jueves, 14 de octubre de 2010

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos

"esta muerte que nos acompaña
de la mañana a la noche"
Cesare Pavese

Estaba sentado detrás de ellos dos, en una esquina del cuarto. También he soñado con la muerte, igual que ellos, pero trato de no pensar en eso. Éramos nosotros tres nada más desde hacía un tiempo en una habitación de la que apenas podíamos percibir las paredes pues había poca luz. Pedro se llama uno, el que usa sombrero y tiene barba larga; el otro, creo que se llama Lázaro, él nunca habla conmigo. Están allá, platicando, los escucho bien desde mi lugar igual de oscuro; siempre regresan a la misma conversación sobre la muerte, como si no pudiesen dejarla atrás nunca. 
Pedro se acomodó el sombrero y miró hacia arriba, donde hay una ventana pequeña e inalcanzable.
—Sueño mucho con la muerte —dice Lázaro, mientras se lleva las manos a la cintura.
— Todos lo hacemos… todavía.
—La veo incluso cuando no duermo.
Pedro apenas lo voltea a ver y le contesta secamente:
—Es lógico.
En esa respuesta se resume toda la sabiduría que acaso reina en este cuarto de incertidumbre y tinieblas. ¿Qué es lo lógico? Aún me lo sigo preguntando.
—Me acuerdo que antes la había visto, mucho antes —Lázaro hace una pausa como si su argumento siguiente le fuese a doler. —No sabía que era ella.
Pedro, aún un poco indiferente, le dice:
—Sí, los ojos seguro. —Pedro busca algo en que subirse y así alcanzar la ventana. Sin embargo, sabe que aún de alcanzar a ver lo que había afuera, no le servirá de mucho pues la oscuridad de afuera indica que aún es de noche y no hay tampoco alguna luz en el cuarto de junto.
Lázaro sigue hablando con la mirada hundida en un horizonte imperceptible y el vacío del cuarto se deposita en sus ojos enteros.
—Es que uno no se pone a mirarle las manos a la gente, —dice.
—Sí, yo sí, de vez en cuando, bueno, ya lo sabía. —Contesta Pedro.
—¿Cómo?
—Mi abuelo la vio justo antes de morir y me lo dijo, dejó de ver por un instante y luego abrió los ojos y con una luz distinta, más clara, le alcanzó a ver las manos, tenía sus ojos en la mano, por eso supo que era ella.
—Yo nunca la vi en el momento de morir, fue hasta después y no sentí que me hubiera quedado ciego.
—No sé cómo es, sólo sé que mi abuelo vio sus propios ojos en la mano fría de la muerte, tan helada que de verla a distancia contagiaba el frío, ahí fue que supo que no había remedio; gritó desde la cama del hospital, yo estaba ahí justo cuando pasó, me dijo en un susurro que ella había llegado y también me dijo que si alguna vez la veía, aún en vida, que me fijara siempre en sus manos, que no tuviera mis ojos en las manos.
Estoy escuchando la misma historia, sé lo que vendrá después, pero parece que en este lugar la memoria no es un requisito y ninguno la comparte, acaso yo, un poco y tampoco termino de comprenderlo. Incluso me sucede que no sé bien qué sigue o cuántas veces se ha dicho lo mismo, por eso sigo escuchándolos atento cada que retornan a lo mismo que quizá no es en realidad lo mismo.
—¿Qué más dijo? —Pregunta, impaciente, Lázaro.
Afuera se escucha un ruido, ambos voltean a ver lo que parece ser una puerta, el ruido, parecido a unos pasos cesa de pronto.
—Nada —contesta Pedro y luego vuelve los ojos hacia mí pero no me mira, sino que busca algo a través de la pared que tengo detrás. —Nada —repitió de nuevo, —Mi abuelo dio un respiro muy largo antes de morir, se estremeció ligeramente y luego otra vez nada, dormido, y tieso. Así es la muerte para los vivos; mientras que para nosotros es un espasmo, para ellos es un gran evento.
—Aún da miedo, eso, morir pues, verla frente a ti.
—Terror. Uno piensa que es sólo miedo pero es un miedo muy antiguo. Si, terror, deseo de escapar y saber que no hay salida. Yo tampoco me acuerdo bien cómo morí, sólo sé que me vino a la mente la imagen de mi abuelo pero no pude gritar, ni tampoco dejé de ver, era como haber visto a la muerte ya desde muerto no desde vivo como le pasó a él.
—Yo también la he visto, la veo mucho, a cada rato y a veces hasta puedo ver mis ojos que cuelgan de sus dedos y desde ahí veo todo lo demás, sigo el movimiento de sus pasos desde mi posición, y veo el piso, la gente, toda esa gente que la ve y la ignora, veo desde ella, desde su mano nada más, como si yo ya no estuviera en mí.
Luego se hace un silencio en que intercambian miradas de profunda angustia como si en ellas encontraran la verdad que tanto anhelan conocer. Pedro se frota los brazos, parece que tiene frío. Lázaro, se ha ido hacia la pared de atrás, hacia donde estoy yo.
—Entonces, ¿cómo fue la vez en que de pronto la viste y supiste que ese era el momento? Aparte de los ojos, ¿hubo algo más?
—Creo que la hora se conoce cuando la verdad es demasiado evidente. A mí me pasó eso. Aunque no sé, ya te dije que no me acuerdo bien.
—La verdad es muy pesada.
—La verdad es perder los ojos ante la muerte, así me gusta pensarlo porque ella está en todos lados, desde que estamos vivos pero no lo sabemos y es sólo cuando la verdad es muy fuerte que podemos verla y entonces, lo irremediable: morir.
—Es un silencio muy grande, la verdad.
—Si, por eso este es un secreto muy bien guardado, porque pertenece a los muertos. Creo que si a mi abuelo se le alcanzaron a escapar esas palabras fue tal vez por un error. Ya ves, nada es perfecto, ni lo incomprensible lo es.
—Oye, escucha, parece que por la escalera baja alguien.
—Sí, ahí viene otro.
La escalera de la que hablan está lejos de nosotros, en el otro cuarto que se cierra por afuera y que sólo cuando se abre se distingue el óxido de sus peldaños desvencijados y viejos. Entonces se abrió la puerta y en el espacio mínimo que separa la puerta de los escalones cae un hombre, se revuelca y luego se queda quieto. Tiene los ojos abiertos pero parece no ver nada.
—¡Despierta! —le grita Pedro.
El hombre ha despertado, mira hacia todos lados con angustia, tiembla y tiene miedo.
—Todavía no ve nada —.
—Despierta bien, anda —.
Luego de unos segundos, el hombre aún tirado en el suelo, más tranquilo y con menos espasmos grita:
—¿Mis ojos? apenas puedo ver lo que hay aquí pero la vi, era ella. Su mano se acercaba a mi rostro y luego la volví a ver ya más lejos, y mis ojos como unas bolas heladas igual que sus manos, colgaban de sus dedos.



Music on: Sprawl II - Arcade Fire
Quote: "Todo hombre es como la luna: tiene una cara oscura que a nadie enseña" Mark Twain
Reading: Los versos satánicos - Salman Rushdie

domingo, 10 de octubre de 2010

Sed

estoy sedienta de instante


sedienta insaciablemente
de ti
y el sonido del silencio que abarca tu presencia
de ti
sedienta eternamente de un beso que abrace la luz, el amor y el deseo


sedienta siempre


tengo sed de eternizar el prístino momento en que tomas mi mano y me deseas
sed de otro tiempo adentro del tiempo
de una caricia tuya escondida entre mi piel,
sed de un sueño compartido y grande
sed del agua que regresa a saciar sin descanso


estoy sedienta del día en que la perfección existió
del futuro imposible
y del pasado feliz, ansioso desdoblándose en placer


tengo sed
mucha sed de vida...
sed de ti.






Music on: Open your eyes - Snow Patrol
Quote: "la gloria que es ser hombres / y compartir el pan, el sol, la muerte, / el olvidado asombro de estar vivos" Octavio Paz
Reading: La caverna - José Saramago

jueves, 30 de septiembre de 2010

Llegó la muerte

Me preguntan (la gente, en general, que no sabe bien a bien cómo acercarse al tema) que si pienso en él, sí, incluso olvido que está muerto; se me aparece en sueños y ahí no soy realmente consciente de que ha muerto, es sólo cuando despierto que todo regresa y tengo en el pecho un dolor manso, solitario, indescriptible. Murió mientras yo estaba en una fiesta, el celular se llenaba de llamadas perdidas mientras yo, segura y tranquilamente, me bebía una cerveza y reía con mis amigos.


Me preguntan también que si se han deshecho de sus pertenencias, yo digo que sí, bueno, yo me quedé sus calcetines y el desodorante guardado en el closet (aun sin abrir) y lo he usado a pesar de estar diseñado para hombre, a mí me da lo mismo. Mi mamá tiró la cama con todo y sábanas y el ropero con todo y ropa. Dice que no quiere tener más recuerdos del cuarto que también mató a sus padres y a otra de sus tías (¿pero qué podíamos hacer sino reciclar los cuartos?)


Esa noche llegué a casa para encontrarlo en pleno rigor mortis, las paredes del cuarto parecían haberse oscurecido un tono arriba del azul celeste que lo revisten, estaba tendido sobre aquella cama llena de recuerdos y sábanas a rayas. Eran las 7 de la noche y esa mañana aún me había despedido de él con la perturbada sensación de que sus ojos ya no me habían visto, con la certeza extraña de que él mismo estaba presintiendo su muerte o quizá viendo cara a cara a muerte a través de nosotros. Sus ojos no hicieron contacto con los míos. Y aún así me fui rápidamente bajando la escalera buscando el dinero exacto para el camión, los lentes, la bolsa, el agua, los cigarros, la comida. Me fui.


Todavía sus cenizas descansan sobre el piano donde mi mamá ha hecho una especie de altar con fotografías, flores, velas y agua. Si no las ha ido a llevar a la cripta es por culpa de la burocracia, porque la iglesia demanda una serie de papeles que la clínica de afiliación no ha podido proporcionar. Mi familia le sigue rezando (acción inútil, por supuesto), no hay manera da resucitar con un rezo y la realidad es que todos ignoramos si existe un alma que debamos salvar del limbo. En fin, difícil resulta de todos modos abstraer que la vida, cuerpo y memoria de una persona quepa íntegra en una minúscula urna que un niño puede cargar sin problema. La vida se burla de nosotros siempre, habría que darnos cuenta de eso.


Dice mi hermana que se murió en el consultorio del doctor, ya casi para regresar a casa, que vomitó una última vez y se estiró sobre la camilla, dice que el médico no quiso hacerse responsable, y que ella y su esposo lo sacaron en silla de ruedas haciendo de cuenta que seguía vivo, dormido, pero vivo. No me imagino cómo habrán hecho para hacerlo entrar en la camioneta y atravesar la ciudad de sur a norte con el cuerpo desvencijándose y tensándose en raras posiciones al mismo tiempo.


No nos ponemos a pensar en cuánto nos afecta la muerte ni cómo nos llega a cada uno. Mi mamá llora por las esquinas, literalmente, tratando que nadie la vea. Los demás no hacen nada, solamente callan. A veces rezan. Yo me conformo con no verlo apareciéndose en mis sueños, y ya poniéndome exigente, deseo poder olvidar, simplemente ir olvidando todo lo que fue para que no duela más.


Te acuerdas dónde guardaba los cheques, cuándo le pagó al contador, a quién hizo el último pedido de mercancía, cuántas deudas había por pagar. No. Nadie se acuerda, nadie sabe, tampoco, cómo cambiar la llave del lavadero que ha estado goteando desde hace días (mi hermana lo intentó y al contrario la dejó con una fuga incontrolable para el agua caliente; la fría, por otra parte, tiene que abrirse para el lado contrario al normal, si no, no funciona). Nadie sabe.


Los muertos no se van solamente con ellos mismos, se llevan una parte inconmensurable de nosotros, una parte íntima y a la vez desconocida. Aun pienso encontrarlo en el sofá frente a la televisión, en el patio o en la oficina. El olvido, como la vida, son un par de bastardos desgraciados; se me olvida que ha muerto, esa es la verdad, pero realmente no puedo olvidar lo que sí importa, lo que sí es real: que ya no está y que su no estar pesa mucho.


Pero habrá que seguir, tomar la vida menos en serio y sonreír. Ya no reciclaremos ese cuarto. Mi mamá ha mudado sus cosas a mi habitación, no he podido negarme. Estamos tristes, de una tristeza que no se cura. Y actuamos en el escenario de la vida en un profundo silencio. Hoy también me puse un par calcetines que le pertenecieron, tenía muchos; también usé su desodorante, porque alguien tenía que usarlo.




Music on: Betrayal/Forgiveness - Apocalyptica
Quote: "La ciencia no nos ha enseñado todavía si la locura es o no lo más sublime de la inteligencia" E. A. Poe
Reading: La Caverna - José Saramago

jueves, 23 de septiembre de 2010

Ulises otra vez...

Este cándido exégeta supone
que el signo de Odiseo es el viaje.
          Todo chofer de taxi,
todo camionero
resulta así un Ulises
          Pero el signo de Odiseo,
de Juan, de Ulises
no es el viaje:
es el regreso.
          La cosa es regresar
contra el espacio
y contra el tiempo
hacia algún punto
que los sicoanalistas desconocen.
Eduardo Lizalde
.




A veces regresan, sí, pero no es tan simple como eso. Esta tarde, mi amor, has vuelto, dijiste -ah la palabra, esa putilla creadora del mundo- que todo se renovaría, supe que te adoraba con la misma devoción de antaño, con la esperanza opiácea de los ideales futuros, con el latido desbocado y la piel en pausa. He creído algo que sé que no puede ser verdad. A veces, quiero pensar, a veces la gente regresa y ya no se va. A veces, sin embargo, abro los ojos y tu esencia se me resbala fundiéndose levemente con el halo de la realidad. Tu estancia no es duradera.

Ya sabes, corazón, que lo difícil no está en el viaje sino en el regreso. Un retorno de tus pasos hacia los míos siembra anhelos que luego me resulta imposible destrozar, un camino trazado por tus pies hacia mis pies es una muerte dolorosa que me abstrae de la tierra pero me impide la eternidad celeste. Tu regreso es un limbo sostenido por angustia, miedo y desasosiego.

Nada hay que puedas arreglar entre tiempo y espacio si a final de cuentas te irás. Has vuelto hoy, tu presencia es un todo trazado por un par de manos enlazadas con anillos -grilletes piensoyo- de fantasía. Me pierdo más contigo aquí, has hecho que yo misma regrese a adorarte. Tengo la certeza de que concientemente y pronto, sin remedio, te irás de nuevo, ¿qué penas de otras vidas estoy pagando? ¿cuándo estarás de vuelta a mí todo completo?

Nunca, el silencio compartido en compañía es cómplice del robo que le hacemos al tiempo, a la verdad; no estamos para estar juntos, corazón mío, y mientras más pronto lo sepamos, mejor haremos en distanciarnos definitivamente. Nunca, he dicho nunca, tú lo sabes también. Así que no vuelvas, en mí no hay punto al cual volver y en mi alma residen solamente un montón de sicoanalistas chiflados que te expulsarán a gritos y golpes cada que intentes entrar...



Music on: Fade into you - Mazzy Star 
Quote: "El poema es una contribución a la realidad" - Dylan Thomas
Reading: La caverna - José Saramago

sábado, 18 de septiembre de 2010

El mundo es un lugar

A Severino Salazar

Yo también quisiera amarrarme un espejo a la quijada y hacer de cuenta que voy caminando por las nubes
aunque mis pies se vayan ahogando más y más en el fango.


Conocería la realidad pero podría negarla por un tiempo.


Mi cuerpo sería como una cebolla y no arrancaría jamás ninguna de sus capas;
pegaría la oreja a un caracol para escuchar el sonido de la nada,
regresaría a ahogar el canto de mis pájaros,
—antes ciegos por mis manos—
luego abriría sus jaulas para que salieran a estrellarse con los árboles,
o quizá ahorcaría sus pequeños pescuezos para ahorrarles la pesadumbre de existir
y tiraría sus huevecillos al suelo para que se estrellaran en un caos amarillo.


Yo también quisiera llevar un barril de chapopote hasta la cuesta de un monte
para seguir construyendo la misma empresa,
sin desgastes mayores.


Sabría con certeza que al rodar el mismo peso
me ahorraría las variantes del fracaso.


Sentiría la alegría inaudita de existir sin esperanza y sin sentido.


Sería feliz.




Music on: Only the young - Brandon Flowers
Quote: "También el llanto sirve de almohada" Octavio Paz
Reading: Revista Los suicidas Núm. 5

viernes, 10 de septiembre de 2010

Buscar



Buscar
el lugar perfecto lleno de horas de dicha
la palabra liberadora, el reino que no es de este mundo,


Buscar
ese amanecer en que no necesitemos a los muertos,
el halo transparente del alba calma donde no pensemos tampoco en los vivos que si no es su presencia lejana y el recuerdo, también están muertos,
el remilgo de aquellos fantasmas familiares y nuestros que involuntariamente nos tejen nostalgia en la cabeza con sus dedos muertos.


Buscar otro argumento,
dejar de pensar en que la muerte es la única salida,
desear también otra puerta de salida y gritar hacia dentro para que en un último alarido nos estallen las venas y podamos renacer simbólicamente con más fuerza para seguir en una vida que nunca entenderemos.


Buscar otra vez
el sonido peculiar de la lluvia sobre el parabrisas del auto y el vacío perenne en el alma por siempre niña,
el destino al que nos lleva el auto y la ignorancia del paradero que nos espera al otro lado de la carretera donde nadie sabe de nosotros,
el desprecio manso de la soledad y el asesinato dulce del lugar de pesadez y amarga bruma.


Lograr el amor sin consecuencias ni entregas, matar el anhelo por el otro que siempre parte entre el silencio,
recordar el eco de las voces que dicen que hay que dejar pasar, dejar hacer para hallar un camino de luz entre el parpadeo de un sueño y otro.


Soñar otra vez desde la cama pintada de noche y angustia y acariciar el alba sin ataduras.


Amar de nuevo.


Buscar sin dolor el silencio de la madrugada y coincidir un cuerpo y otro en el instante en que la realidad no es ésta sino aquella que se produce a la medida en que el deseo lo quiere.


Olvidar un poco -muy importante- entre una hora y la siguiente en la cantidad mínima necesaria para no enloquecer.


Y buscar sin cesar hasta perder los ojos y las uñas, la conciencia y la razón, el latido y la piel.


Amar un poco más sin aplastar el corazón en el intento, soñar tres veces al día y renacer y seguir siendo y dejar de ser.


Y buscar
buscar siempre...








Music on: Lady solitude - Richard Hawley
Quote: "One short sleep past, we wake eternally, and death shall be no more, Death, thou shalt die" John Donne
Reading: La inmortalidad - Milan Kundera

jueves, 2 de septiembre de 2010

The Arcade Fire



Originario de Canadá, este grupo, clasificado dentro del recientemente designado "indie", ofrece una propuesta por demás versátil y original. Con tres álbumes de estudio en su carrera artística, ý con motivo del lanzamiento del tercero, la agrupación incluyó a México como parte de su gira de promoción.

Peculiaridades como la tétrica historia de sus integrantes al momento de grabar Funeral (el título del álbum fue elegido debido a las numerosas muertes de parientes de los miembros del grupo durante la grabación, acontecimientos que influyeron en la temática de canciones como "Une année sans lumière", "In the Backseat" y "Haiti"; esta última está dedicada al país caribeño del que es originaria Régine Chassagne); o la introducción de instrumentos no convencionales para una banda de rock (violín, viola, piano, mandolina, ukulele, acordeón, xilófono y hasta reliquias medievales como la zanfona) son aspectos que de entrada despiertan el interés en ellos, luego de escuchar la música, el público se va conectando con letras extrañas y surrealistas a la vez que completamente humanas y existenciales.

Además, es una banda de verdaderos artistas, pues aún con la mezcla tan interesante de instrumentos musicales, más sorprende que varios de sus integrantes interpretan sin problema más de uno, lo cual se aprecia en sus shows en vivo. En el pasado mes de agosto, salió a la venta su nuevo álbum: The Suburbs, en el cual presentan de nuevo una interesante mezcla de ionstrumentos y una serie de canciones distribuidas de manera que conforman un universo orgánico y estructurado que estuvo inspirado en los lugares de infancia de dos de sus integrantes: Win y Will Butler; este nuevo material presenta a una banda que conserva el aire independiente de antes (cabe mencionar que el disco fue grabado en au mayoría en casa de Win Butler y Regine Chassagne en Montreal) y al mismo tiempo demuestra una madurez musical y lírica.

A resumidas cuentas, una banda totalmente recomendable, fresca y diferente. Mi humilde predicción para el futuro concierto es que, primero que nada, será difícil conseguir boletos pues en realidad la demanda que tienen en México es grande, no por nada han sido clasificados como la primer gran banda del siglo XXI y una de las que mayor éxito han alcanzado; además, la expectativa es elevada pues nunca han venido a nuestro país y las críticas de sus conciertos no son sino favorables.

El 10 de octubre se encontrarán tocando en el Palacio de los Deportes, la venta de boletos aún no inicia pero estamos al pendiente. Y cuando el plazo se cumpla estaré felizmente escuchando magistrales piezas como "Wake up", "Neighborhood #1" "Intervention" y "Wasted hours" (en el mejor de los casos, pues son mis favoritas).



Music on: Neighborhood #1 (tunnels) - The Arcade Fire
Quote: "Con cierta parte de nuestro ser vivimos todos fuera del tiempo" Milan Kundera
Reading: La inmortalidad - Milan Kundera

jueves, 26 de agosto de 2010

Adán tampoco está conforme

De Eduardo Lizalde, pertenenciente a La zorra enferma (1974):
¿Quién, si yo clamara, me escucharía
entre los ángeles…?
RILKE, Elegías




Supremos ángeles,
sombrías y refulgentes deidades
de la tierra y el cielo,
altos enigmas,
rojos y crueles hados del silencio
y de las brumas perpetuas,
gigantescos fantasmas lunares
que envenenan el mundo con su tóxica luz,
descomunales bestias que devoran
bestias ya de por sí descomunales
y de ellas se alimentan como de mosquitos,
dioses carnívoros,
dioses que comen dioses
y sólo crean la carne
para satisfacer su ilimitada, enferma gula,
      ¿qué hago yo aquí entre flores y reptiles?
      ¿en qué jardín maldito me han plantado?
      ¿por qué humillar a una criatura
      creándola tan mísera?
      ¿qué ganancia o placer hay en tan poco
      para seres tan grandes, oh benignos
      pero sangrientamente hermosos ángeles cimeros?
No, dioses. No, espectros. No, señores.
Devuélmanme la muerte
que yo tenía al nacer,
cuando era sólo una escudilla
limpia incluso de forma y de materia.
ay ángeles y nieblas perfectísimas
que sólo en la degradación se nos revelan:
      no haberme creado, era tan fácil…


Así pues, resulta que Adán es el primero de todos los hombres y el momento en el que nos habla en este poema es anterior a la expulsión del paraíso, a haber creído en Eva y haber mordido el tentador fruto prohibido: ¿tan pronto está inconforme?

Trasgresor, Adán como el primer hombre no quiere el resultado de lo que es, “no haberme creado era tan fácil”, reta a los dioses “dioses carnívoros”, seres repugnantes no exentos de pecado y eso sí, llenos de un ocio que desemboca en la creación de la vida. Trasgresor, Lizalde como la voz poética insulta a los dioses dirigiéndose a ellos en un lenguaje que más se asemeja a una oración que a un insulto; la apelación inicial de “supremos ángeles” identifica al lector con un ruego, pero en esta ocasión se ruega por la muerte, no por aquella que se debe acontecer al final de una vida sino a aquella que siempre estuvo ahí, palpitante, antes del nacimiento, como la posibilidad de no nacer; “devuélvanme la muerte que yo tenía al nacer” dice Adán, derrotado, con la única fuerza de su palabra, impotente ante los dioses que “sólo crean la carne para satisfacer su ilimitada, enferma gula”.

Pero Adán no es escuchado nunca. El primer hombre se transforma, dentro del contexto del poema, en la voz de todos los hombres que olvidados de la mano de dios están viviendo una existencia que no quieren, que no pidieron, que no necesitan, una existencia engorrosa, absurda, repugnante; los hombres están concientes de que la inteligencia los ha proveído de la capacidad de darse cuenta de que su paso por el mundo, —un mundo igualmente terrible a pesar de estar disfrazado de paraíso—, es un castigo cruel y despiadado.

Adán está en el paraíso, sí, pero ¿qué es el paraíso en realidad? ¿en dónde se esconden los ángeles que “sólo en la degradación se nos revelan”? ¿qué clase de paraíso ha sido creado por “sombrías y refulgentes deidades”? Lizalde suelta al papel un paisaje desolador y cruelmente cierto, terminado con la voz trunca de Adán que se va desvaneciendo irremediablemente.

El hombre lanza gritos en busca de atención recibiendo la terrible desolación de la verdad, de que ha sido arrojado a un lugar en el que se encuentra solo, desprotegido, siempre a punto de ahogarse en la inmundicia de la vida y sin nadie, ni su creador siquiera, que pueda escuchar su ruego. Finalmente, como bien lo anticipa Rilke en las Elegías, "¿Quién si yo clamara, me escucharía entre los ángeles?"




Music on: The poet acts - Philip Glass
Quote: "jamas decir 'te amo' en serio, al contrincante" Eduardo Lizalde
Reading: La inmortalidad - Milan Kundera