptibles y al mismo tiempo tan presentes. No es tan terrible, pues con la acumulación de ocasos se irán diluyendo del cuerpo.
Ya no pronuncio nombres, porque la palabra crea y reafirma, hace que existan. Sólo recuerdo en silencio, como siempre, anclada en un barco ebrio que navega sin querer tocar tierra, sabiendo que en el puerto el sol seguirá siendo igual de frío y de solitario. Inutilidades inolvidables habitan mi cabeza y a veces estoy tan cansada de guardar recuerdos que me parece imposible seguir viviendo para crear nuevos. Pero también a veces me encuentro dispuesta a tirarlo todo por la borda y sumergirme hasta exprimir lo más que pueda de la vida.
Dándole vueltas al asunto del amo una y otra vez, me queda claro su naturaleza caprichosa, y que uno tiene la culpa por anhelar demasiado esas cosas que no pueden ser. Pero situados en la alegre ruleta de la vida, también entiendo que a veces se puede ganar, que de vez en cuando uno siente que las cosas valen la pena y que la compañía de alguien no es circunstancial sino verdadera. Impresiones nada más, evidentemente, pero de no tener un sueño cuando menos abstracto, ¿cómo se podría seguir adelante con la vida sin enloquecer o suicidarse?
La finitud me ofusca todavía. Mi reino sí es de este mundo, aquí se busca sin cesar esa eternidad luminosa que nos guarde sin peligro. Mi reino es este, el de los que anhelan encapsular instantes y hacer que el presente, en efecto, sea perpetuo. Mi reino está plagado por una planta opiácea llamada Esperanza que me atrae a engullirla con desesperación, para pensar que cosas mejores son posibles, para soñar, para entregarme, para amar, para regresar a la finitud.
Detrás de los años erijo un altar a la memoria, como un ritual que me resulta imposible evitar. No soy extraordinaria, al contrario, mis aspiraciones oníricas decrecen, tal cual sucede para todo aquel que vive –por necesidad y constancia-, con los pies bien anclados en la realidad. No soy feliz. Pero tampoco sufro. Escribo, una vez cada semana, para explorar mi mente, eso que soy y no comprendo, y muy importante: para no olvidar.
Music on: The suburbs - The Arcade Fire
Quote: "No hay cosa más amarga para el hombre que descubrir que ha estado creyendo en un fantasma" Salman Rushdie
Reading: Los versos satánicos - Salman Rushdie
Ya no pronuncio nombres, porque la palabra crea y reafirma, hace que existan. Sólo recuerdo en silencio, como siempre, anclada en un barco ebrio que navega sin querer tocar tierra, sabiendo que en el puerto el sol seguirá siendo igual de frío y de solitario. Inutilidades inolvidables habitan mi cabeza y a veces estoy tan cansada de guardar recuerdos que me parece imposible seguir viviendo para crear nuevos. Pero también a veces me encuentro dispuesta a tirarlo todo por la borda y sumergirme hasta exprimir lo más que pueda de la vida.
Dándole vueltas al asunto del amo una y otra vez, me queda claro su naturaleza caprichosa, y que uno tiene la culpa por anhelar demasiado esas cosas que no pueden ser. Pero situados en la alegre ruleta de la vida, también entiendo que a veces se puede ganar, que de vez en cuando uno siente que las cosas valen la pena y que la compañía de alguien no es circunstancial sino verdadera. Impresiones nada más, evidentemente, pero de no tener un sueño cuando menos abstracto, ¿cómo se podría seguir adelante con la vida sin enloquecer o suicidarse?
La finitud me ofusca todavía. Mi reino sí es de este mundo, aquí se busca sin cesar esa eternidad luminosa que nos guarde sin peligro. Mi reino es este, el de los que anhelan encapsular instantes y hacer que el presente, en efecto, sea perpetuo. Mi reino está plagado por una planta opiácea llamada Esperanza que me atrae a engullirla con desesperación, para pensar que cosas mejores son posibles, para soñar, para entregarme, para amar, para regresar a la finitud.
Detrás de los años erijo un altar a la memoria, como un ritual que me resulta imposible evitar. No soy extraordinaria, al contrario, mis aspiraciones oníricas decrecen, tal cual sucede para todo aquel que vive –por necesidad y constancia-, con los pies bien anclados en la realidad. No soy feliz. Pero tampoco sufro. Escribo, una vez cada semana, para explorar mi mente, eso que soy y no comprendo, y muy importante: para no olvidar.
Music on: The suburbs - The Arcade Fire
Quote: "No hay cosa más amarga para el hombre que descubrir que ha estado creyendo en un fantasma" Salman Rushdie
Reading: Los versos satánicos - Salman Rushdie
jueves, 18 de noviembre de 2010
La soledad del Twitter
Hace poco tiempo que mantengo una cuenta en Twitter, la tengo más por interés en cierta persona que twittea mucho y que, como me interesa, ando al pendiente de lo que hace; ahora que le he agarrado el modo la utilizo cada vez con mayor frecuencia. Con el paso del tiempo he agregado gente a la sección de “siguiendo” y en ocasiones ha aparecido uno que otro curioso ahora listado en la casilla de “seguidores”. A ratos le encuentro el chiste, a ratos no tanto.
Me sucede que siento que esto del Twitter es una llamada de auxilio para la gente con soledad extrema. Además, encuentro curioso que a pesar de que hay grupos de gente que se siguen mutuamente, son muy pocas las veces en hay una respuesta a la sarta de tarugadas que uno puede poner. Es un grito de soledad que repercute en más soledad; se busca una compañía que por supuesto, no aparece (y ¿cómo va a aparecer si todo es en la web, si lo único que otorga un poco de personalidad es la coqueta @ que precede a los nombres?).
Para eso, me quedo con lo clásico. Desde hace años escribo frustraciones, sueños rotos, desamores, quejas y demás bellezas en una especie de diario de vida. Lo empecé a los 15, cuando tenía ciertas cosas que decir, pero me avergonzaba confesarlas (nada fuera de lo normal, sólo me enamoré de un maestro), poco a poco las páginas se fueron llenando de ideas y manifestaciones varias, desde amorosas hasta existenciales, secretos ocultos, traumas, experiencias de vida, en fin, cosas que no podía decir abiertamente a nadie. Era más que nada, una manera de descarga de esa frustración acumulada y pensada sólo para el silencio, como si yo fuera la interlocutora de mi otro yo. Twitter es casi la misma cosa pero con espectadores fantasmas e impersonales; está acoplado a la modernidad y se limita a un número específico de caracteres, porque la vida rueda demasiado rápido y la concreción es la mejor forma de hacerse presente.
En Twitter he puesto algunas frases de mis poesías favoritas sin dar el crédito al autor (cosa curiosa, objeto de otro post, quizá), fragmentos de mis diarios y de esas cosas viejas que antaño me resultaban demasiado personales y obviamente secretas. Nadie se inmuta, ni un “Retweet” ni una respuesta. Me intriga ¿acaso es que aunque nos exterioricemos seguimos estando solos? Sí, estoy segura de que es eso. Además, ¿a quién le va a importar un pensamiento suicida subido a hora pico de Twitter, en medio de cien frases de alegres cibernautas seguidores? A nadie le importa, esa es la verdad. En silencio o no, estamos solos.
Así se resume pues, el cenit de mi experiencia con el Twitter. Personalmente, hay veces en las que prefiero regresar a lo clásico y disfruto enormemente hacerlo, es decir, escribir en el cuadernito mono, con tintas de colores, extendiéndome por hojas y hojas de divagación existencial. Me atrae bastante la idea de lo oculto, de pensar concretamente, que si no existe algo es por el secreto, no por la indiferencia. Sé que todo esto, de cualquier modo, no ayuda a reparar la soledad, esa penumbra eterna que muerde sin que nos demos cuenta.
Music on: Mediocre - Ximena Sariñana
Quote: "Creo todo lo que me dices, pero también sé que todo resultará distinto" Henry Miller
Reading: Los versos satánicos - Salman Rushdie
Me sucede que siento que esto del Twitter es una llamada de auxilio para la gente con soledad extrema. Además, encuentro curioso que a pesar de que hay grupos de gente que se siguen mutuamente, son muy pocas las veces en hay una respuesta a la sarta de tarugadas que uno puede poner. Es un grito de soledad que repercute en más soledad; se busca una compañía que por supuesto, no aparece (y ¿cómo va a aparecer si todo es en la web, si lo único que otorga un poco de personalidad es la coqueta @ que precede a los nombres?).
Para eso, me quedo con lo clásico. Desde hace años escribo frustraciones, sueños rotos, desamores, quejas y demás bellezas en una especie de diario de vida. Lo empecé a los 15, cuando tenía ciertas cosas que decir, pero me avergonzaba confesarlas (nada fuera de lo normal, sólo me enamoré de un maestro), poco a poco las páginas se fueron llenando de ideas y manifestaciones varias, desde amorosas hasta existenciales, secretos ocultos, traumas, experiencias de vida, en fin, cosas que no podía decir abiertamente a nadie. Era más que nada, una manera de descarga de esa frustración acumulada y pensada sólo para el silencio, como si yo fuera la interlocutora de mi otro yo. Twitter es casi la misma cosa pero con espectadores fantasmas e impersonales; está acoplado a la modernidad y se limita a un número específico de caracteres, porque la vida rueda demasiado rápido y la concreción es la mejor forma de hacerse presente.
En Twitter he puesto algunas frases de mis poesías favoritas sin dar el crédito al autor (cosa curiosa, objeto de otro post, quizá), fragmentos de mis diarios y de esas cosas viejas que antaño me resultaban demasiado personales y obviamente secretas. Nadie se inmuta, ni un “Retweet” ni una respuesta. Me intriga ¿acaso es que aunque nos exterioricemos seguimos estando solos? Sí, estoy segura de que es eso. Además, ¿a quién le va a importar un pensamiento suicida subido a hora pico de Twitter, en medio de cien frases de alegres cibernautas seguidores? A nadie le importa, esa es la verdad. En silencio o no, estamos solos.
Así se resume pues, el cenit de mi experiencia con el Twitter. Personalmente, hay veces en las que prefiero regresar a lo clásico y disfruto enormemente hacerlo, es decir, escribir en el cuadernito mono, con tintas de colores, extendiéndome por hojas y hojas de divagación existencial. Me atrae bastante la idea de lo oculto, de pensar concretamente, que si no existe algo es por el secreto, no por la indiferencia. Sé que todo esto, de cualquier modo, no ayuda a reparar la soledad, esa penumbra eterna que muerde sin que nos demos cuenta.
Music on: Mediocre - Ximena Sariñana
Quote: "Creo todo lo que me dices, pero también sé que todo resultará distinto" Henry Miller
Reading: Los versos satánicos - Salman Rushdie
viernes, 12 de noviembre de 2010
Once upon a November
1. Otro 6 de noviembre detrás de nosotros, y yo sin él. De nada me sirve rememorar lo ido, sufrir por lo imposible, pensarlo una y otra vez cuando el día innombrable se acerca y acontece, de nada sirve volverle a escribir en el cuaderno que empecé hace años, agarrar su fotografía y estar imaginando que este tiempo no es este sino otro, el anterior, cuando todo, hasta la respiración, era más simple. Pienso en él, en ese día especialmente. Creo que nunca dejaré de hacerlo.
2. Hoy, 12 de noviembre, se celebra el natalicio de Sor Juana, pienso en sus sonetos, los que más me gustan, aquellos que versan sobre el amor más doloroso de todos: el no correspondido; yo misma he tenido muchos de ellos, me encuentro muchas veces como el yo lírico de aquel soneto “que no me quiera Fabio al verse amado”, teniendo a un buena promesa de amor a mi lado, y llorando el desamor del que peor me trata: cito a la musa: “Si de Silvio me cansa el rendimiento, / a Fabio canso con estar rendida: / si de éste busco el agradecimiento, / a mí me busca el otro agradecida: / por activa y pasiva es mi tormento, / pues padezco en querer y ser querida.” Nunca gana la razón. Y así más pierdo.
3. Los muertos se quedan aquí siempre, no es que se vayan y vuelvan simbólicamente en la fecha que les hemos asignado. Están presentes en la vida que seguimos, en cada rincón, endureciéndose. Este año hemos puesto la ofrenda más triste de todas, llena de fotografías de los muertos viejos y los nuevos (si tal descripción es correcta). Son demasiados. Apenas tengo 25 años; imagino lo que duele (¿duele todavía?) para la abuelita de 90 años que ha visto morir a todos sus hermanos, además de sobrinos, amigos y demás familiares.
4. Escribo sobre un viaje existencial que no he realizado, se trata de escapar del lugar en que uno está, de irse a la mitad de una tormenta en una especie de aventura sin previsiones. Necesito irme, aunque el viaje sea el peor y más fatídico, aunque no encuentre puerto seguro, aunque el barco esté lleno de fantasmas y ecos que me llaman y al mismo tiempo me ignoran, aunque me vuelva loca. Irme ya porque detrás de mí hay un fantasma todavía más grande. No planeo regresar a Ítaca.
5. Y sueño (despierta y dormida) con aquellas cosas imposibles e inamovibles, con el príncipe azul que no existe, con el amor eterno que hace andar el mundo, con el romanticismo como eje de la existencia, con el tiempo liviano y alterable que permite hacer las cosas bien, con muchas otras quimeras, deseos e intentos no condenados al fracaso. Sueño, espero, busco y, lo peor, amo: ¿qué remedio?
Music on: Another world - Antony and the Johnsons
Quote: "era como una noche de invierno, con nieve para asfixiar decididamente al mundo" Arthur Rimbaud
Reading: Los versos satánicos - Salman Rushdie
2. Hoy, 12 de noviembre, se celebra el natalicio de Sor Juana, pienso en sus sonetos, los que más me gustan, aquellos que versan sobre el amor más doloroso de todos: el no correspondido; yo misma he tenido muchos de ellos, me encuentro muchas veces como el yo lírico de aquel soneto “que no me quiera Fabio al verse amado”, teniendo a un buena promesa de amor a mi lado, y llorando el desamor del que peor me trata: cito a la musa: “Si de Silvio me cansa el rendimiento, / a Fabio canso con estar rendida: / si de éste busco el agradecimiento, / a mí me busca el otro agradecida: / por activa y pasiva es mi tormento, / pues padezco en querer y ser querida.” Nunca gana la razón. Y así más pierdo.
3. Los muertos se quedan aquí siempre, no es que se vayan y vuelvan simbólicamente en la fecha que les hemos asignado. Están presentes en la vida que seguimos, en cada rincón, endureciéndose. Este año hemos puesto la ofrenda más triste de todas, llena de fotografías de los muertos viejos y los nuevos (si tal descripción es correcta). Son demasiados. Apenas tengo 25 años; imagino lo que duele (¿duele todavía?) para la abuelita de 90 años que ha visto morir a todos sus hermanos, además de sobrinos, amigos y demás familiares.
4. Escribo sobre un viaje existencial que no he realizado, se trata de escapar del lugar en que uno está, de irse a la mitad de una tormenta en una especie de aventura sin previsiones. Necesito irme, aunque el viaje sea el peor y más fatídico, aunque no encuentre puerto seguro, aunque el barco esté lleno de fantasmas y ecos que me llaman y al mismo tiempo me ignoran, aunque me vuelva loca. Irme ya porque detrás de mí hay un fantasma todavía más grande. No planeo regresar a Ítaca.
5. Y sueño (despierta y dormida) con aquellas cosas imposibles e inamovibles, con el príncipe azul que no existe, con el amor eterno que hace andar el mundo, con el romanticismo como eje de la existencia, con el tiempo liviano y alterable que permite hacer las cosas bien, con muchas otras quimeras, deseos e intentos no condenados al fracaso. Sueño, espero, busco y, lo peor, amo: ¿qué remedio?
Music on: Another world - Antony and the Johnsons
Quote: "era como una noche de invierno, con nieve para asfixiar decididamente al mundo" Arthur Rimbaud
Reading: Los versos satánicos - Salman Rushdie
jueves, 4 de noviembre de 2010
Eternidad
Una madrugada de falsas estrellas bebí la sangre de un inmortal;
es posible,
más allá de lo que cruza el umbral de la mente de los hombres.
Hoy me apela la carga de mi voluntad mal decidida,
una eternidad, monumento incierto,
esta cárcel de fuego que no daña, pero consume y mutila el paso a salvación alguna.
La tortura hallada sufre del mismo mal: lo eterno,
renazco cansada al amanecer incorruptible.
El rojo atardecer me persigue bajo la amenaza el día siguiente:
renaceré, siempre.
El destino me saltará a la cara con la crueldad de lo ineludible;
y todavía albergo en rabia vestigios de humanidad presente,
un halo de niebla que puebla el cementerio de la carne.
Hago todo lo que un mortal haría.
Incluso agradezco que el dolor exista,
intuyo oscuramente que sólo necesito a alguien como yo,
porque de nada sirve poseer todo el poder del mundo
si el alma se encuentra confinada a una indestructible soledad.
Ojalá el cielo otorgara refugio ante el níveo trajinar de la fantasía;
que los ojos se derramaran ya sin preámbulos en sangre negra
y lavaran cada centímetro de mi piel carcomida hacia dentro.
Soy absurda hasta el infinito.
También soy oscura,
un arco iris de falsa raíz.
Soy de alma tortuosa,
aún atraída a los deseos más insatisfactorios y a los placeres más lascivos;
también víctima inevitable de los encuentros más rosas,
de la realidad imposible vertida en recuerdos de agua.
Y aún, en lo más profundo del mundo,
también soy un alma que busca reinventarse,
burladora del grito, cómplice amargo del dolor primero.
Pero nada importa,
ni las horas pasadas entre los mortales felices
o los sueños grabados en mis irónicas carencias
menos aún la belleza de una flor moribunda entre mis dedos.
El hecho irreductible aquí tratado es que soy humanamente inmortal.
Me he entregado al sueño de muchos: el lugar congelado,
la música de lo eterno,
la búsqueda de la nada en los oídos de los muertos
toda la saliva que profiera estas palabras es ahora y siempre,
segura,
marmórea,
cíclica,
mi única dulcísima y perenne condena.
Music on: Hard enough - Brandon Flowers
Quote: "Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo" J. L. Borges
Reading: Los versos satánicos - Salman Rushdie
es posible,
más allá de lo que cruza el umbral de la mente de los hombres.
Hoy me apela la carga de mi voluntad mal decidida,
una eternidad, monumento incierto,
esta cárcel de fuego que no daña, pero consume y mutila el paso a salvación alguna.
La tortura hallada sufre del mismo mal: lo eterno,
renazco cansada al amanecer incorruptible.
El rojo atardecer me persigue bajo la amenaza el día siguiente:
renaceré, siempre.
El destino me saltará a la cara con la crueldad de lo ineludible;
y todavía albergo en rabia vestigios de humanidad presente,
un halo de niebla que puebla el cementerio de la carne.
Hago todo lo que un mortal haría.
Incluso agradezco que el dolor exista,
intuyo oscuramente que sólo necesito a alguien como yo,
porque de nada sirve poseer todo el poder del mundo
si el alma se encuentra confinada a una indestructible soledad.
Ojalá el cielo otorgara refugio ante el níveo trajinar de la fantasía;
que los ojos se derramaran ya sin preámbulos en sangre negra
y lavaran cada centímetro de mi piel carcomida hacia dentro.
Soy absurda hasta el infinito.
También soy oscura,
un arco iris de falsa raíz.
Soy de alma tortuosa,
aún atraída a los deseos más insatisfactorios y a los placeres más lascivos;
también víctima inevitable de los encuentros más rosas,
de la realidad imposible vertida en recuerdos de agua.
Y aún, en lo más profundo del mundo,
también soy un alma que busca reinventarse,
burladora del grito, cómplice amargo del dolor primero.
Pero nada importa,
ni las horas pasadas entre los mortales felices
o los sueños grabados en mis irónicas carencias
menos aún la belleza de una flor moribunda entre mis dedos.
El hecho irreductible aquí tratado es que soy humanamente inmortal.
Me he entregado al sueño de muchos: el lugar congelado,
la música de lo eterno,
la búsqueda de la nada en los oídos de los muertos
toda la saliva que profiera estas palabras es ahora y siempre,
segura,
marmórea,
cíclica,
mi única dulcísima y perenne condena.
Music on: Hard enough - Brandon Flowers
Quote: "Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo" J. L. Borges
Reading: Los versos satánicos - Salman Rushdie
viernes, 29 de octubre de 2010
De lo importante y lo no tanto.
Dicen que en la vida hay que enfocarse a las cosas importantes. ¿Qué es importante hoy en día? El país está hecho un desastre deplorable, eso todos lo saben y bien valdría decir que tal cosa es importante; la política es una maraña de mentira y corrupción, los asesinatos aumentan, igual los robos, los desaparecidos, las víctimas del narco, los desastres naturales y un largo etcétera. Todo eso es importante, porque vivimos en ese mundo y no podemos pretender que tales cosas no existen. Pero ¿eso es lo más importante?
"El hombre es la medida de todas las cosas" dijo hace siglos Protágoras; es cierto, cada quien, personalmente, es la meedida de sus propias cosas, y respeto lo saludable de apartarse de vez en cuando de esa importancia global, para individualizarse. Personalmente me importan cosas sencillas, las mismas que me enternecen y me alegran, como por ejemplo encontrar dinero en la ropa que hacía mucho no usaba, o saber que, con todos los defectos y fallas, existe gente que, sin motivo alguno, puede arrancarme una sonrisa con un regalo inútil o un chiste malo.
A veces quisiera que el mundo entero desapareciera, o por lo menos olvidar todas esas cosas que lo hacen tan terriblemente feo, hostil, deprimente. . Es una buena terapia pensar de vez en cuando que las cosas importantes no son aquellas que salen en los periódicos o que repiten los políticos, sino más bien las que uno va construyendo día a día así como los recuerdos que se quedan para generar más vida. Es importante despertar al lado del ser amado, por ejemplo, contemplar un atardecer en éxtasis, con calma, reír hasta que duela el estómago, vivir sin ataduras sociales, ser libre.
Cada quien decide qué es importante y qué no. Yo opto por la poesía, el loco amor, el instante, lo espontáneo y esas cosas pueriles, sí, que de alguna manera parecen mucho más importantes en su pequeñez, que la condensación de eventos grandes con repercusión alrededor del mundo. Es importante recordar, sobre todo, que vale la pena soñar, porque la realidad también es frágil y nada dura para siempre.
Music on: Man of a thousand faces - Regina Spektor
Quote: "La soledad no te enseña a estar solo, sino a ser único" Cioran
Reading: Los versos satánicos - Salman Rushdie
"El hombre es la medida de todas las cosas" dijo hace siglos Protágoras; es cierto, cada quien, personalmente, es la meedida de sus propias cosas, y respeto lo saludable de apartarse de vez en cuando de esa importancia global, para individualizarse. Personalmente me importan cosas sencillas, las mismas que me enternecen y me alegran, como por ejemplo encontrar dinero en la ropa que hacía mucho no usaba, o saber que, con todos los defectos y fallas, existe gente que, sin motivo alguno, puede arrancarme una sonrisa con un regalo inútil o un chiste malo.
A veces quisiera que el mundo entero desapareciera, o por lo menos olvidar todas esas cosas que lo hacen tan terriblemente feo, hostil, deprimente. . Es una buena terapia pensar de vez en cuando que las cosas importantes no son aquellas que salen en los periódicos o que repiten los políticos, sino más bien las que uno va construyendo día a día así como los recuerdos que se quedan para generar más vida. Es importante despertar al lado del ser amado, por ejemplo, contemplar un atardecer en éxtasis, con calma, reír hasta que duela el estómago, vivir sin ataduras sociales, ser libre.
Cada quien decide qué es importante y qué no. Yo opto por la poesía, el loco amor, el instante, lo espontáneo y esas cosas pueriles, sí, que de alguna manera parecen mucho más importantes en su pequeñez, que la condensación de eventos grandes con repercusión alrededor del mundo. Es importante recordar, sobre todo, que vale la pena soñar, porque la realidad también es frágil y nada dura para siempre.
Music on: Man of a thousand faces - Regina Spektor
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